El niño que saltó al campo para socorrer a un rival

El partido, de domingo por la mañana, enfrentaba a La Palma CF (Huelva) contra el UP Viso (Sevilla). Ya cerca del final del partido, Pineda, del equipo visitante, recibió un fuerte balonazo que le impedía respirar.

Moisés ayudando a Pineda; fotografía de Antonio Alcalde Pérez.

Sin pensárselo dos veces, Moisés Aguilar Alcalde, de 12 años, y recogepelotas de La Palma CF, saltó al campo para ayudar a Pineda. Su rápida maniobra le permitió recuperar rápidamente la respiración.

Se me va la mente, claro, al recuerdo de Bilardo intentando impedir que un miembro de su equipo ayudara a un rival que lo necesitaba. Los niños, siempre son los niños quienes nos enseñan y quienes nos devuelven la fe.

Su orgulloso -no es para menos- tío Antonio Alcalde Pérez inmortalizó el momento en la preciosa foto que tenéis al comienzo de este post.

Gracias y felicidades, Moisés, sobre todo. Gracias también a Antonio por contarnos en el momento y por la fotografía. Gracias a sus padres, Becken y Lola, porque nuestros hijos aprenden de lo que hacemos, no de lo que les decimos. Y gracias al club La Palma, porque los valores son el más preciado de los trofeos.

Origen: El niño que saltó al campo para socorrer a un rival | Blog Diario de España | EL PAÍS

¿En qué momento?

Solamente quiero dejar una pequeña reflexión -las imágenes hablan por sí mismas- junto a este vídeo. ¿En qué momento nuestra sociedad pasó a considerar “normales” (¡e incluso “buenos”!) a los niños que no se mueven y que no se dejan llevar por sus sentimientos? Y no solamente eso, sino que hemos pasado -como consecuencia lógica- a considerar como enfermos a los niños que sí lo hacen.

Cuando los padres condenamos a nuestros hijos

Estoy leyendo Open, la autobiografía de André Agassi, y la estoy disfrutando muchísimo. Quiero compartir con vosotros un párrafo que me ha impactado. Un párrafo que, aunque habla de tenis, realmente nos habla de la vida y del daño enorme que los padres podemos hacer a nuestros pequeños (la traducción es mía):

Todavía puedo intuir al niño que ya al principio no quería jugar al tenis, que quería dejarlo, que lo dejó muchas veces. Veo a ese niño de pelo dorado que odiaba el tenis, y me pregunto cómo vería él a este hombre calvo, que sigue odiando el tenis y que aún así sigue jugando. ¿Estaría sorprendido? ¿Le resultaría gracioso? ¿Se sentiría orgulloso?
(André Agassi, 36 años, frente al espejo)

Es demasiado fácil que los papás hagamos un daño terrible a nuestros hijos (sí, buscando su bien) y que los condenemos a una vida que no iba a ser la suya. Qué difícil encontrar ese punto entre el apoyo que siempre debemos dar, el empujón que a veces es beneficioso… y el empujón que nunca deberíamos dar.

Gracias, mamá, Marimar, Nacho y Lucas.

Armas ¿inteligentes?

Este vídeo, que os recomiendo ver, nos describe un futuro no demasiado lejano en el que un dron dotado de inteligencia artificial es capaz de matar a la persona que se le indique. Desde luego, ya no suena a ciencia ficción. Y si algo nos ha demostrado la historia es que si algo se puede hacer, siempre habrá alguien que lo haga. Pese a ello, desde AutonomousWeapons están llevando a cabo una campaña en contra de este tipo de armas, de estos robots asesinos. Personalmente, me encantaría que la campaña se extendiera a todo tipo de armas, aunque imagino que eso es más difícil.

Hace ya un par de décadas aprendí que para definir qué es la inteligencia artificial habría que definir, primero, qué es la inteligencia.

#bankillersrobots

Hoy tengo esperanza

No sé si es una percepción subjetiva o una realidad, pero me da mucha esperanza ver que una mujer haya sido capaz de denunciar a quienes, en una noche de juerga, han abusado de ella, ver que otra mujer haya sido capaz de denunciar los abusos de sus superiores, de gente realmente importante, prácticamente intocable. Y que más mujeres se hayan unido a esa denuncia. Y que otra más se haya armado de valor para denunciar los tocamientos de su jefe, en un día especialmente señalado para ella.

