El origen de la expresión “acabar como el rosario de la aurora”

La expresión “acabar como el rosario de la Aurora” significa producirse un pequeño (o gran) desastre. ¿Sabéis cuál es su origen?

Como con casi todo, hay varias versiones, aunque todas comparten lo esencial. Os contaré una de ellas: hay en Madrid una Virgen de la Aurora, cuyos fieles rezaban el rosario por las calles de madrugada. Una de esas madrugadas, pasaba la cofradía por una calle muy estrecha, y la acumulación de gente (algunas versiones dicen que se encontró con otra cofradía) y el poco espacio hicieron que se organizara una pelea monumental. Incluso a farolazos, según cuentan.

Gracias, mamá.

Aquí tenéis alguna versión más:

La puntualidad

Creo que por primera vez en trece años de carrera profesional, hoy he llegado tarde a una reunión. La impuntualidad es algo que detesto (y que, afortunadamente, tolero mucho más en los demás que en mí).

Cada vez que somos impuntuales, estamos transmitiendo lo siguiente:

  1. soy un desastre, no sé organizar ni mi vida; por favor, no confíes en mí. Evidentemente, si no somos capaces de cumplir con una hora pactada, es que tenemos serios problemas de organización.
  2. tu tiempo no me importa en absoluto. La persona que ha quedado con nosotros a una hora ha organizado su horario para poder cumplir con nosotros: quizá no ha podido llevar a su hijo al colegio, quizá ha cancelado otra reunión… y nosotros le demostramos que eso no nos importa en absoluto.

Por eso, hoy, cuando llegué casi media hora tarde a mi cita con Manuel, le presenté mis disculpas.

En mi descargo, he de decir que la reunión se confirmó solamente con media hora de antelación, que confundí mi localidad de destino por otra de nombre muy parecido (y, afortunadamente, muy cercana) y que mi GPS decidió no querer funcionar.

Para Manuel 😉

¿Mejor la disciplina positiva, o la negativa?

La situación es muy habitual para cualquier padre: tenemos algo que queremos que el niño haga (por ejemplo, cepillarse los dientes) y tenemos algo que el niño quiere hacer (por ejemplo, ir a la piscina).

Creo que hay tres formas de “solucionar” esta situación; os las describiré, junto con mi opinión:

  1. Si no te cepillas los dientes, no vas a la piscina. Es lo que se llamaría “disciplina negativa”. No estoy de acuerdo con ella, porque usa la amenaza (“no vas a la piscina”) para conseguir nuestro objetivo. Además, el niño podría decir “no me cepillo los dientes, no me importa quedarme sin piscina”, con lo cual nuestra argumentación no habría conseguido su objetivo.
  2. Si te cepillas los dientes, vamos a la piscina. Esto es la “disciplina positiva”. La veo mucho (muchísimo) mejor, desde luego, que la disciplina negativa. Pero tampoco estoy de acuerdo con ella, ya que me parece una forma de chantaje. Al igual que en el caso anterior, el niño podría optar por no cepillarse los dientes.
  3. Es muy importante cepillarse los dientes después de comer, porque así los tendremos sanos; hagámoslo rápido para ir pronto a la piscina. Sin lugar a dudas, me quedo con esta opción: explica perfectamente por qué hay que cepillarse los dientes (aislándolo de ir o no a la piscina) y mantiene la piscina como elemento motivador para hacerlo rápidamente.

Y vosotros, ¿con cuál os quedáis?

El origen de la expresión “la de Dios es Cristo”

La expresión “la de Dios es Cristo” o “se armó la de Dios es Cristo” se utiliza para indicar que algo ha generado un escándalo, un gran jaleo. Pero, ¿por qué se usa esta expresión?

Para saberlo, debemos remontarnos al año 325 d.C. y, en concreto, irnos a Nicea y a su concilio. Allí se estaba debatiendo, como tema principal, la naturaleza divina de Jesús. Es decir, se debatía si Dios era Cristo (y viceversa). Debió ser un debate de una gran intensidad entre partidarios y detractores, a juzgar por esta expresión que ha perdurado casi dos mil años.

Gracias, mamá.

¿Por qué me opongo a los festejos con toros?

Como muchos de vosotros sabréis, en España es habitual realizar fiestas utilizando al toro como parte protagonista: corridas de toros, encierros y demás variantes. Debido a que es algo muy arraigado en muchas zonas, plantear su abolición siempre plantea polémicas. Me gustaría explicar aquí mi opinión, respondiendo a los argumentos más habituales de los aficionados a los toros.

Lógicamente, tengo muchos amigos y seres queridos que son partidarios de este tipo de festejos, así que he dedicado unas cuantas horas a escucharlos y a intentar explicarles por qué algo así debe ser abolido. Va con cariño para ellos, esperando que puedan llegar a entender mis argumentaciones.

Mi principal y básico argumento de por qué deben abolirse los festejos con toros (con animales, en general) es que no se puede hacer una fiesta basándose en el sufrimiento (no solamente físico) de un animal.

Paso a exponer ahora los argumentos más habituales de los taurinos, junto con mi respuesta:

  • El toro bravo es una especie que no existiría sin los festejos taurinos. El toro bravo no es una especie.
  • El toro bravo es una raza que no existiría sin los festejos taurinos. Eso no da derecho a maltratar a un animal. Y que se haya creado una raza exclusivamente para ser maltratada no habla muy bien de los creadores.
  • Los toros no sufren. Este es un argumento que he escuchado muchas veces. Obviamente, los toros tienen terminaciones nerviosas. Sufren, sí.
  • ¿Tú comes carne? Sí, como carne. Pero no quiero que se maltrate a los animales que me como. En cualquier caso, es mucho más ético matar un animal para comer que por diversión (aunque después te lo comas). En todo caso, los vegetarianos tienen muchas lecciones que darnos a los que no lo somos.
  • Se trata de comparar la inteligencia del hombre con la fuerza del animal. Acepto que el toro es un buen representante de la fuerza animal.
  • Debe mantenerse porque es arte/tradición/cultura. Nada de eso justifica el mantenimiento de las fiestas con animales. Es tradición la ablación, y no debe ser mantenida.

