Y es que no hay nada más español que no querer serlo

Ahora ha sido que Marta Sánchez ha puesto letra -otra más- al himno de España, pero da lo mismo. Podría haber sido cualquier otra cosa. Absolutamente todos los intentos de decir que cómo mola ser español son atacados inmisericordemente por la gran mayoría. Al menos, por la gran mayoría ruidosa.

Pero tras darle unas cuantas vueltas, creo que he llegado a la mejor solución posible. ¿Qué os parece una letra en la que pidamos perdón por ser españoles, por todos los errores que hemos cometido -claro, sólo España- desde el principio de los tiempos? Además, si es para criticar España, no habría inconveniente en hacer referencia a hechos de cuando aún no éramos España; nadie iba a decir: “ah, pero es que ahí aún era Castilla, y no España” (por ejemplo).

CC BY-SA 3.0, Link

¿Por qué cantamos en la ducha?

Todos lo hemos experimentado, disfrutado o sufrido, según el caso. La ducha es un lugar en el que hasta el menos amigo de los cantos se suelta con la ópera. Y por fin tenemos ya un respaldo científico a ese sonoro placer.

El estudio, conducido conjuntamente por las prestigiosas universidades de Lovaina y de Lieja, se realizó con la ayuda de 1.500 voluntarios y se centraba en dos objetivos: por una parte, conocer la causa de por qué cantamos en la ducha; la segunda, conocer los efectos de esa actividad en nuestras vidas.

Los resultados de la primera parte son concluyentes: el ruido y la temperatura del agua provoca un efecto relax -nada nuevo- que activa la zona cerebral dedicada a la armonía y al canto, provocando que de forma inconsciente muchas personas usen el rato de la ducha -sobre todo si es matutina- para cantar.

Para la segunda parte se contó con una app móvil realizada ex profeso. Dicha aplicación registraba la duración e intensidad de los cantos y también la actividad durante el día. Se llegó a la conclusión de que quienes cantan en la ducha son capaces de realizar muchas más actividades y con mayor tendencia a realizar ejercicio físico (aunque “solamente” sea dar caminatas), mientras que los que no cantan presentaban un patrón de vida más sedentario.

Este post es una iniciativa individual empeñada en demostrar que estamos predispuestos a creernos cualquier invención que encontremos en Internet, sobre todo si contiene citas a prestigiosas universidades.

#DéjameQueTeCuente Se buscan valientes

El bullying, el acoso escolar, es un drama que acompaña a nuestros niños y jóvenes en los -paradoja- centros educativos. Un drama con tres integrantes: el acosador, el acosado, y el que mira hacia otro lado. Este estupendo vídeo de El Langui centra su enfoque, sobre todo, en este tercer grupo, en el que decide no comprometerse y que prefiere quedarse en la comodidad de la distancia. Felicidades a todos los promotores de esta obra.

Como bonus os comentaré que los subtítulos de este vídeo los hizo Dani, con mi ayuda técnica. Su primera contribución visible a Internet.

¿Eres coherente a la hora de tomar decisiones económicas?

La duda

Entre las alternativas siguientes, ¿qué escogerías?

  1. Me dan 1.000 euros dentro de un año o me dan 2.000 euros dentro de un año y un día: la mayoría preferimos esperar ese año y un día. Son 1.000 euros por esperar un día.
  2. Me dan 1.000 euros hoy o me dan 2.000 euros mañana: la cosa cambia. Ya es posible que prefiramos los 1.000 euros hoy.

¿Veis la incoherencia? Y tú, ¿eres coherente?

Otro par de alternativas:

  1. Una caja de 100 DVD me cuesta 50 € en mi localidad, pero en una localidad cercana, a media hora de coche, me cuesta 25 €. ¿Dónde los compras?
  2. Un frigorífico me cuesta 650 € en mi localidad, pero en una localidad cercana, a media hora de coche, me cuesta 625 €. ¿Dónde lo compras?

¿Qué opción escogerías tú? ¿Eres coherente?

Comenzamos otro año

Y otra vez los buenos propósitos y demás. Os proponemos desde aquí algo mucho más sencillo: en lugar de grandes propósitos anuales, ¿qué tal un propósito más pequeño, pero que debe cumplirse en este primer mes del año? Sugerimos alguno:

  • Leer cuatro libros.
  • Escribir un post al día en tu blog (o comenzar un blog).
  • Mejorar tu inglés.
  • Aprender a dibujar.
  • Aprender un nuevo lenguaje de programación.
  • Colaborar con una ONG de tu interés.
  • Hacer ejercicio durante todos los días del mes.

El experimento de la sala de espera

Os invito a ver este experimento [3m39s] en el que se muestra qué importante es seguir las reglas del grupo (o, según otro punto de vista, que somos unos borregos). ¿Qué opinas? Personalmente sí creo que vivimos en una sociedad aborregada, pero también sé que seguir las reglas del grupo ha sido necesario para llegar a donde estamos. No os cuento más. Vedlo y comentáis.

(¡Gracias, Pedro!)

La última lección (Randy Pausch con Jeffrey Zaslow)

Es éste un libro de los que se leen en un pispás y dejan lecciones para una vida entera.

No podemos cambiar las cartas que se nos reparten, pero sí cómo jugamos nuestra mano.

(Randy Pausch)

Randy Pausch, profesor de ciencias informáticas de la Carnegie Mellon, fue invitado a impartir una conferencia titulada La última lección. A Randy, padre de tres hijos, le acababan de diagnosticar un cáncer terminal. Su conferencia fue un regalo para los asistentes y para quienes tenemos la suerte de poder re-escucharla o leerla.

De los muchos detalles del libro me quedo con el siguiente: antes de dar un paseo a sus sobrinos en su coche nuevo, Randy decidió manchar con una bebida los asientos… solamente para que los niños no se sintieran obligados a “oh! hay que mantener esto limpísimo y no voy ni a poder moverme”. Toda una lección; la última lección.

¡Sonríe!

Una persona es tan bella como bella es su sonrisa.

Corolario: si no sonríes, eres feo.

(Conté esto en la Primera Época de El Cartapacio).

Afortunados errores

“Fracasa. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor.” (Samuel Beckett)

Tengo la impresión de nuestra sociedad (y yo mismo, en muchas ocasiones) le da un peso negativo a los fracasos, tanto a los propios como a los ajenos. Sin embargo, cada error es un paso más hacia la perfección y la mejora. Como dijo Edison (con permiso de Tesla), tras haber hecho mil experimentos hasta conseguir la luz eléctrica: “no fueron mil experimentos fallidos, fue un experimento de mil pasos”.

Los errores nos ayudan a conocer qué caminos no son los correctos y, en consecuencia, a descubrir nuevos caminos. Y yendo a la propia biología de los seres vivos: si no existieran los errores, jamás habríamos dejado de ser bacterias; pero, como por fortuna de vez en cuando se producen errores en la replicación del ADN, han ido apareciendo nuevas especies, incluyéndonos.

Somos el fruto de millones de afortunados errores.