¡Galletas!

Como sabéis, en casa somos muy fans de los juegos de Devir, así que ahora os vamos a hablar de otro juego de la misma empresa: ¡Galletas!, creado por Roberto Fraga. En cuanto nos enteramos de su existencia, solicitamos un ejemplar.

Es un juego muy sencillo y que ofrece muchas posibilidades. En concreto una que valoramos mucho: que podamos jugar niños y adultos.

Como podéis ver más arriba, tenemos:

  • Unas cartas de monstruos: que se utilizan para identificar a cada jugador (cada jugador escoge una).
  • Unas golosinas (galleta, helado, donut, tarta, pizza, cupcake): son los objetivos que tenemos que conseguir.
  • Unas cartas de rutas: las golosinas están unidas por un “camino” de regaliz. Hay dos tipos de cartas de rutas, de dos dificultades diferentes.
  • Un dado: cada cara es una golosina.

Se colocan sobre la mesa tres cartas, una a continuación de la otra. Así:

Y se lanza el dado. Supongamos que sale el donut. Comenzamos en el donut de la primera carta y seguimos el camino hasta el final, saltando de carta en carta cuando llegue el momento. Y vemos que ese camino termina en una galleta. El primero de los jugadores que coja la galleta, se apunta ese tanto. Gana, lógicamente, el jugador que más golosinas consigue al final de la partida.

¿Qué hacemos para que el juego nos permita jugar a los niños (Irene, 4 años; Dani, 8 años) y a los papás? Creamos bifurcaciones. Por ejemplo, ponemos una primera carta sencilla y a continuación bifurcamos: una sencilla y una complicada. Y si es necesario, ponemos una complicada más. Y según las capacidades de cada uno, su objetivo es ir por un camino u otro. Mirad, mirad:

Un juego que exige rapidez mental (y que ayuda a mejorarla) y que regala un montón de buenos ratos. Muy recomendable.

#YoTambién

#YoTambién
YO TAMBIÉN.

Las mujeres están compartiendo un texto con el hashtag #YoTambién para indicar que han sido acosadas o agredidas sexualmente, y dar una idea de la magnitud del problema.

Os propongo, hombres que me leéis, algo parecido. Reconociendo que #YoTambién he agredido o acosado sexualmente no sólo de forma explícita, sino -sobre todo- implícitamente cada vez que he reído un chiste o actitud machista (cada vez que he callado ante un chiste o una actitud machista). Por cada vez que me he creído superior por ser hombre. Por cada vez que al ver a una mujer en un puesto de responsabilidad he pensado que cómo ha llegado ahí. Cada vez que no he visto personas, sino objetos, en esas mujeres. Cada vez que he tenido que ponerme en el centro del universo para comprender la violencia machista, necesitando pensar en MI mujer, MI madre, MI hermana, MI hija. Por cada vez que me he creído maravilloso por tener la oportunidad de agredir y no haberlo hecho. Por sentirme maravilloso por decir #YoTambién.

Pongamos #YoTambién todos los hombres que hemos hecho eso alguna vez. Para dar una idea de la verdadera magnitud del problema.

#YoTambién
Copia y pega

#YoTambién
ME, TOO.

Women have been sharing posts using the #metoo hashtag relating sexual harrassment or sexual assault experiences, in order to show the world just how widespread this problem is.

If you’re a man reading this post, I’d like you to join me in acknowledging that we have sexually assaulted or harassed women, not only explicitly, but, -above all-, implicitly, every time we’ve laughed at a sexist joke or attitude (every time we’ve failed to speak out after a sexist joke or attitude as well), for every time we’ve seen ourselves as superior just because we’re men. For every time we’ve seen a woman working in a position of authority and wondered how she made it there. For every time we’ve seen women as objects instead of people. For every time we’ve had to put ourselves as the center of the universe in order to try to understand gender violence by extrapolating it to MY wife, MY mother, MY sister, MY daughter. For every time I’ve considered myself a great guy for having had the chance to harass or assault and yet not having done it. For feeling amazing about saying #metoo

Let us men use the #metoo hashtag as well for all those situations, in order to get a real idea of just how huge this problem is.