Supongo que en un futuro cercano ya no se realizarán festejos con animales. Quizá haya personas que se disfracen del animal correspondiente para mantener la tradición de lo que un día estuvo permitido.

¿Cuáles son los siete mares?

En numerosas ocasiones hemos escuchado la expresión “los siete mares”. ¿A qué siete mares se refieren? ¿Solamente hay siete mares?

Para abreviar, os diré en primer lugar cuáles son los siete mares, y a continuación lo explicaré con mayor detalle:

  • el golfo Pérsico
  • el mar Negro
  • el mar Caspio
  • el mar Rojo
  • el mar Mediterráneo
  • el mar Adriático
  • el mar de Arabia (parte del océano Índico)

La primera constancia escrita de “los siete mares” es del siglo XXIII a.C. (es decir, hace más de cuarenta siglos). Posteriormente ha sido utilizada por numerosos pueblos (griegos, romanos, persas), aunque no necesariamente para referirse a esos mismos siete mares siempre.

En un manuscrito del siglo IX se indica que “Quien quiera ir a China debe cruzar siete mares”.

Para vuestra curiosidad, os diré que hoy en día tenemos identificados como “mares” principales 66 cuerpos de agua (algunos de ellos con subdivisiones dentro).

¡Viva la crisis!

Esta claro que la crisis nos lo está haciendo pasar muy mal, pero quiero hacer hincapié en la parte positiva de la misma: estamos gestionando mejor el dinero, teniendo más y mejores ideas; planificando mejor nuestra vida, en definitiva.

Para muestra, un botón: hace unos días estuvimos comiendo con familia y amigos. Estábamos siete personas sentadas a la mesa y todos, salvo nuestro hijo, que aún no tiene tres añitos, teníamos como principal actividad nuestro propio negocio (en algún caso todavía no formalizado). ¿No os parece maravilloso?

El nombre de lugar más largo del mundo

Tamatea, un guerrero y explorador de lo que hoy es Nueva Zelanda, se encontró, en uno de sus desplazamientos, con el pueblo Ngati Hine, al que tuvo que enfrentarse. En la batalla murió su hermano.

Tamatea se quedó durante un tiempo en el lugar, llorando su pérdida y entonando tristes melodías con su flauta.

Así que decidieron llamar a aquel lugar, una colina al sureste de la isla Norte de Nueva Zelanda, “El lugar donde Tamatea, jefe de gran estatura y renombre, entonó un lamento con su flauta en memoria de su hermano”. O, lo que es lo mismo:

Taumatawhakatangihangakoauauotamateaturipukakapikimaungahoronukupokaiwhenuakitanatahu

Los nativos, para abreviar, dicen “Taumata”.

Taumata...

Este post se lo dedico a mi abuelita. Se lo contaría en persona si pudiera :*. Hoy era su cumpleaños. ¡Felicidades, abuela!

El efecto San Mateo

Cuando se tienen 24 años, la diferencia de haber nacido algún mes antes o después no influye demasiado. Pero cuando se tienen 6, puede ser determinante. Y determinar el futuro.

En muchos deportes la fecha de corte para decidir si una persona juega en una categoría u otra es el 1 de Enero (si fuera el 1 de Septiembre se produciría el mismo efecto que voy a narrar, pero desplazado). Dentro de la categoría de “seis años”, los niños nacidos en Enero tienen casi un año más que los nacidos en Diciembre. Y se nota, vaya si se nota.

Los nacidos en los primeros meses del año son más fácilmente seleccionables para los equipos. Por lo tanto juegan más partidos. Y contra mejores jugadores. Con mayor nivel de compromiso. Así que se van haciendo mejores. Mucho mejores. Esa ventaja se va haciendo cada vez mayor. Es lo que se conoce como “efecto San Mateo”:

Al que tiene, se le dará. Pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene.

El primero en darse cuenta de esto fue Roger Barnsley, psicólogo canadiense, viendo un partido de hockey sobre hielo (en este deporte las diferencias son especialmente señaladas, ya que los medios para jugar no están al alcance de cualquiera, y conseguir “entrar” en el circuito otorga mucha ventaja).

He escrito esto a raíz de un tweet de @carlosblanco donde menciona que “15 de 20 seleccionados en España sub20 han nacido entre Enero y Abril.”.

El problema de cortar en un día concreto del año provoca que ciertos jugadores que podrían haber sido grandes, no lleguen a serlo. Si el corte estuviera en el 1 de Septiembre, el tweet de Carlos podría haber sido perfectamente “15 de 20 seleccionados en España sub20 han nacido entre Septiembre y Diciembre.”.

Resulta interesante ver cómo algo que pensamos que es casi únicamente fruto del talento natural se ve afectado por un hecho tan azaroso como la fecha de nacimiento. Y, desde luego, esto mismo pasa en otros deportes. Y en otros órdenes de la vida. El azar influye más de lo que creemos. Y el talento, por desgracia y para nuestra extrañeza, menos. (Lo cual no quiere decir que el talento no influya, desde luego).

Leí esta información en el libro “Fueras de serie (Outliers)”, de Malcolm Gladwell. Gracias, papás 😉