¡Eh, chavales del Celta, os prohibimos esforzaros!

Hace algo más de un año el periodista Julián Ruiz, en su sección «El cortador de césped» del diario El Mundo, escribió un terrible artículo en contra del Celta. Y no doy crédito a la serie de insultos que vierte sobre el Celta y sus jugadores (y, por extensión, su afición). Siempre me resulta ofensivo mezclar política y deporte. Ofensivo para el deporte, se entiende. Aquí va mi respuesta (sí, un poco tardía; no me aprovecharé de esa tardanza para desmontar alguna de las «previsiones» de ese artículo).

Señor Julián Ruiz: comprendo que sea usted madridista (cosa que desconozco); de hecho, yo también lo soy. Y también comprendo que sea usted español (cosa que desconozco); de hecho, yo también lo soy. Y comprendo que esté en contra de los nacionalismos (cosa que desconozco); de hecho, yo también lo estoy. Nada de eso es motivo para la ristra de insultos que usted ha vertido sobre el Celta.

Luego está el paletismo del ardor nacionalista del Celta de Vigo, que nunca se repite contra el Barça, porque es otro tipo de independentismo. La mayoría de los jugadores célticos jugaron con una aceleración, una bronca continua que parecía que les iba la vida en ello. Da igual. En Chamartín les van a meter cinco.

Que el Celta haya jugado dándolo todo contra el Real Madrid no es algo que deba ofender a un madridista; es más, eso suele pasarle a todos los equipos, incluyendo al Atlético de Madrid, que no creo que sea especialmente independentista. Pero le diré algo más: el Celta puede darlo todo contra el Real Madrid. Y alguna que otra vez nos ha salido muy bien, como cuando les metimos cinco. Pero no nos quedamos cortos con otros rivales, incluyendo los que usted calificaría como «nacionalistas»: al Barcelona y al Athletic ya les hemos marcado seis, al Benfica (portugués, ¿deberíamos habernos dejado ganar?) le marcamos siete; y créame, en esos partidos también se esforzó el Celta. Algo.

Y por cierto, en Chamartín no nos metieron cinco. 😉 Y hoy vuelve a haber un Madrid-Celta. Ya le adelanto que creo que nos vamos a esforzar. Y también le adelanto que a ningún buen aficionado del Madrid le molestará eso.

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Las abarcas desiertas

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

La infinita belleza de este poema de Miguel Hernández muestra con absoluta nitidez la terrible situación de pobreza que vivían muchos niños de aquella (y, por desgracia, también de esta) época. De regalo, este poema nos enfrenta a una injusticia «imaginaria» (los reyes traen regalos a unos y no a otros) que tiene su reflejo directo en la injusticia real (unos niños tienen recursos y otros no).

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Os dejo con esta versión de «Banda Inaudita». Una joya.

Para ti, Papá, que te encanta este poema y esta versión musicada.

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De correcciones

Por favor, equivócame si me corrijo.
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La rosa del pecado

Cuando en la taberna estamos, nada nos importa el mundo,
ni que el viento encrespe el agua, ni que el fuego esparza el humo;
si una apuesta afortunada nos escancia su mistela,
ordenamos una ronda para todos y es la fiesta.

La rosa del pecado; Espliego

La rosa del pecado; Espliego

Conocí a José Ignacio Cordero hace ya muchos años; en concreto, a comienzos del siglo XVII. Me lo presentó Clara, mi esposa. Y en aquella época José Ignacio, con su grupo Espliego, ponía música a los poemas de El Quijote. Esto me ayudó a descubrir una maravillosa obra poética que había pasado desapercibida a mis ojos. Desde entonces sigo con gusto e interés toda la producción de Espliego.

Y hoy os quiero hablar de los goliardos: clérigos y estudiantes vagabundos y errantes dedicados a la «mala vida» (o buena, según quien juzgue). Su torrente creativo y sus conocimientos religiosos, unido a las influencias de Baco y Venus nos han dejado unos cuantos poemas en los cuales se han inspirado José Ignacio y sus compañeros para regalarnos unas cuantas joyas, agrupadas en su disco «La rosa del pecado». Os encantará.

Unos juegan, otros cantan, y los hay que se desnudan,
a la sombra de unos pechos y a resguardo de la lluvia;
nadie teme allí a la muerte porque el vino ahuyenta el llanto;
que loado sea por siempre el dulce nombre de Baco.

Si tenéis la inmensa suerte de que actúen en un lugar al que podáis ir, os lo recomiendo. Nosotros fuimos, hace ya unos cuantos años, a verlos a Alcalá y fue una auténtica delicia. Tendréis una placenterísima clase de historia.