#YoTambién
Copy and paste

Muchísimas gracias a quienes me habéis ayudado. Durante la creación de este post mantuve contacto con varias personas (mujeres, sobre todo), para recoger su punto de vista (sus puntos de vista). Indico aquí lo más reseñable:

  • Habría sido mejor utilizar otro hashtag, y no el mismo que el que han usado las mujeres.
  • El post ganaría mucho si invitara a los hombres a indicar situaciones concretas en las que han ejercido esas violencias.
  • Mientras estemos siendo sesgados en nuestra lucha por la igualdad, estaremos siendo desiguales.
  • No tiene sentido este enfrentar a hombres y mujeres, luchemos todos juntos por lo mismo.
  • Es necesario hacer hincapié en las violencias sutiles, en esas que se crean dentro de la propia pareja (“te” limpio la casa, insisto para tener relaciones aunque tú no quieras).
  • Es necesario hacer hincapié en las violencias que tenemos arraigadas los hombres, actos agresivos que tenemos normalizados. Necesitamos -los hombres- una autorreflexión profunda. Por suerte, cada vez se está dando más.

Muchas gracias a Belén, Marimar, Clara, Louma, Patricia, Irene, Aida, Joaquim, Laura. Y gracias, mamá.

El derecho a la independencia

Pretendo que este post sea completamente genérico, aunque obviamente va a estar influenciado por un tema muy candente en estos días (Cataluña y su posible deseo de independencia de España). En este post pretendo analizar qué condiciones deberían darse para que un territorio consiga su independencia.

Motivos históricos
La historia parece ser uno de los argumentos de mayor peso: ¿estamos hablando de un territorio que a lo largo de la historia tuvo una fuerte identidad propia? ¿Fue un reino? ¿Cómo se anexionó al resto: mediante una guerra, mediante un acuerdo? En caso de anexionarse mediante un acuerdo, ¿se dejó una puerta abierta a la ruptura?

Decisión del pueblo (referendum)
Por una parte parece razonable que las personas podamos decidir, o influir en la decisión. Por otra, la historia avanza tan lentamente que parece demasiada responsabilidad dejar esas decisiones en una generación concreta (desde luego, no es el único caso en el que una generación decide el futuro de su territorio). Y dentro de la decisión del pueblo, ¿quiénes deberían tener derecho a elegir? ¿Los recién llegados? ¿Los que llevan ya un largo tiempo en el territorio? ¿Los nacidos allí? ¿Los autóctonos desde hace generaciones, para que hablemos de personas “con raíces”? ¿Volvemos a los “cristianos viejos”?

Acuerdo entre ambas partes
La independencia debería surgir como un acuerdo entre ambas partes. De otro modo, estaríamos permitiendo que una región muy rica abandonara al resto (quizá en algunos casos obviando la riqueza que el resto le ha traído, por ejemplo, en forma de mano de obra o talento) o que una región muy pobre fuera expulsada (supongamos que una región de España fuera muy pobre, necesitara de la ayuda del resto del país para sobrevivir, y el resto del país organizara un referendum por el cual la abandonan). Este acuerdo es una forma de evitar la falta de solidaridad que podría darse en algunos momentos de la historia en alguna zona.

Si un territorio puede decidir la independencia por su cuenta, ¿podría decidir la anexión por su cuenta?
En mi opinión sí, es el mismo proceso, la misma decisión (pertenezco a/no pertenezco a). Por eso creo que la decisión debe contar con todas las partes.

¿Y qué nombre le pondremos?
Otro argumento no menor. Si una parte de España abandonara España, ¿cómo se llamaría el resto?

Sin violencia
Me he dejado para el final lo más importante: por supuesto, este proceso debería siempre llevarse a cabo sin ningún tipo de violencia. Y, por supuesto, no debería nunca utilizarse el “que me voy” como medida de presión.