El novio y la mortaja, del cielo bajan.
Oído en Segovia, a finales del pasado milenio
O, lo que viene ser la misma, esos dos destinos claves e imprevisibles: el final de nuestros días, la persona con la que los compartiremos.
El novio y la mortaja, del cielo bajan.
Oído en Segovia, a finales del pasado milenio
O, lo que viene ser la misma, esos dos destinos claves e imprevisibles: el final de nuestros días, la persona con la que los compartiremos.
No es la primera vez -no creo que sea la última- que una recomendación de Niké de Samotracia (@NikSamotracia en Twitter) llega a este blog.
Clara Peeters (Clara Lamberts de nacimiento) nació a finales del siglo XVI en Bélgica y fue una de las iniciadoras de los bodegones… y de autorretratos «escondidos» en ellos.
El Museo del Prado alberga algunas de sus obras, y allí se puede observar, por ejemplo, este cuadro llamado Mesa.

Acerquémenos a algunos detalles, por favor:



¿Qué os parece? Os invito a leer el hilo en el que Niké de Samotracia nos cuenta esto, mucho mejor explicado que aquí.
Si no te gustan los bodegones es porque no conoces a la pintora flamenca Clara Peeters.
— Niké de Samotracia (@NikSamotracia) July 13, 2022
Ser mujer pintora en el siglo XVII no era un camino de rosas, pero ella supo hacerlo y de qué manera.
Mirad el queso si es que apetece comérselo. pic.twitter.com/BBLcCYrLlt
Desde finales de los años 80, y a raíz de aquella famosa liga del playoff en la que el Deportivo casi subió a Primera y el Celta sin casi, es habitual referirse a los coruñeses como turcos (ellos nos llaman portugueses, lo cual es bastantes más comprensible, debemos decir).
Existen, al parecer, diversas teorías: una de ellas refleja el hecho de lo difícil que se hacía para los castellanos entender a los coruñeses, en aquellos tiempos de milis obligatorias. De ahí ese apelativo de turcos.
Otra de las teorías nos trae la memoria de las invasiones de aquellos bárbaros turcos (que no eran de Turquía, pero así conocíamos a los árabes del norte de África) que saquearon Vigo y Cangas hace más de cuatro siglos.
Incluso he llegado a leer que, hace ya varias décadas, cuando el Celta iba a jugar a Riazor y perdía, se decía que nos habían dado un baño turco. Como me lo contaron, os lo cuento.
No quiero terminar sin un ánimo para el Deportivo, espero que pronto volvamos a jugar en Riazor (con el primer equipo, se entiende). Y, por supuesto, con ambos equipos en Primera.
Para Albert (¡gracias!)
Nos cuenta Irene Villa que ella dotará de herramientas, apoyo y autoestima a su hijo, pero no le retirará las piedras del camino: con ellas ese niño construirá su castillo.
Me parece un enfoque perfecto.
El enorme embalse de Gabriel y Galán, en Cáceres, provocó, como es lógico, una buena reestructuración en la zona. La localidad de Granadilla (llamada inicialmente Granada, hasta que reconquistamos Granada), fue expropiada, porque iba a ser inundada por el pantano.
Se expropió y fue abandonada por sus habitantes, lógicamente. Pero el embalse nunca llegó a cubrirla, así que nos ha quedado, como un testigo mudo de un tiempo que se paró a comienzos de los años 60 (del siglo XIX).

No me mueve, mi Dios, para quererte,
el Cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el Infierno tan temido,
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor. Muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme el ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas, y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que, aunque no hubiera Cielo, yo te amara,
y, aunque no hubiera Infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues, aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
Este soneto, de autoría desconocida, resume perfecta y bellísimamente que cielos e infiernos -premios y castigos, ¿nos suena?- no deben influir en nuestro comportamiento. Finales del siglo XVI.
Desde el Centre de terminología de Catalunya nos ofrecen esta infografía interactiva sobre velos islámicos, que me ha parecido muy interesante e ilustrativa:
Nunca había oído tal palabra, hasta que mi adorada hermana Marimar me puso sobre la pista de las canciones de los nuevos discos de Manolo García. Y también fue Marimar la que me hizo llegar el significado de la palabra:
maturranga: Acción o dicho que de forma sutil, ingeniosa o mentirosa busca conseguir algún objetivo o intento. Se emplea más en plural.
Así que un no me vengas con maturrangas sería un uso perfecto, imagino.
La palabra proviene del verbo matar y se usa especialmente en Argentina, Perú y Uruguay para referirse a los malos jinetes.
Gracias, parrula :*
Fue el 21 de marzo del año 2006 (no hace tanto, ¿no os parece?)
just setting up my twttr
— jack (@jack) March 21, 2006