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Vacaciones con niños en el Morrazo

Cuando tenemos niños nos fijamos en nuevas cosas a la hora de planificar nuestras vacaciones. Para facilitar esa tarea, quiero escribir una serie de posts recorriendo algunos lugares y haciendo hincapié en las opciones que ofrecen para familias con niños, así que he decidido empezar, cómo no, por mi tierra.

¿Dónde está y cómo llegamos?

El Morrazo es una península situada en la provincia de Pontevedra (Galicia, España). Forma parte de las Rías Baixas y -este es el gran secreto-, tiene un clima muchísimo mejor que el que se «espera» para Galicia.

Está muy cerca de Vigo (unos 15 minutos en barco, unos 40 minutos en coche), así que está bien comunicado con el resto de España y con Portugal. Se puede llegar en coche (hay autovía y autopista desde Madrid), en tren (trenes directos desde Madrid y Oporto, entre muchos otros sitios) y avión (el aeropuerto más recomendable es el de Vigo, pero también son alternativas volar hasta Santiago u Oporto).

¿Qué hacemos?

En el Morrazo (y desde el Morrazo) se pueden realizar multitud de actividades con niños.

Playas

El Morrazo ofrece abundantes playas, tanto urbanas como salvajes, donde pueden disfrutar tanto grandes como pequeños. Eso sí, os recomendamos siempre mucho cuidado. Una buena cantidad de playas tienen la bandera azul de la UE (varían cada año). La bandera azul nos garantiza cosas como la presencia de duchas o de socorrista.

  • A Xunqueira (Moaña); playa urbana.
  • Areamilla (Cangas); playa salvaje.
  • Rodeira (Cangas); playa urbana.
  • Melide (Cangas); playa salvaje.
  • O Con (Moaña); playa urbana.

Montaña

Desde el Mirador de Cotorredondo (a donde os recomendamos subir en día despejado) se pueden llegar a ver las rías de Vigo, Pontevedra, Arosa y Muros… y quizá alguna más. Se cuenta que, en días muy despejados, se pueden ver las Islas Sisargas.

En las proximidades se puede observar un monumento megalítico: el Dolmen de Chan da Arquiña, construcción funeraria de más de cinco milenios.

Arte e historia

  • La iglesia de San Martiño, en Moaña, es una magnífica muestra de arte románico.
  • En la parroquia de Hio (en Cangas) se encuentra el Cruceiro de Hio; se puede disfrutar de su contemplación aprovechando cualquier viaje hacia (o desde) las bonitas playas de esa zona.
  • Santiago de Compostela es un lugar de obligada visita para el turista; está situado aproximadamente a una hora del Morrazo. Se recomienda visitar la catedral coincidiendo con la Misa del Peregrino, en donde se suele poner el Botafumeiro (suele ser sobre el mediodía, pero mejor confirmar antes, porque merece la pena). Una pista: situados en el lado «corto» de la cruz latina que conforma la planta de la catedral, tendréis las mejores vistas del Botafumeiro.
  • El Castillo de Soutomaior nos puede transportar unos cuantos siglos atrás, a la época del gran Pedro Madruga (según recientes investigaciones, Cristóbal Colón podría ser la misma persona que Pedro Madruga). Aquí podéis conocer el interior del castillo y dar un paseo por sus maravillosos jardines.

Ocio infantil


Este es un post abierto y en constante evolución. Podéis sugerir nuevas actividades o incluir vuestro negocio (restaurantes y alojamientos) en el área patrocinada (correo de contacto: carlos @ elcartapaciodegollum . com).

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Los mejores posts sobre Crianza (en El Cartapacio) en 2013

Al igual que el año pasado, siguiendo la iniciativa de Amor Maternal, voy a indicar unos cuantos posts sobre crianza que he escrito este año. Este año he escrito ocho posts sobre el tema; os doy las gracias por compartirlos tanto.

Esta iniciativa forma parte del carnaval de blogs de Amor Maternal. Aquí van:

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Por qué los tráilers se llaman así

Los tráilers que podemos ver antes de cualquier película (los avances promocionales de otras películas) tienen su origen en el significado directo de «tráiler». Es decir, «remolque». Esto es: «lo que viene detrás».

Lo que viene detrás, porque antes se ponían justo tras terminar la película. Ya os podéis imaginar que tenían muy poco éxito, teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de la gente, si no todos, se van siempre antes de que termine la película.

Y esos tráilers, que se ponían a continuación de la película, pasaron a ponerse antes. Pero, eso sí, conservaron su nombre.

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El buen esposo y el mal padre

– Habitualmente mi esposa va al trabajo en autobús, pero algún día le apetece que la lleve o que la vaya a buscar. Y yo, por supuesto, le cumplo encantado el gusto. 
– Qué buen esposo, qué maravilla, ojalá todas las parejas se llevaran así. 

