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Limitaciones que regalan libertad

Quiero compartir con vosotros un par de situaciones que aparentemente encierran sendas contradicciones. Pero no es así.

La primera tiene relación con mi trabajo. Durante años (muchos) trabajé de lunes a domingo, porque veía que si no no podría abarcar el trabajo (de hecho, así era en muchas ocasiones). Hace un par de años, por prescripción familiar, dejé de trabajar los fines de semana. Y lo hemos agradecido todos: familia, yo a nivel individual, proyectos… e incluso clientes. Lo que logré limitando mi tiempo fue mejorar mi organización y aumentar mi tranquilidad.

La segunda tiene relación con este blog: me marque dedicar los lunes a algún tema relacionado con educación, crianza, aprendizaje; me marque dedicar los miércoles a algún tema relacionado con el arte. Esta aparente limitación provoca que los lunes y los miércoles sean los días en los que menos siento esa falta de ideas que a veces nos acecha.

En resumen: ponernos obligaciones o límites nos puede proporcionar libertad y tiempo.

De nuevo, los retos de inicio de año

Como siempre que comenzamos una etapa (y da igual que sea un año, un curso, una relación o una libreta nueva), ponemos toda nuestra ilusión para que sea productiva y que nos sirva de crecimiento personal. Sin embargo, es demasiado habitual que caigamos en errores anteriores. Obviamente, esto se debe a que, aunque la etapa es nueva, nosotros seguimos siendo los mismos.

Hay algunas sencillas estrategias que nos pueden ayudar a cumplir esos deseos: os comento alguna que me ha servido a mí:

  • definir bien nuestros objetivos, ponerles fecha, y comentarlos en público: cuando comencé a correr (actividad que tengo muy abandonada ahora) me marqué (o me marcaron) dos objetivos muy definidos: ser capaz de correr 5.000 metros en menos de media hora, ser capaz de correr 1.000 metros en menos de 3m45s. Cometí la imprudencia de publicarlo a los cuatro vientos, y conseguí ambos. Ahora, que estoy muy lejos de ese estado de forma, vuelvo a marcarme ese objetivo de los 5.000 metros en menos de media hora. Y me pongo como fecha el 17 de marzo de 2020.
  • ser constante, y registrar algún dato que indique tu constancia. Me marqué el pequeño objetivo de practicar todos los días un poco de inglés. Estoy usando la aplicación Duolingo (que os recomiendo, si no la conocéis), en donde me va indicando el número de días consecutivos que la uso. Ya hemos superado los 333 días, bonito número. Espero continuar con ello, y añadir un idioma más (francés, posiblemente). También quiero ser capaz de escribir un post al día en este blog, sin que eso provoque una disminución de la calidad de los textos.
  • marcarse algún objetivo para este mismo mes de Enero, en el que tan entusiasmados estamos. Obviamente, no un objetivo tan complicado como el que nos marcaríamos para todo el año, pero sí algo que nos sirva de aliciente (y nos mantenga en el camino de seguir cumpliendo objetivos). En mi caso -y continuando con los ejemplos anteriores- podría ser llegar a fin de mes siguiendo el plan de running marcado por mi querido míster Alfredo, con un post diario escrito, y habiendo revisado todos los días los idiomas inglés y francés.

Quiero terminar diciendo que, obviamente, hay miles de objetivos posibles, desde aprender un idioma o ponerse/mantenerse en forma, a mejorar la relación con los amigos y familiares (¿qué tal fijar un día al mes para quedar con esos amigos que solamente ves una vez al año?), ahorrar (¿conoces la técnica de «págate a ti primero», consistente en retirar una cantidad en cuanto recibes tu sueldo?), conseguir leer un libro al mes (o más, o menos, según sea tu ritmo habitual) o viajar a ese lugar que llevas tiempo deseando visitar.

Feliz 2020, queridos amigos.

¿Vacaciones libres?

Si tú fueras empresario, ¿le darías a tus empleados libertad total para escoger la duración de sus vacaciones? Pues esto es lo que hace Cyberclick. Y, al parecer, les funciona de maravilla. Eso sí, cada uno tiene que negociarlo con sus compañeros. Nadie se toma seis meses de vacaciones (aunque la empresa se lo permitiría) por su responsabilidad y por la responsabilidad hacia sus compañeros.

¿Cómo lo veis? ¿Aplicable a cualquier empresa?

Yo siempre he sido partidario de libertad absoluta: horario libre, sobre todo. Creo que el rendimiento se dispara cuando el empleado está a gusto. ¿Qué opináis?