¿En dónde estamos?

En una sociedad en la que cada vez tenemos menos tiempo resulta reconfortante descubrir que incluso un breve paseo (2 minutos, no se puede pedir menos) nos ofrece beneficios: principalmente nos ayuda a regular los niveles de azúcar.
Personalmente, siempre he sido de trabajar -salvo cuando estoy frente al ordenador- paseando, ya desde mis tiempos de estudiante. Lo hacía simplemente porque me era más cómodo y relajante, y me ayuda a asimilar y pensar mejor. Ahora, además, sé que me ayuda a regular mis niveles de glucosa.
En el estudio que enlazo más abajo (un meta-análisis) se nos indica que incluso estar de pie ya ayuda (aunque no estemos paseando, aunque no estemos caminando a buen ritmo).
Viajamos hoy a Asturias y a ese prerrománico que forma parte de la memoria común, a una iglesia construida en el siglo IX y «descubierta», siglos más tarde, por Gaspar Melchor de Jovellanos.
Cobijo durante la revolución de 1934, monumento histórico artístico desde 1885, Patrimonio de la Humanidad desde 1985, esta iglesia presenta una planta de cruz griega, no muy habitual en el prerrománico astur.

Tengo la sensación de que, en un error del que nos arrepentiremos, estamos alejando a la infancia y a los más mayores de nuestras vidas.
Comenzamos dejando de nacer y morir en casa para hacerlo en hospitales. Pero es que eso, que en general tiene explicación lógica y entendible, dio luego paso a que los primeros y los últimos años de nuestras vidas también los pasemos sin los nuestros: guarderías y residencias o centros de día, se “ocupan” de nuestros seres queridos para permitirnos trabajar.
Y este es el punto que me gustaría traer a esta red: así como algunas empresas ya tienen guarderías para que los pequeños puedan estar cerca de sus padres, creo que sería bonito y, sobre todo, necesario, de que nuestros mayores estén también cerca de nosotros. Desconozco si alguna empresa ha planteado o incorporado eso a sus planes, pero me encantaría saberlo.
Feliz conciliación para todos.
Ojalá. Otro mundo sería este si pudiéramos ser buenos padres.
Os comparto las reflexiones del Rabbi Shais Taub:
Hoy os recomiendo una ruta que tuvimos oportunidad de disfrutar hace unas semanas: la tejeda de Tosande, cerca de Cervera de Pisuerga, en el norte de Palencia.
Es una ruta en la que tendremos oportunidad de disfrutar de paisajes muy diferentes: robles, hayedos, pradera y, por supuesto, tejos.
El tejo es un árbol que ya en soledad es noticia. Imaginaos un bosque con más de setecientos. Un lugar de cuento, realmente.
Es una ruta de unos 10 kilómetros, sin grandes desniveles (hay una buena subida desde la pradera hasta el hayedo que oculta la tejeda, pero no es más que eso: una buena subida que se puede realizar caminando).
Este álbum de Serrat, con unos escogidos e inolvidables poemas de Antonio Machado, es uno de mis favoritos. Me ha acompañado en varias épocas de mi vida, sobre todo en una especialmente compleja por carga de trabajo, y lo asociado a ese trabajo conseguido y a los descansos que lo acompañaban.
Los poemas seleccionados son Cantares, Retrato, Guitarra del mesón, Las moscas, Llanto y coplas, La saeta, Del pasado efímero, Españolito, A un olmo seco, He andado muchos caminos, En Colliure, Parábola. Una colección imprescindible.
Es la eterna disputa, antes un objeto de color azul turquesa, que unos lo veamos como verde y otros como azul. Para solucionar este problema, nos llega esta web, Is My Blue Your Blue?, en la que se nos pregunta por varios colores, para que indiquemos si eso lo vemos verde o azul.
Tras ello, se nos indica si ese límite entre el verde y el azul (es decir, ese punto en el que dejamos de identificar un color como verde y comenzamos a identificarlo como azul) lo tenemos más hacia el azul o más hacia el verde.

Mi límite, por ejemplo, es más azul que el de el 69% de la población. Hay un 69% de la población que ve azul cuando yo ya lo estoy viendo verde.
Vía Microsiervos.
Esta iglesia conserva dos elementos de su románico inicial: la pila bautismal y esta asombrosa y bellísima portada. Fijaos qué belleza:

En el centro, Cristo -Maiestas Domini- rodeado de los cuatro evangelistas. A ambos lados, los apóstoles. Más abajo, las elegantes arquivoltas; en los capiteles de los combatientes, figuras representando personas y animales.
