El saco de melones y el saco de harina

Mi madre siempre me dice que las personas podemos ser sacos de melones o sacos de harina. Y que hay que procurar ser siempre sacos de melones.

El saco de melones hace mucho ruido al vaciarse, pero una vez se ha vaciado no queda nada dentro. En cambio, el saco de harina es muy suave y silencioso en su vaciado. Pero siempre queda harina adherida a la tela del saco.

Procuremos ser sacos de melones.

Te quiero, mamá. Gracias por esta y por otras muchas lecciones.

Necesitamos ser escuchados

El periodista de El País Fernando Peinado -de quien ya hemos hablado en este blog- cometió ayer un error precioso: básicamente nos dijo a todo Twitter que quería hablar con nosotros en privado.

Peinado se corrigió rápidamente, pero nos dejó el regalo de su error: el tweet recibió -sigue recibiendo- miles de respuestas, retweets y likes.

Vivimos en tiempo en los que hablar es gratis. Pero ser escuchados, amigos, ser escuchados es algo que no tiene precio.

Castigos y consecuencias (por enésima vez)

Por enésima vez y con n bastante grande. En estos últimos días se ha hecho viral la siguiente tabla:

Sí. Estremecedor si pensamos que lo planifica alguien que pretende educar. Ha habido rumores de que esta tabla no es real, pero por desgracia hemos visto cosas similares o peores en esas edades (al parecer es de un curso de primaria) e incluso en cursos inferiores.

Por una parte, se está pretendiendo cambiar la conducta a base de castigos. Por otro lado, se cae en el habitual error de confundir castigos con consecuencias. Todo mal. Ya no digamos la barbaridad -que no creo ni que sea legal- de dejar a un alumno sin recreo o sin Educación Física.

Necesitamos desde ya que se forme convenientemente a los maestros para que sepan hacer frente a los problemas habituales de su trabajo sin necesitar castigar a quienes pretenden educar.

Bouba y Kiki

O takete y baluba, que viene a ser lo mismo.

En 1929, el psicólogo Wolfgang Köhler presentó unas formas como las siguientes a un grupo de personas (en una zona en donde el castellano era la lengua principal), diciendo que una era takete y la otra baluba. Casi un siglo después, en 2001, se repitió el experimento, pero con los nombres bouba y kiki (en una zona en donde el inglés era la lengua principal).

Y la inmensa mayoría estuvieron de acuerdo en quién era quién. ¿Tú también lo tienes claro?

El trozo de madera

Un bello poema, atribuido al francés Arthur Rimbaud, nos cuenta la historia de un trozo de madera, apilado con sus compañeros para arder durante el frío invierno.

El trozo de madera descubre que está llamado a ser violín, y comienza a dudar de si debe intentarlo o no. Le asaltan los miedos y las vergüenzas de ser violín y sonar mal -seguramente surgirán rápidamente los de la banda del telodije-, pero, al menos, lo habrá intentado.

¿Y si un trozo de madera descubre que es un violín?

Arthur Rimbaud

Cinco cosas bonitas

Ayer leí, en el siempre interesante muro de Facebook de Rosa Alonso Cano, una sugerencia que me ha parecido adecuada, inteligente y beneficiosa: pensar cada día en cinco cosas bonitas que hayan pasado ese día. Y al día siguiente otra vez (cinco cosas bonitas distintas).

Creo que es una idea que nos va a hacer darnos cuenta de que podemos lograr que este mundo sea muy bonito. Porque recordemos que no vemos el mundo como es, lo vemos como somos.

Gracias, Rosa.

La teoría del paréntesis (de El País)

El periódico El País, en un proyecto realizado por Podium Podcast, y creado por Juan Diego Quesada y Fernando Peinado, ha preparado tres audios de enorme valor documental (valor que se acrecentará con el tiempo, sin lugar a dudas) sobre cómo esta pandemia de coronavirus golpeó, en marzo de 2020, a las residencias de ancianos.

Tres audios que os recomiendo escuchar, y que tenéis en varias plataformas. Los comparto en YouTube, por facilidad para vosotros.

¿Qué es el efecto Stroop?

El efecto Stroop es una demostración de cómo afecta una interferencia (en principio, sin relación) al tiempo de reacción.

El experimento habitual consiste en presentarnos nombres de colores… pintados con un color diferente al nombrado. Y pedirnos que digamos el color (o que digamos el nombre).

Lo hacemos de forma más lenta que si no se produjera esa incoherencia entre color y nombre, lo cual demuestra la interferencia.

Pienso que -esto es de mi propia cosecha- que este efecto es el que nos hace apagar la radio cuando estamos realizando una maniobra delicada, por ejemplo.