Hay que ser muy hombre para llorar como un niño.
(José Manuel Costa Alonso; mi padre)
Feliz cumpleaños, papá :*
Hay que ser muy hombre para llorar como un niño.
(José Manuel Costa Alonso; mi padre)
Feliz cumpleaños, papá :*
Le gustaba gastar bromas, y en aquella madrugada se sentía especialmente simpático, así que, silenciosamente, se dirigió a la habitación donde dormían sus hijos gemelos y, sin despertarlos, los cambió de cama. Vivieron el resto de su vida pensando que eran el otro.
Cuando una tormenta alcanza cierta entidad se le asigna un nombre, ya que se hace necesario identificarla de algún modo (para advertir o informar a la población, para demandas de seguros, etc).
Estos nombres dependen de la zona en la que se forman las tormentas; os hablaré del caso del Atlántico Norte (no es la única zona que tiene una nomenclatura parecida): se han creado seis listas diferentes de nombres, en donde, por orden alfabético, hay nombres femeninos y masculinos alternándose. Se van asignado, a cada huracán del año, un nombre, siguiendo el orden marcado por la lista. Si algún año se completara la lista, se usarían los nombres de las letras en el alfabeto griego.
Le debo esta curiosidad a Marimar. Gracias! 😉
Hoy es el día de Pi (3.14; 14 de Marzo [mes 3]). Disfrutad de esta adictiva canción 🙂
Feliz día de Pi!
Una de las aproximaciones más antiguas del número pi la encontramos en la Biblia:
Hizo el Mar de metal fundido, que medía diez codos de diámetro, cinco de altura y treinta de circunferencia.
(2 Cro 4 2)
Una aproximación un poco burda (30/10 = 3), pero aproximación, al fin y al cabo.
Hablamos de esto en la Primera Época de El Cartapacio
A finales del siglo XIX el norte de España fue lugar receptor de empresas inglesas. A Bilbao llegaban para trabajar en sus puertos y en la mucha industria asociada a ellos. En los ratos libres, como no podía ser de otro modo, disfrutaban jugando al fútbol. Y esa afición fue filtrándose a la sociedad y se fundó el Athletic de Bilbao, que pronto gozó de admiradores en toda España, incluyendo Madrid, en donde rápidamente se fundó un filial con sus mismos colores, como ya hemos comentado alguna vez: el Atlético de Madrid.
También llegaron los ingleses a las cuencas mineras asturianas, para la explotación de sus riquezas; allí era habitual el trabajo de niños para realizar tareas relacionadas con la mina. Una de las habituales era el lavado de carbón, el washing. El niño que se encargaba de esa tarea era el washer. Los asturianos rápidamente convirtieron ese washer en guahe, castellanizado como guaje.
Y por estos bonitos regates de la vida, el guaje Villa disfruta y hace disfrutar con sus goles a los aficionados del Atlético de Madrid, que tiene su remoto origen, al igual que su mote, en unos ingleses que llegaron al norte de España, a finales del siglo XIX.
Como sabréis, hoy se cumplen diez años de una fecha en la que sucedió algo terrible y en las que se nos rompieron demasiadas cosas. Aquel once de marzo, jueves, recibimos, a primera hora, una llamada en la que se nos decía que ETA estaba volando Madrid a base de bombas. Luego, más llamadas: a la familia, para que supieran que estábamos bien; de Ana y Jose, para saber si estábamos bien; a Sara, para ir juntos en coche al centro, ya que el transporte público estaba cancelado. En medio, la confusión, la incredulidad, el silencio y la tristeza. En la radio, Carod Rovira, que acababa de tener negociaciones con ETA, sorprendido y apesadumbrado por la tragedia.
Al día siguiente (o esa misma tarde, no lo recuerdo bien), la noticia de la cadena SER (mi cadena de cabecera hasta entonces), hablando de que se había encontrado a un terrorista suicida en uno de los trenes. Eso para algunos cambiaba todo, y para otros no cambiaba nada: la tragedia seguía siendo la misma. El viernes por la tarde, la manifestación en contra de los atentados. Al día siguiente, el SMS indicando la actitud de ocultación del PP y una llamada para acudir a la calle Génova. Ese mismo sábado ya hay detenidos islamistas. El domingo, las elecciones, a las que me gustaría sacar de este pudding, porque quedan en nada comparadas con los casi doscientos asesinatos; y porque la actitud de muchos políticos (y medios afines) fue lamentable, intentando arrimar el ascua a su sardina.
La semana siguiente era un goteo constante de malas noticias: cada día, al llegar a la oficina, alguien estaba viviendo una nueva tragedia, la de algún conocido que estaba enfermo o herido; la de la novia gravemente herida que vio a su novio por última vez protegiéndola con su cuerpo.
Y luego, las casualidades: la compañera de Clara que llegó justo cuando el tren cerraba las puertas ante sus narices y su ¡mierda! correspondiente; o nosotros, que íbamos a coger posiblemente uno de esos trenes si no hubiera explotado antes.
Unos días después, Clara tuvo un congreso en Sevilla y la acompañé hasta Atocha, para coger el AVE. Tras despedirla, me acerqué a la zona donde se recordaba a los asesinados. Y, en un rincón, resumiendo el drama y animando a mirar hacia el futuro, por encima de todas las declaraciones y arengas, un osito de peluche, con una nota:
«Patricia, juega con él en el cielo».
La calle principal del Rastro de Madrid recibe el nombre de Ribera de Curtidores. En la parte superior de esa calle (es una cuesta) se despellejaban los animales, para posteriormente curtir sus pieles, así que por esa calle descendía un reguero de sangre, procedente de esa tarea.
Y ese reguero es el causante de que a esa zona se le llame rastro.
Hemos encontrado otra explicación, y es que, en el siglo XVI, se conocía como «rastro» las carnicerías donde se desollaban animales. Es una explicación que no está demasiado lejos de la anterior, hay que decirlo.
Para Pilar 😉
Este vídeo representa un año de la vida de una niña, mostrando pequeños fragmentos de un segundo de cada día (no se muestran todos los días), desde una situación idílica-normal de celebración de cumpleaños y juegos hasta la terrible (normal para muchos) de un territorio en guerra. Forma parte de una campaña a favor de los niños sirios.
Lo importante, ser capaces de concienciarnos de algo extrañamente difícil en esta sociedad tan globalizada: «sólo porque no esté pasando aquí, no significa que no esté pasando».
Sirva este vídeo para acercarnos a la crueldad de la guerra y para despertar la conciencia de quienes vivimos en paz.
Me he enterado de este vídeo en el muro de Rosa Sorribas.
Hay una obra del pintor veneciano Vittore Carpaccio, tradicionalmente conocida como «Las dos cortesanas», que representa a dos mujeres, solas, sentadas. El cuadro recibía el nombre de «Dos damas venecianas» aunque era conocido, como digo, por «Las dos cortesanas».
Y sios parece injusto que el hecho de que dos mujeres estén tranquilamente sentadas y por ello ya reciban el apelativo de «cortesanas» por los expertos en arte, seguro que os indigna saber que cuando se descubrió que el cuadro estaba a medias, y que en su parte superior se representaba una escena de caza en una laguna, el título pasara a ser «La espera».
La presencia de los maridos ha convertido, de repente, a dos prostitutas en dos ejemplares esposas.
Feliz día de la Mujer.
Hablamos de esto en la Primera Época de El Cartapacio.