Canción desesperada

Es tan magnífica la obra en prosa de Cervantes que su poesía ha quedado en un plano muy secundario, incluso aunque esa poesía forme parte de su obra cumbre. Por ese motivo -y por mi culpa, por supuesto- nunca había prestado especial atención a esta vertiente cervantina hasta que tuve la dicha de que Clara me regalara, hace ya unos cuantos años, un disco del que ya hemos hablado en este blog: Nunca fuera caballero. Disco del grupo Espliego, que ha llevado a cabo la labor de poner música a algunos de los bellos poemas que aparecen en El Quijote.

Quiero hoy presentaros un poema delicioso, un poema que Cervantes pone en boca de un cabrero, Antonio. Por favor, fijaos en lo perfecto de su letra, en la belleza de su música y en la sensibilidad interpretativa de José Ignacio Cordero. Disfrutadla.

Nunca fuera caballero

El extraordinario grupo manchego Espliego compuso, en 2005, una serie de canciones tomando como letra los poemas de El Quijote. Aquel disco -regalo de Clara; gracias :*- me descubrió dos cosas de golpe: al propio grupo Espliego y la belleza, sublime, de los poemas de El Quijote, la calidad de Miguel de Cervantes como poeta. Os recomiendo muchísimo esta obra, es una auténtica joya. Aquí tenéis una pequeña muestra:

La rosa del pecado

Cuando en la taberna estamos, nada nos importa el mundo,
ni que el viento encrespe el agua, ni que el fuego esparza el humo;
si una apuesta afortunada nos escancia su mistela,
ordenamos una ronda para todos y es la fiesta.

La rosa del pecado; Espliego
La rosa del pecado; Espliego

Conocí a José Ignacio Cordero hace ya muchos años; en concreto, a comienzos del siglo XVII. Me lo presentó Clara, mi esposa. Y en aquella época José Ignacio, con su grupo Espliego, ponía música a los poemas de El Quijote. Esto me ayudó a descubrir una maravillosa obra poética que había pasado desapercibida a mis ojos. Desde entonces sigo con gusto e interés toda la producción de Espliego.

Y hoy os quiero hablar de los goliardos: clérigos y estudiantes vagabundos y errantes dedicados a la “mala vida” (o buena, según quien juzgue). Su torrente creativo y sus conocimientos religiosos, unido a las influencias de Baco y Venus nos han dejado unos cuantos poemas en los cuales se han inspirado José Ignacio y sus compañeros para regalarnos unas cuantas joyas, agrupadas en su disco “La rosa del pecado”. Os encantará.

Unos juegan, otros cantan, y los hay que se desnudan,
a la sombra de unos pechos y a resguardo de la lluvia;
nadie teme allí a la muerte porque el vino ahuyenta el llanto;
que loado sea por siempre el dulce nombre de Baco.

Si tenéis la inmensa suerte de que actúen en un lugar al que podáis ir, os lo recomiendo. Nosotros fuimos, hace ya unos cuantos años, a verlos a Alcalá y fue una auténtica delicia. Tendréis una placenterísima clase de historia.