La distribución del dinero

Si el dinero que se ha concedido en hipotecas en España se hubiera concedido para crear empresas, ahora tendríamos todos trabajo… y también casa.

¿Por qué nos arriesgamos a pedir miles y miles de euros para construir una casa, pero somos incapaces de pedir (y quizá los bancos de conceder) una décima parte para crear una empresa?

Eau de Parador

El olfato es el sentido más relacionado con los recuerdos. Oler un aroma de la infancia nos puede llevar más vivamente hacia ese momento que ver una fotografía o recordar una anécdota.

Por otra parte, una de las cosas que siempre me sorprenden cuando estoy en un parador es su olor. No sé a qué huele, pero me encanta. De hecho, ni siquiera puedo decir que todos huelan igual.

Así que me parece que Paradores podría sacarle un curioso rendimiento a estos aromas (salvo que yo sea el único al que le gustan). No pretendo que creen una línea de colonias al efecto, pero una barrita con ese aroma sería muy interesante. ¿Para cuándo? Se me ocurren tres situaciones en las que sería apropiado:

  1. Al salir del Parador: tengan ustedes, para que nos recuerden siempre.
  2. Un par de semanas antes de entrar en el Parador: para ir abriendo boca.
  3. Meses después de abandonar el Parador: un sobre sin remite ni logos de ningún tipo, solamente el aroma y un mensaje: “Queremos que vuelvas”.

¿Cuál os gusta más? ¿Se os ocurre alguna nueva?

El origen de la expresión “acabar como el rosario de la aurora”

La expresión “acabar como el rosario de la Aurora” significa producirse un pequeño (o gran) desastre. ¿Sabéis cuál es su origen?

Como con casi todo, hay varias versiones, aunque todas comparten lo esencial. Os contaré una de ellas: hay en Madrid una Virgen de la Aurora, cuyos fieles rezaban el rosario por las calles de madrugada. Una de esas madrugadas, pasaba la cofradía por una calle muy estrecha, y la acumulación de gente (algunas versiones dicen que se encontró con otra cofradía) y el poco espacio hicieron que se organizara una pelea monumental. Incluso a farolazos, según cuentan.

Gracias, mamá.

Aquí tenéis alguna versión más:

La puntualidad

Creo que por primera vez en trece años de carrera profesional, hoy he llegado tarde a una reunión. La impuntualidad es algo que detesto (y que, afortunadamente, tolero mucho más en los demás que en mí).

Cada vez que somos impuntuales, estamos transmitiendo lo siguiente:

  1. soy un desastre, no sé organizar ni mi vida; por favor, no confíes en mí. Evidentemente, si no somos capaces de cumplir con una hora pactada, es que tenemos serios problemas de organización.
  2. tu tiempo no me importa en absoluto. La persona que ha quedado con nosotros a una hora ha organizado su horario para poder cumplir con nosotros: quizá no ha podido llevar a su hijo al colegio, quizá ha cancelado otra reunión… y nosotros le demostramos que eso no nos importa en absoluto.

Por eso, hoy, cuando llegué casi media hora tarde a mi cita con Manuel, le presenté mis disculpas.

En mi descargo, he de decir que la reunión se confirmó solamente con media hora de antelación, que confundí mi localidad de destino por otra de nombre muy parecido (y, afortunadamente, muy cercana) y que mi GPS decidió no querer funcionar.

Para Manuel 😉

¿Mejor la disciplina positiva, o la negativa?

La situación es muy habitual para cualquier padre: tenemos algo que queremos que el niño haga (por ejemplo, cepillarse los dientes) y tenemos algo que el niño quiere hacer (por ejemplo, ir a la piscina).

Creo que hay tres formas de “solucionar” esta situación; os las describiré, junto con mi opinión:

  1. Si no te cepillas los dientes, no vas a la piscina. Es lo que se llamaría “disciplina negativa”. No estoy de acuerdo con ella, porque usa la amenaza (“no vas a la piscina”) para conseguir nuestro objetivo. Además, el niño podría decir “no me cepillo los dientes, no me importa quedarme sin piscina”, con lo cual nuestra argumentación no habría conseguido su objetivo.
  2. Si te cepillas los dientes, vamos a la piscina. Esto es la “disciplina positiva”. La veo mucho (muchísimo) mejor, desde luego, que la disciplina negativa. Pero tampoco estoy de acuerdo con ella, ya que me parece una forma de chantaje. Al igual que en el caso anterior, el niño podría optar por no cepillarse los dientes.
  3. Es muy importante cepillarse los dientes después de comer, porque así los tendremos sanos; hagámoslo rápido para ir pronto a la piscina. Sin lugar a dudas, me quedo con esta opción: explica perfectamente por qué hay que cepillarse los dientes (aislándolo de ir o no a la piscina) y mantiene la piscina como elemento motivador para hacerlo rápidamente.

