Hermanos de leche

En España, hasta hace relativamente poco (un siglo, aproximadamente) existía la figura de la nodriza o ama de cría, que era una mujer que daba de mamar a bebés que no eran suyos (por diferentes motivos: porque la madre había muerto, porque no quería o no podía amamantar…)

Aquellos bebés que compartían nodriza se denominaban entre sí hermanos de leche, y de establecía un vínculo que en ocasiones duraba toda la vida.

Para que una mujer pudiera ser nodriza tenía que cumplir una serie de requisitos: “Art. 26. Las nodrizas á quienes las Juntas entregaren los niños expósitos, serán de matrimonio, asegurándose previamente de su robustez, suficiencia de jugo lácteo, moralidad y demás circunstancias que se requieren para la buena crianza y educación de los mismos expósitos”, según un documento de la Diputación de Guipúzcoa, por ejemplo.

Además, su trabajo -que normalmente se prolongaba hasta que el pequeño alcanzaba los siete años de edad (no necesariamente siendo lactante)- estaba supervisado para impedir abusos o malas prácticas.

Abuelas que relactan

No es la primera vez que leo sobre ello, pero no deja de asombrarme. Es posible que una abuela (que cualquier mujer) pueda volver a tener leche. El pecho, como sabemos, es una especie de fábrica de leche que da tanto más cuanto más se pide (por eso una mamá de trillizos puede amamantar igual de bien, en lo que se refiere a cantidad de leche).

Hoy he leído un post de la siempre recomendable Ibone Olza en la que nos recuerda que esto no solamente es posible, sino que no es extraño. Incluso aunque la abuela haya pasado la menopausia, ya que no tiene relación.

En uno de los comentarios he leído algo que me ha maravillado aún más. Es un comentario de Mónica Álvarez (por favor, también debéis seguirla), y en él nos cuenta que a una familiar suya le subió (volvió a tener) la leche cuando nació su nieto. No amamantó, pero sintió esa subida. Y reflexiona Mónica sobre cuántas abuelas habrán pasado por eso y no lo sabremos.

Cuidemos la lactancia, los beneficios son múltiples, tanto a nivel físico como mental y afectivo.

Gracias, Ibone. Gracias, Mónica. Y no solo por lo comentado hoy.

Podéis pasar a pedir disculpas

Me dirijo a vosotros, a esos que nos decíais que, si un niño duerme con sus padres, después no va a querer dormir nunca solo. Aprovechasteis el puerperio para decirnos eso, pero acertamos no haciéndoos caso. Cuando queráis, podéis pasar a pedir disculpas.

Me dirijo también a los que decíais que si un niño juega siempre con sus papás, después no va a saber nunca jugar solo o no va a saber jugar con otros niños. Cuando queráis, podéis pasar a pedir disculpas.

Y también me dirijo a los que decíais que si a un niño se le ofrece siempre la teta, va a estar colgado de ella siempre. Cuando queráis, podéis pasar a pedir disculpas.

Ya que estamos, me quiero dirigir también a los que decíais que llevar a un bebé colgado de un fular o de una mochila era perjudicial para él. Cuando queráis, podéis pasar a pedir disculpas.

Quiero recordar también a los que nos decíais que si un niño no bebe agua y solamente toma teta, se deshidratará. Cuando queráis, podéis pasar a pedir disculpas.

Lo dicho, cuando queráis. Pero, por favor, no todos juntos.

Y, lo más importante, no volváis a decir esos ¿razonamientos? a ninguna madre más. Por favor.

Quiero aclarar una cosa final: por supuesto, no escribo esto a modo de venganza, porque esto no era ninguna competición. Lo escribo sobre todo por lo que apunto en mi anterior párrafo: dejad que cada papá y mamá críen a sus hijos. Sin juzgarlos. Sin presionarlos. Sin intentar ponerlos en una duda constante sólo por atreverse a pensar por sí mismos, o por tener la suficiente humildad como para consultar en libros lo que muchos dan por sabido.

Si esto sirve para que un solo papá o mamá, en su lucha contra el a veces hostil entorno de los primeros meses de vida de su hijo, se sienta más apoyado, me doy por enormemente satisfecho y feliz.

La lactancia y los dientes… de leche

Desde hace unos años, como los que me conocéis sabéis, han pasado a interesarme muchísimo todos los temas relacionados con embarazo, crianza y cuidado de los hijos. El motivo clave fue el nacimiento de nuestro hijo, obviamente.

Conforme he ido aprendiendo, he ido admirando más y más la lactancia materna, de la cual no he hecho más que descubrir virtudes. Salvo en una cosa, que puede ser de interés para papás con bebés: si el bebé se queda dormido al pecho (lo cual es muy habitual, además de muy natural) y no se le cepillan los dientes después, existe la posibilidad de que se produzca una desmineralización del esmalte de los dientes (la lactosa es la culpable). Esto afecta sobre todo a la parte externa de los incisivos superiores, a donde llega menos la saliva.

