La tragedia del niño lobo español

Nuestro protagonista, Marcos, nació en un pequeño pueblo de la provincia de Córdoba, llamado Añora. Tras emigrar con sus padres a Madrid, su madre falleció (Marcos tenía tres años entonces). El padre se casó de nuevo, y la madrastra (no solamente pasa esto en los cuentos, por desgracia) lo maltrataba con crueldad.

La familia se desplazó poco después a un pueblo de Sierra Morena (Fuencaliente) y cuando Marcos Rodríguez Pantoja tenía siete años, su padre lo vendió a un rico hombre de la zona, que acabó ¿regalándolo? a un cabrero, para que le ayudara (y, en un futuro, para que fuera su sustituto). Sin embargo, el cabrero murió, y nuestro niño se quedó abandonado en la sierra. Ahí se hizo amigo de los lobos y aprendió a comportarse como uno de ellos.

Cuando contaba unos dieciocho años, la Guardia Civil lo encontró y capturó. Fue llevado por la fuerza a Fuencaliente y allí se encontró con su padre. Tras once años sin ver a su hijo, aquel ¿padre? le reprochó haber perdido la chaqueta.

Ni que decir tiene que la adaptación de este joven a la sociedad fue costosa y dura. Y resulta significativo que aún ahora, que vive en Rante, una aldea orensana, siga prefiriendo la vida con los animales que con las personas.

Su vida se ha estudiado y descrito en tesis doctorales, películas y documentales. Cuando lo llevaron, como parte de un documental, a una zona habitada por lobos, supo llamarlos y mostrarse sumiso con ellos, para ser parte de su manada.

Quizá tengamos que replantearnos el dicho latino de «El hombre es un lobo para el hombre».

¿Por qué al gol directo de córner se le llama gol olímpico?

Tenemos que viajar casi un siglo hacia atrás en el tiempo, imbuirnos de ironía y buen humor argentinos, y de la rivalidad con sus vecinos uruguayos.

Uruguay, campeón olímpico en los Juegos de París 1924, disputaba un partido contra la selección argentina en Buenos Aires. En el minuto 15 de partido el argentino Onzari lo hizo: gol directo desde el córner. Y como era contra los todopoderosos campeones olímpicos, no costó mucho identificarlo como tal. Aquel gol marcado «como Onzari a los olímpicos» pasó pronto a ser conocido como «gol olímpico».

Y os dejo con el gol olímpico de moda cuando escribo este post. La pillería y habilidad de Toni Kroos al servicio del fútbol.

Ahí te quedas

La niña venía en dirección a nosotros, con rostro y mirada llenos de pánico. Hasta que pudo localizar a su madre, que estaba alejándose del parque. ¿Qué había sucedido? Que la madre estaba haciendo eso que a veces hacemos los padres: simulando (espero que simulando) irse para conseguir, mediante el miedo de la niña a quedarse sola, lo que antes no pudo conseguir con palabras. He dicho lo de “espero que simulando” porque prefiero un padre que miente a sus hijos antes que un padre que los abandona (siendo ambas actitudes horribles).

¿De verdad somos tan cómodos (y tan incapaces) que, por no tomarnos el tiempo necesario para razonar con nuestros hijos, preferimos simular que los abandonamos?

El cansancio de las madres

No vivimos en la mejor sociedad para criar, eso es evidente. Pero salvo que queramos extinguirnos, no queda otra opción.

Siempre que veo el enorme cansancio que solemos tener quienes criamos, pienso que algo estamos haciendo muy mal, que no es lógico que criar lleve aparejado este agotamiento. Mi sabia hermana Marimar dice que la causa es que estamos programados para criar en tribu (“se necesita una tribu para crear un niño”, reza un proverbio africano), no individualmente.

Sin embargo, el culto al dinero que profesamos provoca que las más de las veces las familias sean, en lo que a cuidados se refiere, monoparentales. Incluyo aquí como monoparentales aquellas familias en las que uno de los dos progenitores está prácticamente siempre ausente.

Y si estamos programados para criar en tribu, y si es difícil criar en pareja, os podéis imaginar la complejidad de criar individualmente. Siempre pongo como ejemplo lo siguiente: he tenido épocas de alta carga de trabajo, comenzando a las seis de la mañana y terminando a las once de la noche, durante semanas enteras (enteras) y además dedicándome a un trabajo intelectual, que no permite distracciones y exige máxima concentración. Pues bien, ese cansancio no es comparable ni de lejos al cansancio que tuve durante los meses en los que Clara trabajaba durante media jornada y yo estaba esas pocas horas cuidando en solitario a Dani.

Así que es entendible (e injustificable) que a veces haya gente que prefiera quedarse más horas en la oficina con tal de no volver a casa. Sí, no le vamos a dar un premio ni al mejor papá ni al mejor esposo del mundo, pero es entendible.

Siempre me gusta, cuando afrontamos un tema de este calado, intentar aportar alguna solución. No es fácil en este caso. Creo que el paso 1 es darnos cuenta de que la crianza debe ser nuestra principal actividad, y que el trabajo es secundario.