– Habitualmente mi hijo va al colegio en autobús, pero a veces le apetece que lo lleve o que lo vaya a buscar. Y yo, por supuesto, le cumplo encantado el gusto. 
– ¿¿¿Qué??? ¿El niño decide si va en bus o en coche? ¿Según le apetezca? ¡Pero esto qué es! ¡Desde luego, [esto no lo dicen con palabras] qué mal padre!

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Una nueva paternidad

Aunque desde siempre (y afortunadamente) ha habido padres muy preocupados por sus hijos, es cierto que los temas relacionados con la crianza se han considerado siempre cosa «de mujeres» (teniendo esta expresión mayor o menor carga de desprecio según quién la pronuncie).

Poco a poco, sin embargo, y de la mano de una mayor concienciación por parte de las mujeres de su propia sexualidad (incluyendo en esa sexualidad, obviamente, embarazo, parto y la lactancia), los hombres nos hemos ido acercando a ese maravilloso mundo, poniendo poco a poco nuestros granitos de arena.

Una nueva paternidad

                                                                                       Una nueva paternidad

Esto ha provocado que gradualmente hayamos ido hablando abiertamente de estos temas (sí, aún sigue siendo raro ver a dos hombres hablando de crianza, aunque cada vez menos), ha provocado que nos involucráramos cada vez más en este aspecto hasta ahora no muy explorado y ha provocado, finalmente, que podamos disfrutar de lo más maravilloso de la vida: nuestros hijos.

Personalmente he recorrido ese camino de la mano de mi compañera Clara, y mi interés se ha ido convirtiendo en pasión, y mi pasión (o parte de ella) en textos. Mireia Long contactó conmigo hace unos meses para, junto a otros hombres (Armando Bastida, Alejandro Busto, Elvis Canino, Álvaro Espejo, José Ernesto Juan y Ramón Soler) escribir un libro que hablara de este nuevo mundo, de esta nueva paternidad. Es para mí un orgullo haber escrito una obra al lado de estos monstruos (como suelo decir, ellos son padres «profesionales», yo soy un simple «amateur»), haber sido coordinado por Mireia, y haber sido prologado por Carlos González. Hoy hemos dado a conocer al mundo la existencia de este libro. Confiamos en su éxito, que no se medirá en ventas, sino en bienestar de nuestra infancia y, en consecuencia, de nuestra sociedad.

Actualización (2013.09.11)
Para los que preguntáis, este libro se puede comprar vía Amazon o se puede pedir directamente a cualquiera de los autores (si quieres tu ejemplar dedicado por un autor concreto, esta es la mejor opción).
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Sí, nuestro bebé de cinco días se porta bien

Hace menos de un mes nació nuestra hija Irene. El aluvión de consejos que sufrimos cuando nació Dani no se ha dado esta vez (nadie se atreve a decir ahora que si duerme con nosotros luego no querrá irse a su habitación y demás frases similares [si alguien está interesado en este tema le recomiendo el post «Podéis pasar a pedir disculpas»]).

Así que, liberados de esos consejos ni pedidos ni deseados, estamos más atentos a otro tipo de intervenciones menos agresivas en apariencia. Entre ellas destaca de forma clara la pregunta: «¿Se porta bien?»

Solemos responder que, obviamente, se porta bien. A veces aclaramos que «es un bebé», queriendo decir con ello que, lógicamente, no puede portarse mal.

De todos modos, más allá de la gracia o pesadez de esa pregunta, subyace algo que considero realmente grave. ¿Qué queremos decir cuando preguntamos si un bebé ¡de días! se porta bien? Sí, efectivamente, queremos preguntar si nos molesta o no. Esta es la medida con la que los adultos evaluamos a los niños: si no me molesta, si hace todo lo que yo quiero, es bueno. Y, lo más terrible, esta es la medida que aprenden nuestros niños: si no molesto, si hago todo lo que mis padres quieren, soy bueno. Y esta forma de medir la bondad de una persona se perpetúa a lo largo de toda la vida: el niño que está quieto, que no hace ruido, que permanece horas sentado, que no pregunta mientras hablan los mayores, que no grita… es bueno.

Esta pregunta tiene un segunda versión, todavía peor: «¿se porta bien o llora mucho?» Es decir, si el bebé llora, en muchos casos porque sus padres no han sabido detectar sus necesidades a tiempo… no se porta bien.

Debo decir que entre las personas que nos hicieron esa pregunta hay dos bonitas excepciones que supieron corregirse a tiempo: una se puso en contacto conmigo al día siguiente para pedirme disculpas -motu proprio- por haber preguntado si Irene «era buena»; la otra corrigió automáticamente su pregunta por un «¿es tranquilita?». (Gracias, Bea y Ana, por vuestra sensibilidad).

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