El profesor poeta

El profesor daba clase en la Escuela de Industriales, y de su Vietnam natal se trajo la poesía que siempre incluía en sus matemáticas:

Función siempre variable, como amor femenino.

Función siempre constante, como amor verdadero.

El peor día, el mejor día

Hoy ha sido el peor día de mi vida
Y no trates de convencerme de que
Hay algo bueno en cada día
Porque, cuando miras de cerca,
Este mundo es un lugar malvado.
Aunque
Algunos signos de bondad brillan de vez en cuando
La satisfacción y la felicidad no duran.
Y no es cierto que
Todo está en la mente y el corazón
Porque
La verdadera felicidad se puede lograr
Sólo si lo que nos rodea es bueno
No es verdad que la bondad exista
Estoy segura de que puedes estar de acuerdo que
La realidad
Crea
Mi actitud
Todo está fuera de mi control
Y nunca en un millón de años me oirás decir que
Hoy ha sido un muy buen día

Ronnie Joice (@ronniejoice)

Ahora, léelo al revés. Sin ser perfecto (quizá por mala traducción), me encanta la idea y el mensaje: todo puede ser enfocado de forma positiva.

Vía Xataka.

Antonio Machado, un adelantado a su tiempo

El otro día, leyendo estos versos de Antonio Machado, no pudimos evitar dirigir el pensamiento a los políticos actuales (seguramente se podrá aplicar también a otros ámbitos de la vida, desde luego).

Discutiendo están dos mozos
si a la fiesta del lugar
irán por la carretera
o campo traviesa irán.
Discutiendo y disputando
empiezan a pelear.
Ya con las trancas de pino
furiosos golpes se dan;
ya se tiran de las barbas,
ya se las quieren pelar.
Ha pasado un carretero,
que va cantando un cantar:
«Romero, para ir a Roma,
lo que importa es caminar;
a Roma por todas partes,
por todas partes se va»

Demasiadas veces nos entretenemos en discusiones y peleas, en lugar de pensar en recorrer nuestro camino.

Sino a quien conmigo va

Desde bien pequeño me ha fascinado este romance y su misterio. Ahora lo escucho desde la voz azul de Amancio Prada y llegan a mí recuerdos del libro de lectura del colegio, de desayunos con prisas, de ir y volver a clase de la mano de mamá, aprendiendo más en esos caminos que en la propia escuela, de olor a gomas Milán, a bocadillos de jamón York para el recreo, de sueños ya cumplidos y de sueños por cumplir. El mérito, entre otros, del Conde Arnaldos:

Por tu vida, el marinero / dígasme ora ese cantar.
Respondióle el marinero / tal respuesta le fue a dar:
Yo no digo mi canción / sino a quien conmigo va.

Para ti, mamá :*