¿No os parece que esto nos ha sacudido de algún modo? ¿Que nuestra sociedad ya no puede pasar por alto todo eso? Me preocupa, eso sí, qué sucederá cuando se pase el boom. ¿Nos olvidaremos, igual que nos hemos olvidado de aquel niño que yacía muerto en una playa del Mediterráneo?

Dejo para otro momento el hecho de que ese paso lo hayan tenido que dar las mujeres, cuando somos los hombres quienes agredimos.

Las edades de la historia

Creo honestamente que estamos en una nueva edad de la historia, marcada por la información y las comunicaciones. Bien, puede ser que mi deformación profesional me esté influyendo, pero creo que realmente es así. Con lo cual, las edades quedarían de la siguiente manera:

  • Edad Antigua: desde la aparición de la escritura hasta la caída del Imperio Romano: 476 d.C.
  • Edad Media: desde la caída del Imperio Romano (476 d.C.) hasta el Descubrimiento de América: 1492 d.C.
  • Edad Moderna: desde el Descubrimiento de América (1492 d.C.) hasta la Revolución Francesa: 1789 d.C.
  • Edad Contemporánea: desde la Revolución Francesa (1789 d.C.) hasta la aparición de Internet: 1969 d.C.
  • Edad de la Información: desde la aparición de Internet (1969 d.C.) hasta la actualidad.

Los castigos, otra vez los castigos

Sigo en mi cruzada particular en contra de los castigos. Varias veces he hablado en este blog sobre ese tema, pero continuaré con ello mientras sea necesario. Hoy quiero afrontar mi razonamiento intentando desmontar los argumentos más habituales que se usan en contra de los castigos.

“Debe existir una sanción cuando no se cumplen las normas”
El objetivo debe ser siempre que la mala conducta no se vuelva a repetir. Tenemos dos opciones: una, sancionar/castigar cuando se produce la mala conducta. Esto presenta -a mi entender, siempre a mi entender- un peligro gravísimo: que el niño pase a comportarse bien simplemente para evitar el castigo. La otra opción es el diálogo. Siempre, siempre, siempre hay posibilidades de argumentar y explicar por qué esa conducta no se puede mantener: ¿que estamos hablando en clase? No se puede; porque así no aprendemos, molestamos a los compañeros, no valoramos el trabajo que el profesor está haciendo. ¿Que dejamos todo sin recoger? No se puede; porque luego no encontraremos las cosas, porque podemos tropezar, porque no nos queda tanto espacio libre…

“No estamos hablando de un castigo, sino de una consecuencia”
Este es un lugar común: en demasiadas ocasiones confundimos castigo con consecuencia. La consecuencia surge del comportamiento; el castigo es algo adicional y que podría existir incluso sin el comportamiento. Si no hacemos las tareas que nos tocan (no hablo necesariamente de tareas escolares), no nos dará tiempo a ir después ir al cine. Eso es una consecuencia. Pero si no hacemos las tareas que nos tocan (hoy, lunes) y entonces el fin de semana que viene no vamos al cine… es un castigo. No hay relación lógica alguna entre unas tareas hechas (o no hechas) y una tarde de cine.

Finalmente, quiero hacer un apunte especial sobre dos tipos de castigos que suelen rechazar incluso quienes aceptan los castigos: castigos colectivos y castigos sin recreo.

Los castigos colectivos son injustos (se castiga a un niño por lo que ha hecho otro) y pueden ser un caldo de cultivo para el bullying: si un niño hace algo por lo que castigan a toda la clase tiene muchas papeletas para no ser muy querido por los demás. En alguna ocasión he leído que además son ilegales, pero no lo puedo asegurar. Si alguien tiene esa información, se lo agradecería muchísimo.

Castigar sin recreo no debería ni merecer medio comentario. Pero es necesario, ya que todavía se hace. Si el niño no ha trabajado lo suficiente/terminado lo que tenía que hacer durante la clase, se le castiga sin recreo. Es decir, que si el niño no estaba centrado, no estamos dándole la posibilidad de relajarse para poder volver mejor, sino que le restringimos ese derecho (y esa necesidad). Al igual que con los castigos colectivos, también he leído que son ilegales, pero tampoco puedo garantizarlo. Del mismo modo, cuento con vuestra ayuda para aclarar este punto.