Mirad qué maravillosa creación de Nathan Ernst a partir de esa mítica película.

Veo en LinkedIn una gráfica, compartida por mi amigo Gerardo (¡gracias!) en la que se indica que España es el país con más trabajadores sobrecualificados. Es decir, con mayor preparación de la que exige el puesto.
La argumentación que se continúa desde ese punto nos lleva a que no es necesario formarse tanto, cursar estudios universitarios, realizar masters.
No caigamos en ese error: no es el problema la sobrecualificación de los trabajadores, sino el infradesarrollo de nuestro tejido empresarial e industrial.
El románico palentino es un desborde de obras, en cantidad y calidad. Traemos hoy a este vuestro blog la Colegiata de San Salvador de Cantamuda. Bella de noche, bella de día, bella con y sin nieve. Asombraos y disfrutad, por favor.



Es más que conocido, pero no por ello deja de ser divertido, entretenido y formativo.
Elegimos el número de categorías que nos plazca: ríos, lugares, alimentos, animales y nombres, por ejemplo.
Y vamos sacando letras al azar (o no, no es requisito imprescindible). Con cada letra, hay que buscar un río, un lugar, un alimento, un animal y un nombre.
El que primero logra cubrir todas las categorías, lo indica diciendo “tutti frutti!”, y entonces pasamos a contabilizar los puntos: 10 puntos por cada palabra que nadie más haya dicho, 5 puntos si la ocurrencia ha sido de varios, 0 si no has encontrado palabra. Yo propongo, además, 20 puntos si encuentras una palabra para una categoría y los demás no.
Pues nunca lo diríamos, quizá. Según leo, Extremadura es la ganadora en ese ranking de aguas dulces.
Influyen, desde luego, sus embalses: La Serena, Alcántara, Cijana, Gabriel y Galán. Entre otros. Es curioso lo rápido que podemos asociar a «secarral» cualquier lugar… sin conocerlo bien.

Manda pregonar el rey,
Romances del reino de León
por Granada y por Sevilla,
que todo hombre enamorado
que se case con su amiga.
Ya no lo hacen los austeros que lo hacían, pero mantienen nombre, gusto y cercanía. Y leche.
Como parte de los muchos actos que se están llevando a cabo en estos meses para conmemorar el centenario del Real Club Celta de Vigo, ayer se disputó un partido entre leyendas de la historia celeste y estrellas internacionales.
Mi agradecimiento a todos, pero si debo señalar a alguien en especial, mi pensamiento va hacia Javier Maté, que se erigió como portero titular la temporada en la que me comenzó a gustar el fútbol: 1981-1982. Casi nada. Leyenda entre leyendas.
Dicho ello, absolutamente todos merecen mi reconocimiento, admiración y agradecimiento.
Hace unos días tuve la suerte de disfrutar en familia de la preciosa ciudad de Zamora; tras acomodarnos, me fui a buscar un lugar donde aparcar el coche. Y me encontré con esta maravilla: la preciosa iglesia románica de Santa María la Nueva, íntimamente ligada al llamado Motín de la Trucha, al que dedicaré otro post pronto.
Abunda Zamora en románico, pero no deja de sorprender poder descubrir estas joyas en cualquier rincón de la ciudad bien cercada.
