Archivo de la etiqueta: palencia

La expresión «un cerro de»

La he escuchado muy pocas veces en mi vida (o, mejor dicho, de muy pocas personas). Es una expresión que significa «una gran cantidad de» y se usa, por ejemplo, del siguiente modo:

«Tengo un cerro de exámenes que corregir».

Se lo he escuchado a dos personas: una, de León; otra, de Palencia. Y me he imaginado -esto ya es cosecha propia- a esos cerros testigos de Tierra de Campos, imperturbables ante la infinita planicie de la meseta. Me vale mi explicación para la palentina, pero no para el leonés, así que si alguien quiere aportar algo más, será más que bienvenida su opinión.

Un saludo para Rocío y para Crisanto, aunque imagino que jamás leerán este post.

El Cristo del Otero, en Palencia

He tenido ocasión de verlo desde la lejanía, pero nunca de acercarme a él (ni a esa ciudad que alberga a La Bella, y que bien merece una visita). Esta obra de Victorio Macho, el cristo más alto de España, se yergue sobre su otero, sobre su ciudad y podríamos decir que sobre toda la Tierra de Campos.

Se ubica sobre un cerro testigo, tan habituales en esa zona de la península (un cerro testigo es una elevación, con su característica cumbre plana, sobre una gran extensión, también plana) y se caracteriza por su hieratismo y sus grandes dimensiones (más de veinte metros de alto).

De CParísC – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3980175

El oricuerno

Hoy he conocido, gracias a @Campeador_Cid, a este ser mitológico (no confundir con el unicornio, aunque se le parece bastante); su leyenda se contaba en Castilla y en el Norte de España (aún hoy permanece la leyenda en pueblos de la montaña de Palencia y de León).

El Valdavia en Osorno la Mayor
El oricuerno es un caballo blanco, con patas de gamo y cola de león, cabeza púrpura, ojos azules o rojos, un cuerno largo y retorcido en medio de la frente y una alitas encima de las pezuñas.

A diferencia del unicornio, que necesitaba a una doncella para ser apaciguado, el oricuerno necesita, además, que le muestre uno de sus pechos.