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La Casa del Oso

La Casa del Oso Pardo Cantábrico, para más señas. Hace ya más de una década tuvimos la ocasión de visitar una de ellas (son varias, ahora os cuento más) y os prometo que es una actividad que os va a encantar. Así que, si estáis cerca de alguna, no lo dudéis: además de disfrutar, aprenderéis a conocer y a querer a esta maravillosa subespecie.

Hay varias, como decía: tenemos una en Somiedo (Asturias), otra en Liébana (Cantabria), otra en Cervera de Pisuerga (Palencia) y otra en el Alt Pirineu (Lleida). No tengo claro si la de Cervera es una casa del oso específica o si forma parte del Centro de Interpretación de la Montaña Palentina, pero indagaremos y, si podemos y procede, añadiremos información.

Museo del Jurásico de Asturias

Es Asturias -no descubro nada nuevo- un destino maravilloso de vacaciones. Pero junto a su naturaleza, sus playas, su gastronomía y su -todo el mundo de pie, por favor- prerrománico, hay algo que me sorprendió (ventajas de esta casi infinita ignorancia): un museo de dinosaurios. Existe una amplia zona de costa rica en restos y huellas de estos fascinantes animales, así que este Museo del Jurásico de Asturias nos sirve de lugar de aprendizaje y de exposición de lo descubierto.

Un lugar muy adecuado si viajáis con niños (también si no), en donde, además del propio museo, podréis disfrutar de talleres, actividades y charlas. El entorno está adornado con reproducciones de dinosaurios, lo cual convierte el paseo por el bosque en una aventura.

Cuando vimos la forma del museo nos surgió la duda -todavía no resuelta para nosotros- de si representa tres huevos (de dinosaurio, se entiende) o una huella (también de dinosaurio). ¿Qué os parece a vosotros?

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<li><a href="http://www.museojurasicoasturias.com/" target="_blank">Museo del Jurásico de Asturias</a></li>
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Los bufones de Pría, en Llanes

En Llanes de Pría (Llanes, Asturias) podemos admirar el efecto de estas formaciones kárstikas a través de las cuales sube agua de mar pulverizada (un chorro por cada ola que golpea el acantilado). Son un espectáculo para los sentidos, y nunca mejor dicho, ya que puede verse, sentirse y oírse… incluso a kilómetros.

Si visitáis la bonita Asturias y estáis por esta zona, os recomiendo encarecidamente acercaros a disfrutar de estos bufones.

Ivilarmi, CC BY-SA 3.0 https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0, via Wikimedia Commons

Para Belén, Justo, Celia, Martín, Clara, Dani e Irene.

Santa María del Naranco

Este parte de un antiguo palacio ubicado en las afueras de Oviedo es una de las joyas que nos quedan del estilo prerrománico.

Parte de un antiguo palacio, decía. Bajo el mandato del rey Ramiro I se construyó, en las cercanías de la capital del reino de Asturias, un conjunto palacial del que lo que ahora conocemos como Santa María del Naranco era su Aula Regia, el lugar en donde se reunía el consejo real.

De Alonso de Mendoza – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=75465228

De ese palacio nos queda esta maravilla. El prerrománico de una pequeña región, germen de una Castilla (y de una España) que acabaría conquistando medio mundo.

Este, para Belén :*

Los ingleses, el guaje, las minas y el fútbol

A finales del siglo XIX el norte de España fue lugar receptor de empresas inglesas. A Bilbao llegaban para trabajar en sus puertos y en la mucha industria asociada a ellos. En los ratos libres, como no podía ser de otro modo, disfrutaban jugando al fútbol. Y esa afición fue filtrándose a la sociedad y se fundó el Athletic de Bilbao, que pronto gozó de admiradores en toda España, incluyendo Madrid, en donde rápidamente se fundó un filial con sus mismos colores, como ya hemos comentado alguna vez: el Atlético de Madrid.

También llegaron los ingleses a las cuencas mineras asturianas, para la explotación de sus riquezas; allí era habitual el trabajo de niños para realizar tareas relacionadas con la mina. Una de las habituales era el lavado de carbón, el washing. El niño que se encargaba de esa tarea era el washer. Los asturianos rápidamente convirtieron ese washer en guahe, castellanizado como guaje.

David Villa - 01

Y por estos bonitos regates de la vida, el guaje Villa disfruta y hace disfrutar con sus goles a los aficionados del Atlético de Madrid, que tiene su remoto origen, al igual que su mote, en unos ingleses que llegaron al norte de España, a finales del siglo XIX.