Buena suerte, señor Gorski

Cuando Neil Armstrong volvió al módulo lunar tras su paseo por la luna, pronunció unas palabras tremendamente enigmáticas: “Buena suerte, señor Gorski”. Jamás quiso indicar qué significaba aquello, lo cual dio origen a un buen número de especulaciones, siendo la más aceptada la de que se trataba de un mensaje a algún astronauta soviético.

Hace poco, en una rueda de prensa, fue el propio Armstrong el que sacó el tema:

Ahora que el señor Gorski ha fallecido, puedo contar a qué se refería esa expresión. Hace muchos años, cuando yo era un chaval, estaba jugando al béisbol con un amigo, y la pelota se nos fue a la casa de la familia Gorski. Salté la valla para recogerla, y oí a la señora decirle a su marido: “¿Sexo oral? ¿Quieres sexo oral? ¡Tendrás sexo oral cuando el hijo del vecino se pasee por la luna!”

Desafortunadamente, los registros de la NASA del viaje a la luna no hacen mención alguna del mensaje de Neil Armstrong, así que lo dejamos ubicado dentro del apartado de Leyendas urbanas. Pero hay que reconocer que es una leyenda muy buena.

El origen del nombre de “Las Vegas”

Nos situamos en las primeras décadas del siglo XIX. En concreto, en el año 1829. El comerciante Antonio Armijo, junto con el explorador Rafael Rivera, estaban buscando una nueva ruta comercial entre Santa Fe (Nuevo México) y Los Ángeles, cuando llegaron a una zona de manantiales, extrañamente fértil en aquel desierto. Así que decidieron llamarlo “Las Vegas”.

Hoy no es una ciudad que viva especialmente de su fertilidad, como todos sabemos, sino del juego.

Buena puntería, Sergio ;-)

¿Por qué las tapas se llaman tapas?

Como para casi todo, existen varias versiones para esta historia. Os contaré una de ellas: se dice que, estando el rey Alfonso XIII de visita oficial en Cádiz, pasó por una venta -hoy restaurante- y pidió una copa de vino de Jerez. Como ese día había viento, el camarero tuvo la idea de “tapar” la copa con una loncha de jamón, para que no entrara arena en la copa. Cuando acabó el vino, el Rey pidió una nueva copa, pero “con una tapa como la anterior”.

Lo cierto es que ya desde tiempos de Alfonso X el Sabio (s. XIII) se acostumbra a acompañar el vino con algo de comer, por disposición del propio rey, preocupado por los vinos que se subían a la cabeza de sus súbditos.

Conocí el origen de la expresión gracias a eseCeErre (en el mundo offline), y la versión de Alfonso XIII gracias a chelucana (en Twitter).

Sobre el aprendizaje de idiomas

Esto que describo es una teoría que se me ha ocurrido sobre cómo aprendemos idiomas. No soy un erudito -ni siquiera un aficionado- en esa materia, así que seguramente estoy equivocado. Pero expondré aquí mis argumentos.

¿Cuántas palabras nuevas has aprendido en los últimos -por ejemplo- cinco años? Muchas, ¿verdad? Sin ir más lejos, términos como “facebook” o “twitter” no formaban parte de tu vocabulario hasta hace muy poco tiempo. Seguro que si nos ponemos a pensar un poco encontramos un buen número de palabras que se han incorporado a nuestro vocabulario de forma completamente natural, sin problemas de pronunciación y sin problemas de memorización.

Por otra parte, tengo la bonita suerte de ver cómo mi hijo va incorporando palabras de otros idiomas a su vocabulario también de forma natural.

Sin embargo, todos (bueno, muchos) sabemos lo complicado que es aprender idiomas siendo mayores. ¿Por qué? Creo que la causa es que, cuando aprendemos idiomas a edades avanzadas, intentamos -erróneamente- traducir los términos a nuestra lengua materna, en lugar de aprenderlos de forma natural como términos nuevos que son. Intentamos ver el paralelismo con los idiomas ya conocidos. Y eso es lo que nos bloquea e impide el avance. Un niño de pocos años no hace eso. Aprende que “gato” se dice “gato” y se dice “cat”, del mismo modo que más tarde aprenderá su nombre científico, o cualquier sinónimo de esa palabra.

También sabemos -y decimos- que la mejor forma de aprender un idioma es irse a un país donde se hable ese idioma. ¿Por qué? Porque no nos queda más remedio que tomarlos como términos nuevos, y dejamos la comparación con nuestra lengua materna para más adelante.

El resumen de este post: creo que la dificultad con el aprendizaje de los idiomas tiene relación con esa errónea búsqueda de paralelismo. Deberíamos ver siempre todo como palabras nuevas, en lugar de palabras equivalentes a otras que ya conocíamos. ¿Os parece razonable?

El origen de la palabra “hincha”

De los aficionados de un equipo de fútbol se dice que son “hinchas” de ese equipo (no estoy seguro de si se utiliza para otros deportes). Para buscar el origen de este término tenemos que viajar hasta Uruguay y retroceder unas cuantas décadas en el tiempo.

