Quod natura non dat, Salmantica non præstat

En el edificio que albergaba las llamadas enseñanzas menores de la Universidad de Salamanca (título de Bachiller, primer grado académico que tenían los antiguos universitarios) se podía leer la frase que hoy comentamos:

Quod natura non dat, Salmantica non præstat.

Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta. En resumen: que si no tienes capacidad, por mucho que estés en Salamanca, no te va a venir la inteligencia de la nada.

De José Luis Filpo Cabana – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=12310154

Coursera, formación para todos

Coursera (https://coursera.org/) es un sitio web que nos ofrece una amplia variedad de cursos sobre multitud de temas. Os recomiendo echarle un vistazo e incrementar vuestro conocimiento.

Hay dos detalles que me gustaría comentaros:

1. Existen cursos “individuales” que forman parte de un programa mayor (por ejemplo, tenemos unos 8-10 cursos relacionados con diferentes aspectos de la estadística que conforman un programa de Estadística).

2. Podéis obtener un certificado tras hacer los cursos (de pago), pero también podéis cursar de forma gratuita la formación, en este caso, eso sí, sin certificado. Esto (la formación gratuita no certificada) se logra haciendo click en “Audit” cuando entramos en un curso.

Necesitamos universitarios

Hemos convertido en demasiado habitual ese discurso de “no merece la pena hacer una carrera”, discurso asentado sobre dos pilares fundamentales: 1) el dinero que gana un universitario no tiene por qué estar por encima del que gana una persona sin carrera y 2) lo que se aprende en la universidad no sirve para nada.

Vaya por delante que este no es un post clasista: conozco a no universitarios mucho más inteligentes -y cultos- que personas con carreras superiores.

Dicho ello, aquí van mis opiniones sobre esos dos pilares:

El dinero que se gana no es necesariamente un reflejo de lo que esa persona sabe o aporta. Bien puede ser que un matemático cobre menos que una persona cuya profesión no implica conocimientos abundantes o complejos. Pero el conocimiento va a ayudar a toda la sociedad… si está preparada. Y esto nos lleva al segundo punto:

Lo que se aprende en la universidad no sirve para nada… si la sociedad -otra vez- no está preparada. Ambas deben apoyarse: sociedad y universidad para que sí sirva. Ambas -todos- saldremos muy beneficiados.

Adelántate a la materia

Hoy voy a comentar una sencilla costumbre que a mí me ha ayudado en mis estudios y que creo que puede ayudar a cualquiera: se trata, simplemente, de revisar la materia que se va a impartir antes de que el profesor la explique. Esto nos dotará de un conocimiento previo y, sobre todo, del esfuerzo mental de aproximarnos a la información. Nos coloca, en definitiva, en mejor situación.

Las ventajas son múltiples: cuando el profesor explica el tema ya no es desconocido, lo cual nos permitirá seguir el desarrollo y atender con más comodidad; por otra parte, podremos hacer preguntas más razonables y mejores, que nos van a permitir profundizar en la materia de un modo que no habríamos hecho; finalmente, tener una visión global del tema que el profesor está desarrollando nos permite ubicar en el lugar correspondiente la información que recibimos (sabremos si es simplemente un preámbulo, si es la parte principal o si son las conclusiones, por ejemplo).

Espero que, como a mí me ha servido, te sirva a ti también. Feliz aprendizaje.

El campus con los caminos decididos por los usuarios

La construcción de los edificios de aquel moderno campus había terminado. Las aulas, los laboratorios y las demás estancias se encontraban preparadas para recibir a alumnos y profesores, ávidos de recibir y transmitir conocimiento.

Pero quedaban por decidir los caminos que iban a unir los diferentes edificios. Y los responsables concluyeron que, mucho mejor que imaginar por dónde iban a ir los usuarios, sería comprobarlo.

Así que dejaron que el césped creciera y que los alumnos, profesores, y demás miembros de la comunidad universitaria decidieran por dónde ir. Y una vez comprobado en dónde no había césped, allí hicieron los caminos.