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300, de Frank Miller y Lynn Varley

Aun dando el perfil, debo decir que nunca he sido (o que no era, hasta hace unos años) aficionado a los comics. Daba el perfil por mi gusto por cultura, lectura, curiosidades y tecnología; perfil porque muchos de mis amigos y compañeros sí eran aficionados -más que aficionados- al mundo del cómic. Pero sí debo decir que siempre vi este mundillo con un deseo de cómo me gustaría conocer un poco de esto.

Con 300, de Frank Miller, y en una preciosa edición de Norma Editorial (más tarde descubrí que es norma de la casa esa alta calidad), hice mi entrada en este género.

En ella viajamos al año 480 a.C. y conocemos al rey espartano Leónidas; nos acercamos a la dura vida de Esparta y acompañamos a ese puñado de héroes que pasaron a la historia con una derrota, la de la batalla de las Termópilas, que ha sido ensalzada y admirada a lo largo de los siglos, incluso por encima de ese rey-dios Jerjes.

Me ha encantado, como digo, la calidad de la edición; me ha fascinado el ritmo con el que se cuenta la historia y lo cercana que se percibe la acción. Muy recomendable.

<ul class="links">
<li><a href="https://www.normaeditorial.com/ficha/comic-americano/300/300/300" target="_blank">300</a> (en Norma Editorial)</li>
<li><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/300_(historieta)" target="_blank">300</a> (en Wikipedia)</li>
</ul>

Mario y el gigante

Hoy os voy a contar mi enfrentamiento con el gigante y cómo el gran Mario Izquierdo nos salvó:

Todo sucedía enfrente de la casa de mi tía Lolita, una casa de planta baja en la que entrábamos Clara y yo, prestos a pasar la noche.

Ya al entrar me percaté de que aquella puerta era muy endeble, así que no dejé de estar atento a cualquier posible intruso. Y pasó lo que tenía que pasar.

Un hombre ¡qué digo un hombre, un gigante! entró en la casa, forzando la puerta sin dificultad alguna.

El gigante era al que se enfrenta Aquiles en este fragmento de Troya:

A falta de Aquiles, allí estaba Carlos. Pero, al contrario que Aquiles, yo no estaba armado. Así que tuve que usar mi inteligencia. Me saqué rápidamente la camiseta y, con un rápido movimiento, enrollé su puñal y se lo arranqué.

Puse mi puñal sobre su pecho, a la altura del corazón. Pero temblaba de miedo a él y de miedo a matarlo. El gigante, aunque gigante, no era tonto del todo, y se percató. Y me incitó: «clava, clava!», sabedor de que yo no iba a poder hacer tal cosa.

Afortunada y milagrosamente, apareció Mario, presto a ofrecernos su ayuda. Venía armado con un pez espada…

…pez espada que usaba a modo de bate de béisbol. Lanzaba piedras al aire y, cogiendo el pez espada por la parte de la espada, golpeaba certeramente las piedras, en dirección a aquel portento de la naturaleza, como un nuevo David venciendo a Goliat.

Y consiguió vencerlo, salvando así la vida de Clara y la mía propia, razón por la cual mi familia y yo le estaremos eternamente agradecidos.

Y para colmo de bienes, Mariana (https://www.instagram.com/marianafanart/) convirtió este épico sueño en un precioso cómic, con su talento, creatividad y habilidad. También eternamente agradecidos. :*

Aquí podéis apreciar y disfrutar del cómic:

Auschwitz, de Pascal Croci

De las muchas y diferentes miradas que se han hecho sobre el terrible complejo de extermino de Auschwitz, hay una obra del dibujante Pascal Croci que quiero destacar, que lleva ese mismo título.

A través del recuerdo de Kazic y Cessia, dos supervivientes, se nos muestra una vívida y realista fotografía de algunos días en aquel terrible infierno.

Es una obra que recomiendo, tanto por su calidad narrativa y artística, como por la posibilidad que nos brinda de acercarnos a una historia que no debemos olvidar jamás.