Las salinas de Ulló, en Vilaboa

Es la ría de Vigo un lugar incomparable. Mi querido padre se refería a ella, sin necesidad de más referencia, como la simpar.

Casi en el fondo (entendiendo como tal la zona más interior) de la simpar, se encuentra una zona de gran riqueza paisajística, natural e histórica: las salinas de Ulló.

El método con el que a mediados del siglo XVII se extraía la sal era asombrosamente sencillo y eficaz: se construyó un muro con unas compuertas que dejaban entrar el mar con la pleamar (ya sabéis, marea alta) pero impedían su retorno cuando llegaba la bajamar. La evaporación del agua hacía el resto: allí se quedaba la sal. Además (sin tener relación directa con la extracción de dal) existía un molino de mareas que aprovechaba la fuerza de la pleamar.

Como parte de la misma ruta, y mientras se disfrutan de vistas, de faunas y de floras, se puede acceder a las ruinas de las edificaciones de una granja que nos cuentan lo que aquello debió ser. (Con precaución, por favor, que son ruinas muy ruinas).

La idiosincrasia de cada pueblo

Jeremy Grim es un instagrammer francés al que sigo por su buen humor y porque ayuda a mejorar la pronunciación (y el vocabulario) de ese idioma del que tan poco sé.

Ha publicado recientemente dos breves vídeos que me han encantado, uno con su abuela francesa y otro con su abuela italiana. Me han encantado porque en unos pocos segundos ambas muestran la idiosincrasia propia de cada pueblo.

Disfrutadlos y contadme qué os parecen.

https://www.instagram.com/reel/CW6Ifb_oG6D/?utm_medium=copy_link

https://www.instagram.com/reel/CW_J9AMoarr/?utm_medium=copy_link

La guerra no tiene glamour

No es rara la intención de querer dotar a las guerras de un encanto, de un glamour y de una magia de la que no gozan. Cuando en la película Saving Private Ryan del gran director Steven Spielberg se presenta a los soldados acercándose a las playas para desembarcar, pueden verse mareos, vómitos y, en resumen, miedo. Eso es lo que quería transmitir Spielberg: la guerra no tiene glamour en absoluto.

No es el único creador, desde luego, que ha luchado por mostrarnos eso: la canción-denuncia “Querida Milagros” de Manolo García, el “Tristes armas si no son las palabras” de Miguel Hernández o incluso esa canción de campamento de “Mi amigo José” son más muestras de lo mismo.

Presentar la guerra como algo glamouroso es irresponsable es falso y es sobre todo, criminal.

Tristes armas, si no son las palabras.

Tondo Doni, de Miguel Ángel

Cuando el opulento tejedor Agnolo Doni quiso conmemorar su matrimonio con Maddalena Strozzi, y encargó una obra que representara la Sagrada Familia al gran Miguel Ángel, seguramente no podía imaginar que aquel regalo pasaría a la historia.

Esta Sagrada Familia, este Tondo Doni en el que el Miguel Ángel pintor (ya sabéis que no era lo que más le gustaba hacer) plasmó a este niño Jesús con sus padres (más atrás, Juan Bautista niño, más atrás, unos cuantos personajes que se prestan a interpretaciones de los expertos).

De Miguel Ángel – Uffizi, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=76617944

El #claustrovirtual

Hoy os quiero hablar de uno de los mejores lugares de Twitter (tiene muchos buenos lugares, pese a lo que destacan los malos): el #claustrovirtual, un lugar en donde un buen grupo de maestros y profesores nos cuentan desventuras, aventuras, errores, aciertos y opiniones.

Si tienes hijos o te preocupan los chavales, es un lugar en el que aprenderás mucho y descubrirás unos puntos de vista quizá muy diferentes a los tuyos (me ha pasado, claro), e igualmente válidos.

Venres, de Santiago Freire y Dani Padrón

Venres (en gallego, pero también disponible en las otras lenguas de esta bonita y diversa península) es un cuento escrito por Santiago Freire e ilustrado por Dani Padrón en el que se nos muestra la historia de Robinson Crusoe… desde el punto de vista de su amigo Vernes/Viernes.

Es una auténtica delicia, y una crítica de las que nos hacen mejorar. Crítica hacia nuestra sociedad, que siempre nos viene bien. Tendréis que leer el libro para que consideréis qué inferiores nos consideran aquellos indígenas (y quizá ellos tendrán que leer la otra versión).

También nos hace reflexionar sobre lo mucho que nos costaría desenvolvernos en un ambiente completamente natural, sin nuestras comodidas habituales.

Un libro genial, querido Santi.

Lugar equivocado y lugar adecuado

Me ha llegado hoy (Gracias, GeMMa), esta bonita reflexión. No se trata de hacer un análisis de precios, sino de quedarnos con el mensaje:

Esta botella de agua vale 0,20 céntimos en el supermercado, si la compras en el gimnasio vale 0,75 céntimos y si la pides en un bar te costará 1,5 euros. Pero si la pides en un avión puede llegar a costarte hasta 4,5 euros o más.

Es la misma botella, con el mismo agua, sólo cambia su valor dependiendo del sitio en el que estés. Así que la próxima vez que pienses que no vales nada, a lo mejor sólo se trata de que estás en el sitio equivocado.

Piensa en ello…