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Vertellis. Cuéntame más.

Vertellis (Cuéntame más en neerlandés) es una pequeña empresa de los Países Bajos que se ha propuesto, ehm… (estoy pensando cómo decirlo sin resultar exagerado)… cambiar el mundo.

Vivimos en una sociedad en la que la tecnología (bienvenida sea) nos une como nunca, pero a la vez también nos separa, y hace que nuestras conversaciones sean cada vez menos profundas y, por lo tanto, que cada vez nos conozcamos menos.

Además de una preciosa agenda mindfulness (Vertellis Chapters) que no he tenido la ocasión de probar, pero que tiene una pinta magnífica (es un libro/diario guiado de autorreflexión con preguntas, textos e historias dirigido a jóvenes y adultos; ayuda a crear un espacio de autoconocimiento y cuidado personal), esta empresa nos ofrece una colección de diferentes juegos de cartas, encaminadas a mejorar la comunicación en diferentes entornos:

  • Edición Clásica: juego dirigido a cualquier persona adulta. Preguntas de autorreflexión para compartir con la familia, los amigos o compañeros de trabajo. Las preguntas ayudan a crear conversaciones interesantes, fomenta la escucha activa y ayuda a crear una conexión real y sincera.
  • Edición Familiar: dirigida especialmente a núcleos familiares. Hay preguntas relacionadas con las rutinas de la familia, los deseos de cada persona, los recuerdos juntos, los planes futuros, o preguntas para dar la oportunidad de hablar de aquellos temas de los que aún no nos hemos atrevido a hablar.
  • Edición Parejas: buscando mejorar (o retomar, que a veces las mamás/papás lo tenemos difícil) la comunicación dentro de la pareja. Las preguntas de este juego tratan los recuerdos en común, las experiencias personales, los sueños y planes de pareja, los proyectos personales y proyectos en pareja, las opiniones sobre diversos temas, etc.

Con seguridad en el futuro habrá más opciones: pienso en un Vertellis para equipos deportivos, para empresas, o para colegios interesados en acabar con bullying; estoy seguro de que las mentes pensantes de la empresa han sopesado ya algunas de esas opciones y más.

La dinámica del juego es muy sencilla: básicamente consiste en ir tomando cartas del mazo y responder a la pregunta que se nos plantea. No son preguntas complicadas ni -por supuesto- con mala intención, sino todo lo contrario: preguntas enfocadas hacia mejorar el buen rollo, la confianza, la comunicación y el amor entre los jugadores. Las instrucciones nos ofrecen un modo de ver quién gana la partida, si es que queremos tal cosa. Pero la realidad es que en este juego ganan todos los jugadores.

La versión que hemos disfrutado es la Vertellis Edición Parejas, y no puedo evitar recomendárosla mucho: mejorar el conocimiento entre vosotros va a repercutir, para bien no solamente en la pareja, sino en cada uno de vosotros y en todo vuestro entorno. Si no tenéis regalo pensado para este San Valentín (o aunque lo tengáis pensado), os recomiendo encarecidamente este Vertellis Edición Parejas. Si no os llega a tiempo (ya que estamos muy cerca de la fecha), también os animo, ya que cualquier día es bueno para mejorar las relaciones con las personas a las que amamos.

No empieces

Creo que es una expresión que todos -yo seguro que sí- hemos utilizado o, al menos, hemos pensado: «No empieces». La usamos cuando alguien comienza a darnos una opinión o a comportarse de una forma que nos ha molestado en un pasado: «No empieces».

Pocas frases se me ocurren que sean más anuladoras: es un «no digas lo que piensas», «no des tu opinión», «no actúes de esa manera», «ya lo has hecho (mal) en un pasado, así que no se te ocurra volver a hacerlo». Y es realmente anuladora porque hace que la persona que lo recibe sepa de un golpe que su opinión o su comportamiento no va a ser tenida en cuenta -aunque sea completamente procedente. Plof. De un plumazo, te callo.

Así que al menos por mi parte voy a poner todo para no volver a decirla y, sobre todo, para no volver a pensarla. Para darme cuenta de que si esa persona actúa así es porque lo considera adecuada. Y, al menos, merece ese respeto.

¿Y por qué me miente mi niño?

Ah, las mentiras. La falta de sinceridad es una de las cosas que más nos duele a los padres porque consideramos -con razón- que la sinceridad es básica para establecer una buena relación. Por supuesto, no estoy hablando de mentiras piadosas ni mentiras para librarnos de un potencial acosador, faltaría más. Estoy hablando de cuando nuestros pequeños nos mienten queriendo ocultarnos algo.

¿Por qué nos mienten? Nos mienten no por lo que ellos han hecho. Nos mienten, sobre todo, porque temen nuestra reacción. Así que aquí tenemos parte de la solución: reaccionar bien (con respeto, con empatía, con sosiego) ante cualquier acción de nuestros hijos. Y esto mismo se aplica, desde luego, a si los «pillamos» en una mentira. Debemos sobreponernos al enfado/desconcierto/desasosiego que nos invade.

Por suerte, cuando somos niños y la (mala) educación no nos ha deformado demasiado todavía, somos tremendamente sinceros, incluso cuando mentimos. En esas mentiras hay mucha verdad: está la verdad ya mencionada de nuestras reacciones equivocadas; está, desde luego, la conciencia de que se ha hecho algo que no se debería haber hecho; está, sin duda alguna, la realidad de lo que ha pasado. En ocasiones, las mentiras de un niño son más sinceras que las verdades de un adulto. Simplemente tenemos que ser capaces de abrir los ojos para ser conscientes de todo lo que nos cuentan esas mentiras.

No quiero terminar el post sin hacer mención en el destino de esas mentiras. A quién miente un niño también nos dice mucho de cómo somos. Y quizá aquí radica realmente nuestro enfado ante las mentiras. No es un «¿por qué miente?» sino un «¿por qué me miente a mí