Poema al padre

Tiene este poema dos caras: una de ellas comete un profundo error, dejando a las mamás como incomprendidas, ignorando la terrible soledad en la que muchas veces viven; la otra cara -que es la que trae ese poema a este blog- pone el acento en esos padres “malos”, eternamente enfadados, eternamente castigando, eternamente agrediendo. Yo he tenido la bendita suerte de recibir siempre con alegría la llegada de mi padre a casa, el sonido de sus llaves era un regalo para el corazón. Pero no todos hemos tenido esa suerte, por desgracia (otro mundo sería este).

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