Desde que supimos esto (tenemos una odontóloga maravillosa como profesional y como persona, además de defensora -y practicante- de la lactancia materna) estuve con la sensación de que «no es posible» que algo tan natural pueda tener un efecto negativo.

De forma independiente nos enteramos -leyendo un artículo de hace unas semanas sobre cuál sería la duración «normal» de la lactancia- de que los primates abandonan la lactancia cuando les nacen los primeros molares permanentes. De repente, vimos una posible explicación a todo: no pasa nada por «estropear» la primera dentición, ya que tendremos otra de «repuesto» y, por otra parte, le vimos mucho sentido a que los primeros dientes se llamen dientes «de leche» (es decir, los dientes que tenemos durante la lactancia).

Gracias, Marta.

Actualización (2011-07-28): desde luego que no quiero indicar ni sugerir que no haya que preocuparse del cuidado de los dientes de los bebés. Todo lo contrario, claro que sí hay que preocuparse. Simplemente estoy intentando aportar una explicación de cómo la Naturaleza resuelve esto.
Actualización (2011-08-01): Añado esta información proveniente de Marta, nuestra odontóloga (mil gracias de nuevo):

En lo que no puedo estar de acuerdo es en lo que comenta Carlos de que «no pasa nada por estropear la primera dentición»: a pesar de que la Naturaleza tiene “repuesto”, los dientes de leche es importante mantenerlos sanos hasta su recambio porque la caries es una enfermedad infecciosa que podría causar dolor e inflamación a nuestros peques, alteración a los definitivos –al menos a su colocación por la pérdida de espacio- problemas estéticos, de alimentación, fonológicos …

Todos somos Habiba

Todos somos Habiba - Logotipo desarrollado por amormaternal.com

Habiba es una joven en una difícil situación económica y social, alojada en una residencia de la Comunidad de Madrid. Habiba tiene una bebé de quince meses, a la que sigue dando el pecho (aprovecho para recordar que la Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna a demanda hasta los dos años como mínimo). El IMMF (Instituto Madrileño del Menor y la Familia) ha decidido que dar el pecho tanto tiempo y a demanda es «caótico y perjudicial para los lactantes», y ha apartado al bebé de su madre.

Incluyo a continuación unos párrafos de la psiquiatra infantil Ibone Olza; son parte de su comunicación con el IMMF:

Lo que quiero transmitir es mi enorme preocupación por la menor. Sé como psiquiatra infantil que para una niña de quince meses verse separada de su madre de forma brusca, trasladada de centro y sin ningún adulto familiar supone un daño importante que puede tener secuelas psíquicas si no se repara lo antes posible.

En este sentido quiero citar a John Bowlby, el psiquiatra infantil británico que elaboró toda la teoría del apego, actualmente aceptada por toda la comunidad científica internacional y validada por infinidad de investigaciones.

En su libro dedicado a los efectos de la separación materna en los niños más pequeños dice Bowlby: “Siempre que un niño pequeño que ha tenido oportunidad de desarrollar un vínculo de afecto hacia una figura materna se ve separado de ella contra su voluntad, da muestras de zozobra, y si por añadidura se lo coloca en un ambiente extraño y se lo pone al cuidado de una serie de figuras extrañas, esa sensación de zozobra suele tornarse intensa. El modo en que el chiquillo se comporta sigue una secuencia característica. Al principio protesta vigorosamente, y trata de recuperar a su madre por todos los medios posibles. Luego parece desesperar de la posibilidad de recuperarla pero, no obstante, sigue preocupado y vigila su posible retorno. Posteriormente parece perder el interés por la madre y nace en él un desapego emocional”. “Los niños pequeños sufren trastornos incluso en circunstancias de separaciones muy breves”

Todas estas afirmaciones las publicó en 1973. Ahora, casi cuarenta años más tarde, la neurobiología del apego demuestra que la separación de la madre a edad temprana se traduce en alteraciones neuroanatómicas que pueden perdurar de por vida y ser la base de trastornos mentales. Durante los dos primeros años de vida el apego modela el desarrollo cerebral, especialmente del lado derecho, y un estrés grande como el de la separación forzada además de un sufrimiento inmediato para la criatura puede dejar secuelas de por vida.

No puedo ni imaginar el sufrimiento de esa madre alejada de su hija, así que ya no hablo del sufrimiento de la hija, alejada de su madre.

Espero que la situación se solvente lo antes posible. Y que no se produzca ninguna otra situación similar. Hace unos meses se produjo una situación similar, separando a una mamá adolescente de su hijo, Miguel, de 11 meses.

He escrito este post con cautela, e intentando informarme lo más y mejor posible. ¿Podría ser que lo que nos cuentan de Habiba sea falso? Sí, desde luego. Pero me parece muy difícil. En cualquier caso, os invito a informaros hasta donde podáis.

Actualización (2011-06-23):
Ya está Habiba con su hija Alma. Esperemos que puedan superarlo pronto.