Archivo por meses: enero 2021

Lo que el Arte tiene que enseñarle a la Ciencia

Conocer de cerca el maravilloso trabajo de Luz Beloso con sus alumnos de Arte me ha llevado a la conclusión de que las ciencias necesitan -necesitamos- aprender mucho de cómo se enseña el Arte. En concreto, necesitamos adoptar de inmediato las siguientes virtudes:

  • Perder el miedo: ser capaces de proponer, sugerir o incluso llevar a la práctica ideas que puedan resultar absurdas a terceras personas. Olvidemos ese miedo.
  • Salirse del camino marcado: no salirse nunca del camino nos garantiza no encontrar nunca nuevos caminos. Es necesario salirse (en general, con sentido y argumentos) para poder mejorar.
  • Investigar: aquí lo tenemos claro. Todo el tiempo dedicado a investigación es tiempo bien aprovechando, aunque existan -o gracias a los- errores.

En resumen, mi felicitación y admiración por el trabajo de Luz y sus alumnos, y un toque de atención a nosotros: ingenieros (me pongo de primero para que quede claro que este toque es también para mí), biólogos, químicos, físicos, matemáticos y demás personas del mundo de la ciencia y la tecnología. Con especial atención a los profesores de esas materias: sus alumnos tienen mucho que experimentar, lo necesitamos.

The Wellerman, las Sea Shanties e Internet

Soon May the Wellerman Come, conocida como Wellerman (y, en estos tiempos actuales, como The Wellerman) es una canción marinera neozelandesa de mediados del siglo XIX (1860-1870).

Los hermanos Weller, en 1831, crearon una estación ballenera en Nueva Zelanda y en 1833 comenzaron a llevar provisiones (azúcar, té, ron) a los barcos balleneros que cazaban ballenas cerca de la costa. A los empleados de la empresa de los Weller se les llamaba los wellermen. Los marineros recibían ropa y bienes del tipo mencionado como pago por su trabajo.

Las Sea Shanties son canciones marineras, creadas para amenizar las largas y duras horas de trabajo en el mar. Así que los wellermen también tuvieron la suya: una canción que nos habla del trabajo en el barco Billy o’ Tea, del duro enfrentamiento con las ballenas, y de la esperanza de recibir pronto esos sugar, tea and rum que trae el wellerman. Y la seguridad de que volveremos a casa cuando completemos el fileteado en tiras de la carne de ballena para convertirla en aceite (tonguing):

Soon may the Wellerman come
And bring us sugar and tea and rum.
One day, when the tonguin’ is done,
We’ll take our leave and go.

Estribillo de Soon May the Wellerman Come

Nathan Evans, un cantante escocés (que hasta ahora se dedicaba al oficio de cartero) publicó en la red social TikTok un fragmento de esa canción. Preciosa, pegadiza y llena de sentimiento. Y por los milagros de esta maravillosa red de personas que es Internet, otros músicos (voz, instrumentos, baile) se incorporaron y fueron completando y mejorando el vídeo, convirtiendo el proceso en una obra coral (nunca mejor dicho) que se ha convertido en un ejemplo de lo lejos que podemos llegar cuando volcamos nuestra creatividad y colaboramos con la libertad y la facilidad que nos da la Red.

Os dejo aquí algunos vídeos para saciar vuestra curiosidad y vuestras ganas de escuchar la canción:

Precious: The Awareness Story

Este vídeo de Diana Yazidjian y Juan Delcán nos muestra, en menos de un minuto, cómo salvar miles de vidas: distancia, lavado de manos, mascarilla. No se puede resumir más en menos, no se puede dar más por menos.

Por favor, por favor, por favor. Cuidaos y cuidad.

Calendario Científico Escolar

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas nos ofrece un calendario en el que se indican las efemérides científicas más importantes de cada día.