Mucho ánimo a las mamás (y papás) que se dedican casi en exclusiva (o sin casi) al cuidado de los hijos.

Para Marimar, Clara, mamá, y todas esas maravillosas mamás del mundo.

En la virtud, Africano

En la joya poética que nos regaló Jorge Manrique, esas inmortales Coplas dedicadas a su padre contienen un fragmento en el que, además de belleza, nos transmite un conocimiento de las virtudes de cada uno de varios emperadores romanos. Fijaos, fijaos:

En ventura Octaviano,
Julio César en vencer
y batallar,
En la virtud, Africano,
Aníbal en el saber
y trabajar,
En la bondad un Trajano,
Tito en liberalidad
con alegría,
En su brazo, Aureliano
Marco Atilio en la verdad
que prometía.

Antonio Pío en clemencia,
Marco Aurelio en igualdad
del semblante,
Adriano en la elocuencia,
Teodosio en humanidad
y buen talante,
Aurelio Alejandro fue
en disciplina y rigor
de la guerra,
un Constantino en la fe,
Camilo en el gran amor
de su tierra.

Viaje al centro de la Tierra

Este pasado verano tuvimos la oportunidad de visitar la maravillosa Cueva de Valporquero. Hay varias opciones a la hora de visitarla (ruta corta, ruta larga, incluso ruta que incluye zonas no adaptadas para el público, en modo espeleólogo). Elegimos la ruta larga. Y la disfrutamos todo y más.

Y dentro de ese disfrute y de lo bien guiados e ilustrados que fuimos por nuestro amable guía Leonardo, vivimos un momento de los que se nos deben quedar para siempre en la memoria. Uno de esos mágicos momentos de “que se pare el tiempo”.

Ya bien metidos en las entrañas de la Tierra, Leonardo nos pidió permiso para apagar todas las luces. Permiso concedido y experiencia inolvidable recibida. Nunca, jamás, habíamos tenido la ocasión de estar en una oscuridad tan absoluta. Momento maravilloso que creo que nuestros hijos llevarán consigo a lo largo de su vida.

Os recomiendo muchísimo la visita a esta maravillosa Cueva, situada en el norte de la provincia de León.

El portero máximo goleador del equipo

No llegué a verlo jugar en el Celta (o quizá sí, pero no tengo conciencia de ello): Carlos Fenoy, portero del Celta desde 1975 hasta 1979, era el responsable de ejecutar los lanzamientos de penalti del equipo.

Así que este portero excepcional por sus actuaciones bajo palos, también lo fue por su precisión en los penalties. En la temporada 1976-77 lanzó seis y consiguió marcar cinco goles (uno de ellos en un rechace, así que no fue, estrictamente hablando, un gol de penalti). Con esos cinco goles se convirtió en el máximo goleador del Celta aquella temporada (acabamos descendiendo a Segunda, pero con ese curioso hito en nuestra historia).

La Bonita

En los bosques de Fuentes Carrionas, una bella ninfa dedica su esfuerzo, su cuidado, su tiempo y su sabiduría a encontrar la mejor madera para tallar unos palos y crear una música jamás escuchada. Una vez tallados, los arroja en las primeras aguas del río Carrión, dejando que sea la corriente quien encuentre a los músicos correctos.

Por supuesto, la madre Naturaleza (con la supervisión de nuestra ninfa) hace que ese milagro se produzca . El resultado podéis disfrutarlo con este vídeo, que espero que os guste tanto como a nosotros.

La música de Carrión Folk, la voz de Ana Gutiérrez y el baile y los movimientos de Neftis Paloma. ¿Podemos pedir más? Gracias por esta belleza, amigos.

(Para Irene, a la que le encanta este paloteo)

Los números del 0 al 10 con las cifras de 2020 (y en ese orden)

Es un reto curioso, bonito y sencillo. Se trata de conseguir las cifras del 0 al 10 usando las cifras 2-0-2-0. Y con las operaciones matemáticas que queráis. Pero, eso sí, respetando el orden.

Por aquí hemos conseguido todos los números del 0 al 10, pero no indico todos por no fastidiaros la diversión. Van los tres primeros, a modo de ejemplo:

0 = 2 x 0 x 2 x 0

1 = (2+0) / (2+0)

2 = 2 + 0 + 2 x 0

Os dejo la diversión, amigos.

Somos racistas

Hemos visto todos la escena. Si no la habéis visto (y queréis hacerlo) no os costará esfuerzo alguno encontrarla en las redes. En la BBC entrevistaban al experto en relaciones internacionales y profesor universitario Robert Kelly. En un momento de la entrevista entra un pequeño corriendo y, tras él, una mujer con rasgos orientales. E inmediatamente -viva nuestro racismo- interpretamos que es su asistenta/sirvienta.

Pues no: es su esposa. Pero todas las personas a las que he preguntado (me incluyo) asumimos que era parte del personal de servicio por ser oriental.

Qué poco nos cuesta ser racistas (o machistas), debido a que vivimos en una sociedad que lo es, nos guste o no. Debemos estar muy atentos para no caer en los micro (o macro) racismos y machismos.