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Adelántate a la materia

Hoy voy a comentar una sencilla costumbre que a mí me ha ayudado en mis estudios y que creo que puede ayudar a cualquiera: se trata, simplemente, de revisar la materia que se va a impartir antes de que el profesor la explique. Esto nos dotará de un conocimiento previo y, sobre todo, del esfuerzo mental de aproximarnos a la información. Nos coloca, en definitiva, en mejor situación.

Las ventajas son múltiples: cuando el profesor explica el tema ya no es desconocido, lo cual nos permitirá seguir el desarrollo y atender con más comodidad; por otra parte, podremos hacer preguntas más razonables y mejores, que nos van a permitir profundizar en la materia de un modo que no habríamos hecho; finalmente, tener una visión global del tema que el profesor está desarrollando nos permite ubicar en el lugar correspondiente la información que recibimos (sabremos si es simplemente un preámbulo, si es la parte principal o si son las conclusiones, por ejemplo).

Espero que, como a mí me ha servido, te sirva a ti también. Feliz aprendizaje.

¡Han aprendido de vos!

Geronimo Stilton asume la gran misión de educar a los cachorros de dragón Gruinf y Groinf, hijos de la princesa Alys, del reino de los Dragones de Plata, y de Tizón III de Flambear, rey de los Dragones de Fuego. Es una misión muy por encima de las capacidades de nuestro querido ratón, pero él la asume con el mejor de sus empeños.

Sin embargo, día tras día, observa desolado cómo los dragoncitos no le hacen ni caso, por más que él pone todo su esfuerzo en seguir las guías y manuales de educación de dragones. Y así va pasando el tiempo hasta que llega la Gran Ceremonia del Revoloteo Llameante: los pequeños dragones lo bordan, demostrando haber aprendido todo lo necesario para ser unos dragones de provecho.

La estupefacción de Geronimo le lleva a preguntar a Alys sobre cómo es posible que Gruinf y Groinf lo estén haciendo tan bien. Alys responde con sabiduría:

¡Han aprendido de vos! ¡De vuestra paciencia, de vuestra dedicación y del empeño con que afrontáis los retos!

Cuando leímos esta parte del libro, recordé algunos tweets de @signoresalieri, una cuenta de Twitter que os recomiendo mucho seguir, en donde nos contaba algún día especialmente difícil en clase, seguido por otra jornada en la que, esperando ver cambio, no lo vio. Y me gustaría decirle (recordarle, porque seguro que ya lo sabe) que de muchos de esos alumnos en el futuro se podrá decir que han aprendido de vos. Vaya este humilde post, pues, con todo mi afecto para él. Y esperando que sirva también para animar a todos los que dedicamos nuestro tiempo, cariño, esfuerzo y conocimientos en hacer que las siguientes generaciones sean mejores.

Gracias, Irene, por descubrirme esta bonita historia y por esos preciosos ratos que pasamos leyendo y viviendo juntos mil aventuras.

Algunos consejos sobre cómo estudiar

Os voy a contar aquí algunos consejos que a mí me han servido durante mi formación académica (y que me siguen sirviendo):

  • A vista de pájaro: echa un vistazo al temario completo del curso antes de comenzar el curso y al índice del tema antes de comenzar un tema. Eso te permitirá darle el sentido adecuado a cada concepto que aprendas.
  • Adelántate: con cierta relación con el punto anterior, este punto te va a dar mucha ventaja a la hora de aprender. Consiste en al menos leer la materia antes de que te la cuenten en clase.
  • Atiende en clase: es clave. Te permitirá ahorrar muchísimo tiempo de estudio.
  • Revisión del día: el mismo día que te han contado una materia, aunque no tengas tareas específicas asignadas, revisa la materia impartida ese día.
  • Revisión de la semana: al menos una vez por semana (¿el sábado?), revisa la materia impartida durante esa semana.
  • Valora y respeta a tu profesor: está para ayudarte y lo hará encantado.
  • La principal: disfruta de este proceso de aprendizaje, sobre todo si estás en esa época de la vida en la que tu única preocupación es estudiar.

Sobre el aprendizaje de idiomas

Esto que describo es una teoría que se me ha ocurrido sobre cómo aprendemos idiomas. No soy un erudito -ni siquiera un aficionado- en esa materia, así que seguramente estoy equivocado. Pero expondré aquí mis argumentos.

¿Cuántas palabras nuevas has aprendido en los últimos -por ejemplo- cinco años? Muchas, ¿verdad? Sin ir más lejos, términos como «facebook» o «twitter» no formaban parte de tu vocabulario hasta hace muy poco tiempo. Seguro que si nos ponemos a pensar un poco encontramos un buen número de palabras que se han incorporado a nuestro vocabulario de forma completamente natural, sin problemas de pronunciación y sin problemas de memorización.

Por otra parte, tengo la bonita suerte de ver cómo mi hijo va incorporando palabras de otros idiomas a su vocabulario también de forma natural.

Sin embargo, todos (bueno, muchos) sabemos lo complicado que es aprender idiomas siendo mayores. ¿Por qué? Creo que la causa es que, cuando aprendemos idiomas a edades avanzadas, intentamos -erróneamente- traducir los términos a nuestra lengua materna, en lugar de aprenderlos de forma natural como términos nuevos que son. Intentamos ver el paralelismo con los idiomas ya conocidos. Y eso es lo que nos bloquea e impide el avance. Un niño de pocos años no hace eso. Aprende que «gato» se dice «gato» y se dice «cat», del mismo modo que más tarde aprenderá su nombre científico, o cualquier sinónimo de esa palabra.

También sabemos -y decimos- que la mejor forma de aprender un idioma es irse a un país donde se hable ese idioma. ¿Por qué? Porque no nos queda más remedio que tomarlos como términos nuevos, y dejamos la comparación con nuestra lengua materna para más adelante.

El resumen de este post: creo que la dificultad con el aprendizaje de los idiomas tiene relación con esa errónea búsqueda de paralelismo. Deberíamos ver siempre todo como palabras nuevas, en lugar de palabras equivalentes a otras que ya conocíamos. ¿Os parece razonable?