Madrid, por Antonio Palacios

De las múltiples bellezas que alberga Madrid, las obras del arquitecto gallego Antonio Palacios destacan por su singularidad, elegancia y monumentalidad. Otra ciudad sería Madrid si no hubiera existido la intervención del porriñés Palacios.

Si me prometéis visitarlas en persona en cuanto podáis, os invito a un breve recorrido por algunas de sus obras más bonitas.

Hospital de Maudes: no puedo poner a otra en primer lugar. Muy cerca del primer hogar que tuvimos Clara y yo (con esto ya sobraría para tener esta posición), muy cerca también de la casa de Margot y familia (dos besos van para el cielo), y grandioso, en tamaño y forma.

De Luis García, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=483644

Palacio de Comunicaciones: la actual sede del Ayuntamiento de Madrid es quizá el edificio más bello de la ciudad. Me enamoré de él en un inolvidable viaje que hicimos a Madrid mis padres, mi hermana y yo, a comienzos de los 90.

De Tamorlan – Trabajo propio, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15480001

Círculo de Bellas Artes

De Tamorlan – Trabajo propio, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15480001

Casino de Madrid

‘Casino de Madrid’ (Spain), at 15 Calle de Alcala (street) in Centro district. Built in 1910.

Edificio de las Cariátides

De Carlos Delgado, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=22090649

Bien merece Madrid una visita solamente por disfrutar de estas obras, ¿no os parece?

El Pórtico del Paraíso

En la fachada occidental de la Catedral de Ourense podemos disfrutar de una joya que, ensombrecida por el cercano Pórtico de la Gloria (Catedral de Santiago), no recibe ni la atención ni la admiración que merece.

Se levantó a mediados del siglo XIII, aunque la policromía que se puede disfrutar en la actualidad es del siglo XVIII. En él podemos ver personajes del Antiguo Testamento, de los Evangelios, y del Apocalipsis.

Jose Luis Cernadas Iglesias / CC BY (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0)

Los bodegones de Ressendi

Quienes no pasamos de aficionados al arte no solemos tener entre los bodegones nuestras obras favoritas; sin embargo, son obras en las que los pintores pueden mostrarnos, además de su virtuosismo y de su dominios de luces, texturas y sombras, mucho sobre la sociedad del momento.

Así que quiero destacar aquí los bodegones del pintor sevillano Bartolomé Romero Ressendi; bodegones que no pretendían, desde luego, generar sensación de armonía y limpieza, sino mostrarnos la realidad de la mesa de aquella España rural de la posguerra que le tocó vivir.

Os invito a disfrutar de esta maravilla.

Bodegón – Imagen tomada de https://principe-saurau.com/sabado/

Descubrí a Ressendi en el siempre recomendable canal de Antonio García Villarán.

La fragua de Vulcano, de Velázquez

De Diego Velázquez – [2], Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15587792+

Vulcano, dios del fuego, esposo de Venus, está trabajando en su fragua junto con sus ayudantes cuando Apolo, dios del Sol, irrumpe en la misma para comunicarle lo que era un secreto a voces: Venus y Marte son amantes. Se le ha dado también la interpretación de que son las artes mayores visitando (y demostrando su superioridad) sobre las artes menores.

Esta brillante (¿cuál no lo es?) obra de don Diego Rodríguez de Silva y Velázquez se encuentra en el Museo del Prado y fue creada en Roma en 1630. He seleccionado algunos detalles que me parecen dignos de destacar.

El rapto de Proserpina, de Bernini

Proserpina (Perséfone para la mitología griega) es una niña que, mientras estaba a orillas del lago Pergusa, es raptada por Plutón (Hades). Como castigo, la madre de la niña, Ceres (Deméter), diosa de la cosecha, castiga al mundo con una terrible sequía. Tras negociaciones al más alto nivel (entre dioses, se entiende), Plutón cede y permite que la niña regrese seis meses cada año.

En la coqueta Galleria Borghese, en Roma, se puede admirar una obra de Bernini en la que nos muestra el momento del rapto. El mármol convertido en carne.

De Alvesgaspar - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=43569138
De Alvesgaspar – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=43569138
De Architas - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=70353757
De Architas – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=70353757

El palacio de Riofrío

En las afueras de la ciudad de Segovia, además del conocidísimo palacio de La Granja, se encuentra también el palacio de Riofrío. ¿Conocéis su historia?