El calendario puede descargarse de forma gratuita en formato A3 y A4. Adicionalmente, existe un canal de Telegram en el que se nos informa diariamente de dichas efemérides, una cuenta de Twitter dedicada y también se ha preparado un calendario integrable con Google Calendar para poder visualizarlas en el propio calendario.

Se han distribuido ejemplares impresos pero, por más fortuna que desgracia, la demanda ha sido muy superior a la oferta. Seguro que en próximas ediciones se solventa o reduce esa diferencia.

Esta edición es fruto del Instituto de Ganadería de Montaña (centro mixto del CSIC y de la Universidad de León), y ha sido coordinado por Pablo G. Toral y en él han colaborado, además, Fátima García Doval, Antonella Della Badia, ALLA, Benita Marcos Cordero, Pablo Rodríguez Ros, Llúcia Ribot Lacosta, Jesús Fernández-Bayo, Ainhoa Valldecabres, Xesús Mosquera Carregal, Cristina Naya Riveiro, Manuel Herrador, Marta Macho Stadler, Unidad de Cultura Científica del IGME, Gonzalo Hervás y Pilar Frutos.

Laguna Negra de Urbión, en Vinuesa (Soria)

Y en la laguna sin fondo
que guarda bien los secretos,
con una piedra amarrada a los pies
tumba le dieron.

La tierra de Alvargonzález, Antonio Machado

Esta laguna de origen glacial está en Vinuesa, en la sierra de los Picos de Urbión, en un paraje más propio del norte de Europa que de la Península Ibérica: alta montaña, haya, pino albar, roble albar. En su entorno habitan zorros, corzos y jabalíes.

Su nombre proviene del color que toman sus aguas al reflejar las montañas que la rodean. Este lugar y su entorno merecen ser visitados y son garantía de una excursión estupenda para toda la familia.

No quiero terminar sin hacer alusión a un hecho que nos sucedió hace casi un par de décadas. Estábamos planteando retornar de La Rioja a Madrid pasando por la Laguna Negra. Cuando se lo comentamos a nuestros amigos arnedanos, nos respondieron del siguiente modo:

¡Qué decís? ¿Es que no sabéis que, de noche, la Laguna llama?

De Triedros – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=37148207

La etimología de la palabra gazpacho

El gazpacho andaluz es una sopa fría (y deliciosa) con productos del campo: tomate, pimiento, ajo, sal, aceite, vinagre. Su textura nos permite no solamente tomarlo con cuchara, sino también beberlo.

Esta mezcla de ingredientes toma su nombre de esa mezcla de donaciones que se depositaban en el cepillo de las iglesias (hoy solamente es dinero, pero antiguamente podía ser cualquier cosa). Ese cepillo de la iglesia se nombraba en griego con la palabra γαζοφυλάκιον gazophylákion. De ahí llegó al árabe hispánico gazpáčo. De ahí se cree que proviene la palabra que hoy usamos para designar a esa rica sopa con la que nos refrescamos en el caluroso verano.

Para Dani, gracias a quien aprendí esto.

Orgullosos de nosotros mismos

Este virus no se mueve, sino que lo movemos. Así que hemos sido nosotros los causantes de la propagación de la pandemia. Nosotros, los que nos hemos ido de cañas cuando lo más prudente era quedarse en casa porque claro, hay que seguir viviendo (cuando eso a lo que ayudaba era a seguir muriendo). Nosotros hemos sido los que nos hemos encontrado excusas para saltarnos confinamientos. Nosotros hemos sido los que nos hemos colado para conseguir vacunarnos antes que otros que lo necesitaban más. Nosotros, los que nos hemos dedicado a destruir y criticar.

Pero cuando dentro de unos siglos nos estudien, verán que aquella generación, cuando llegó el momento de vacunar, decidió que primero se vacunarían los ancianos, antes que los jóvenes, que los ricos o que los mandatarios. Y ahí encontraremos un motivo por el que estar más que orgullosos de nosotros mismos.