Y vosotros, ¿con cuál os quedáis?

El origen de la expresión “la de Dios es Cristo”

La expresión “la de Dios es Cristo” o “se armó la de Dios es Cristo” se utiliza para indicar que algo ha generado un escándalo, un gran jaleo. Pero, ¿por qué se usa esta expresión?

Para saberlo, debemos remontarnos al año 325 d.C. y, en concreto, irnos a Nicea y a su concilio. Allí se estaba debatiendo, como tema principal, la naturaleza divina de Jesús. Es decir, se debatía si Dios era Cristo (y viceversa). Debió ser un debate de una gran intensidad entre partidarios y detractores, a juzgar por esta expresión que ha perdurado casi dos mil años.

Gracias, mamá.

¿Por qué me opongo a los festejos con toros?

Como muchos de vosotros sabréis, en España es habitual realizar fiestas utilizando al toro como parte protagonista: corridas de toros, encierros y demás variantes. Debido a que es algo muy arraigado en muchas zonas, plantear su abolición siempre plantea polémicas. Me gustaría explicar aquí mi opinión, respondiendo a los argumentos más habituales de los aficionados a los toros.

Lógicamente, tengo muchos amigos y seres queridos que son partidarios de este tipo de festejos, así que he dedicado unas cuantas horas a escucharlos y a intentar explicarles por qué algo así debe ser abolido. Va con cariño para ellos, esperando que puedan llegar a entender mis argumentaciones.

Mi principal y básico argumento de por qué deben abolirse los festejos con toros (con animales, en general) es que no se puede hacer una fiesta basándose en el sufrimiento (no solamente físico) de un animal.

Paso a exponer ahora los argumentos más habituales de los taurinos, junto con mi respuesta:

  • El toro bravo es una especie que no existiría sin los festejos taurinos. El toro bravo no es una especie.
  • El toro bravo es una raza que no existiría sin los festejos taurinos. Eso no da derecho a maltratar a un animal. Y que se haya creado una raza exclusivamente para ser maltratada no habla muy bien de los creadores.
  • Los toros no sufren. Este es un argumento que he escuchado muchas veces. Obviamente, los toros tienen terminaciones nerviosas. Sufren, sí.
  • ¿Tú comes carne? Sí, como carne. Pero no quiero que se maltrate a los animales que me como. En cualquier caso, es mucho más ético matar un animal para comer que por diversión (aunque después te lo comas). En todo caso, los vegetarianos tienen muchas lecciones que darnos a los que no lo somos.
  • Se trata de comparar la inteligencia del hombre con la fuerza del animal. Acepto que el toro es un buen representante de la fuerza animal.
  • Debe mantenerse porque es arte/tradición/cultura. Nada de eso justifica el mantenimiento de las fiestas con animales. Es tradición la ablación, y no debe ser mantenida.

Supongo que en un futuro cercano ya no se realizarán festejos con animales. Quizá haya personas que se disfracen del animal correspondiente para mantener la tradición de lo que un día estuvo permitido.

¿Cuáles son los siete mares?

En numerosas ocasiones hemos escuchado la expresión “los siete mares”. ¿A qué siete mares se refieren? ¿Solamente hay siete mares?

Para abreviar, os diré en primer lugar cuáles son los siete mares, y a continuación lo explicaré con mayor detalle:

  • el golfo Pérsico
  • el mar Negro
  • el mar Caspio
  • el mar Rojo
  • el mar Mediterráneo
  • el mar Adriático
  • el mar de Arabia (parte del océano Índico)

La primera constancia escrita de “los siete mares” es del siglo XXIII a.C. (es decir, hace más de cuarenta siglos). Posteriormente ha sido utilizada por numerosos pueblos (griegos, romanos, persas), aunque no necesariamente para referirse a esos mismos siete mares siempre.

En un manuscrito del siglo IX se indica que “Quien quiera ir a China debe cruzar siete mares”.

Para vuestra curiosidad, os diré que hoy en día tenemos identificados como “mares” principales 66 cuerpos de agua (algunos de ellos con subdivisiones dentro).

¡Viva la crisis!

Esta claro que la crisis nos lo está haciendo pasar muy mal, pero quiero hacer hincapié en la parte positiva de la misma: estamos gestionando mejor el dinero, teniendo más y mejores ideas; planificando mejor nuestra vida, en definitiva.

Para muestra, un botón: hace unos días estuvimos comiendo con familia y amigos. Estábamos siete personas sentadas a la mesa y todos, salvo nuestro hijo, que aún no tiene tres añitos, teníamos como principal actividad nuestro propio negocio (en algún caso todavía no formalizado). ¿No os parece maravilloso?