La esposa del rey fallecido (Felipe V), Isabel de Farnesio, había quedado relegada a la nada, y prácticamente desterrada dentro del propio reino. El rey actual no era su hijo, sino hijo de la primera esposa de Felipe. Así que ella pasó de ser reina consorte a no ser nadie. Se construyó un palacio, muy del gusto italiano, novedoso en aquella época, y que representaba un buen contraste con el palacio de La Granja. Y se le otorgó jurisdicción en aquella zona. No llegó a vivir en él, porque las circunstancias hicieron que los hijos del primer matrimonio de Felipe V fueran muriendo y que, por fin, un hijo suyo (Carlos III) pasara a ser rey de España. Así que ella pasó de no ser nadie a ser reina madre.

Un palacio lleno de encanto y de tristeza. Alfonso XII (creo que el único rey que lo utilizó) pasó allí el duelo por su fallecida esposa.

La fe velada, de Antonio Corradini

Si visitáis el maravilloso Palacio de La Granja, cerquita de Segovia, ese palacio en las nubes que causaba la admiración de la nobleza europea, no debéis perderos esta maravillosa (casi mágica) obra de Antonio Corradini.

Estoy seguro de que ser capaz de esculpir el mármol haciendo que parezca tela y permitiéndonos ver la cara, el vientre, el ombligo, detrás del velo tiene una altísima dificultad técnica. ¿No os parece increíble?

El plátano de 120.000 euros

El artista italiano Maurizio Cattelan es el creador de la obra. Un plátano pegado a una pared con cinta aislante. El precio, 120.000 euros. La compradora, Sarah Andelman. Y el debate, la eterna pregunta: ¿esto es arte? Y en consecuencia, ¿qué es arte?

Todos parecemos tener claro que el arte no es el simple virtuosismo. Y también que el arte debe sacudir e interpelar al observador. Y que esta obra que nos ocupa no es virtuosa ni deja indiferente. Pero también somos conscientes de que si no se hubiera pagado ese dinero, tampoco nos sacudiría. ¿Es el precio parte de la obra de arte? Muchas preguntas y quizá tantas respuestas como lectores.

Y para cerrar el círculo, la intervención del artista David Datuna. Se dirigió, decidido, hacia la obra, despegó el plátano de la pared… y sí, se lo comió.

Iglesia de Santa María de Eunate

Tuvimos la suerte de descubrirla en el comienzo de la noche, recién estrenado el otoño. Aunque había leído mucho sobre ella, debo decir que nada fue comparable a poder disfrutarla en vivo: la iglesia de Santa María de Eunate, pequeña, solitaria y única, es de visita obligada para peregrinos y para amigos del románico.

Su planta es octogonal y la galería de arcos que la rodean la convierten en una joya que no nos cansamos de admirar. Desde luego, si tienes la ocasión de acercarte a Eunate, no la desaproveches.

De Gunnar Wrobel from Hamburg, Germany – Santa Maria de Eunate, CC BY-SA 2.0, Enlace

Sin entrar en cuestiones sobrenaturales, en las que soy aún más ignorante que en las artísticas, quiero dejar un último apunte sobre los significados de su nombre, que todavía la embellecen más. Eunate significa, en euskera, «las cien puertas», en lo que podría ser una alusión a esos arcos que la rodean (que no son cien, aunque sí -casi- exactamente la tercera parte). Eunate significa, en latín (aunque el «eu» nos lleva al griego), «bien nacido», en lo que podría ser una indicación que es un lugar especial.

Resumiendo: una joya que debes visitar y disfrutar.

El arte prehistórico en cómic, de Éric Le Brun

El dibujante de cómic Éric Le Brun nos acerca, usando su talento y su habilidad, el arte prehistórico en su serie de cómics «L’art préhistorique en Bande Dessinée».

Estos tres cómics abarcan unos 25.000 años de Prehistoria. El primer cómic se ubica en el periodo Auriñaciense, el segundo en el Gravetiense y el tercero en el Magdaleniense.

Debo decir que gracias a estos comics he humanizado más que nunca a nuestros antepasados, así que solamente por ese detalle ya merece la pena acercarse a esta colección.

Por ahora solamente están en francés, pero eso no ha sido un problema para poder disfrutarlos. Así que os animo a que los consigáis (por ejemplo, en la propia editorial).