Allí nos encontramos a Prudencio Miguel Reyes, especialista en cuero, contratado por el Nacional para encargarse del cuidado de sus balones. Cuidado que incluía, por supuesto, el hinchado de los mismos. Este muchacho, dotado seguramente de buenos pulmones, animaba sin descanso a los suyos. Y se empezó a hacer popular la expresión de “cómo grita el hincha!”.

Leí esto hace unas semanas, aunque no recuerdo dónde :(. Si consigo recordarlo (o me lo recordáis, añadiré un link).

El vuelo de Yuri Gagarin, en tiempo real

Como sabréis, hoy se cumplen 50 años del primer vuelo espacial tripulado (al menos, oficialmente). Lógicamente, se le está dando la importancia que tal acontecimiento se merece.

Acabo de enterarme, vía Twitter (@wicho) de que la cuenta @FirstOrbit está contando en tiempo real el vuelo de Yuri Gagarin. Bueno, en tiempo real… + 50 años, como bien apunta @wicho.

Tenemos un Yuri Gagarin twitteandonos desde el espacio (y tiempo), cosas como las siguientes:

YG “All systems are working well. The flight is successful. She feels great. All systems are working well” #Orbit1
2 minutes ago

YG “The pressure in the orientation system 120 atmospheres. Cylinder pressure 320 atmospheres. Feeling good. Flight is successful” #Orbi
4 minutes ago

Part message received YG “I read you well the flight is going…” #Orbit1
9 minutes ago Favorite Retweet Rep

FirstOrbit es un documental gratuito creado para celebrar este 50 aniversario.

Uncovered, topless en New York

Jordan Matter es un fotógrafo neoyorquino que ha publicado dos curiosos e interesantes trabajos hasta el momento. Uno de ellos consistió en fotografiar a bailarines en las más inverosímiles posturas en la calle (y será objeto de un post futuro, seguramente). El otro, el que nos ocupa ahora, consistió en fotografiar a chicas en topless por las calles de New York.

Es un trabajo lleno de frescura y una bofetada en la cara de nuestra doble moral. Podemos encontrar mujeres de todas las edades y colores, pero en todas las fotos subyace el factor común de la sorpresa en el público (esté o no visible). Os invito a ver las fotografías. Me parece muy curiosa una en la que una mamá ¿hiperprotectora? tapa los ojos de su hijo. Me pregunto si haría lo mismo al pasar por una tienda de armas.

Hay una foto, que me parece especialmente bella, por tratarse de una mujer embarazada. Un canto a la belleza y a la vida.

Para la neoyorquina Sudie ;-)

Hablé de este proyecto en la primera época de El Cartapacio.

Antonio Machado, un adelantado a su tiempo

El otro día, leyendo estos versos de Antonio Machado, no pudimos evitar dirigir el pensamiento a los políticos actuales (seguramente se podrá aplicar también a otros ámbitos de la vida, desde luego).

Discutiendo están dos mozos
si a la fiesta del lugar
irán por la carretera
o campo traviesa irán.
Discutiendo y disputando
empiezan a pelear.
Ya con las trancas de pino
furiosos golpes se dan;
ya se tiran de las barbas,
ya se las quieren pelar.
Ha pasado un carretero,
que va cantando un cantar:
“Romero, para ir a Roma,
lo que importa es caminar;
a Roma por todas partes,
por todas partes se va”

Demasiadas veces nos entretenemos en discusiones y peleas, en lugar de pensar en recorrer nuestro camino.

¿Me regalas una joya o una piedra?

Los diamantes eran un artículo extremedamente raro hasta que, en 1870, se descubrieron los enormes yacimientos de Sudáfrica. Un momento… ¿eran un artículo extremadamente raro? ¿Ahora ya no?

Pues no. Ya no. Para que el precio de los diamantes no cayera por los suelos, en 1888, el consorcio de empresas De Beers retuvo los diamantes en depósito, y consiguió controlar el precio de esa ¿joya? durante casi todo el siglo XX. Por una parte, como decimos, controlaron la oferta. Por otro, crearon demanda: encargaron una campaña publicitaria destinada a hacernos creer que los diamantes eran algo único, maravilloso y símbolo del amor. El slogan “un diamante es para siempre” es de 1949.

El consorcio De Beers perdió su poder gracias a la legislación antimonopolio, pero la empresa rusa Alrosa ha ocupado su lugar: no han sacado ni un solo diamante al mercado desde diciembre de 2008. Su portavoz lo tiene claro: “si no puedes mantener su precio, el diamante se convierte en una simple piedra de carbono”.

He leído esta información en la revista Investigación y Ciencia, de marzo de 2011. Es una pequeña reseña en su página 7.

¡Así se las ponían a Fernando VII!

Fernando VII, rey de España, era muy aficionado a un juego similar al billar. Tan buen aficionado como mal jugador, parece ser.

Para mantener contento al rey, los que con él jugaban fallaban a propósito los golpes, o incluso recolocaban las bolas en momentos de despiste de Fernando VII para que quedaran en posiciones muy fáciles.

La expresión “¡Así se las ponían a Fernando VII!” significa que estamos ante una situación muy fácil para resolver un problema o para tomar una decisión.