Mi padre, mi superhéroe

Hoy se cumplen 37 años de un accidente que tuvo mi padre, que pudo ser gravísimo y que, afortunadamente, sólo quedó en un tobillo completamente destrozado.

Era un lunes, acabábamos de regresar de unas vacaciones maravillosas en Madrid y Barcelona, y cuando desperté, estaba tía Rosa en casa (que se había venido para estar conmigo). Y ahí me enteré, aunque no lo asimilé.

Las personas que lo auxiliaron tras el accidente dicen que sólo tenía palabras para mí («o meu fillo, o meu fillo»).

Descubrí muchas cosas en aquellos días: que la felicidad es frágil, que la vida es muy frágil, que los hijos somos muy importantes para los padres, y que un padre, tendido en la cama de un hospital, cuando ve que su hijo es incapaz de entrar en la habitación, siempre podrá hacer el gesto de su superhéroe favorito para animarlo a entrar.

Como digo, aquel accidente quedó solamente en un tobillo hecho trizas, que le dejó una cojera de por vida que no le impidió seguir jugando al fútbol, manteniendo su primoroso toque. Poco tiempo antes de morir aún pudimos verlo, ese día de portero, volando en horizontal hacia un balón que se colaba en la portería.

37 años en los que hemos disfrutado muchísimo y que la vida nos fue llenando de alegría.

Mi padre, mi superhéroe.

Para mis padres, para mis hijos, para mi hermana y los suyos, para mi esposa.


Este texto se escribió originalmente el 25 de abril de 2014, así que las referencias de tiempo deben ser tomadas con respecto a esa fecha.

Cántico espiritual, de San Juan de la Cruz

Si hubiera que salvar alguna obra de la literatura universal, creo que me decantaría por este cántico que San Juan de la Cruz, ese medio fraile con el que Santa Teresa de Jesús quiso cambiar la Iglesia. El grueso de sus estrofas fue escrito en el calabozo de Toledo en donde fue recluido su autor. He dicho, erróneamente, «fue escrito», porque realmente fue creado y memorizado: allí no escribió, quizá por falta de medios o por exceso de miedos.

El Cántico es una composición que, en boca de una esposa en busca de su esposa, recorre veredas, paisajes, alegrías, dolores y sentimientos, manteniendo conversaciones con las criaturas en ese proceso.

Mil gracias derramando,
pasó por estos sotos con presura,
y yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de su hermosura.

(Respuesta de las Criaturas, tras ser interpeladas por la Esposa preguntando por el Esposo).

Y todos cuantos vagan,
de ti me van mil gracias refiriendo.
Y todos más me llagan,
y déjanme muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.

(Esposa, lamentándose de no encontrar al Esposo).

Y no puedo terminar este post sin referirme a Amancio Prada, que le puso música (o, como él suele decir, le «extrajo» la música que el cántico tiene), cántico que tenía grabada en un cinta VHS (hablamos de comienzos de los 90 y de la bellísima iglesia mozáraba de San Miguel de Escalada). Esa música me acompañó durante mis tardes de estudio en la carrera y, sin duda, me facilitó el aprendizaje. Gracias, Amancio y Juan, que nunca os las he dado. Incluyo aquí este otro concierto, con poemas de San Juan de la Cruz y de Teresa de Jesús.

El origen de la palabra «misiva»

No es tan espectacular como otras (saludos, busilis), pero nos sirve para recordar la importancia que el latín tiene en nuestra lengua: la palabra misiva viene del latín missus, participio pasivo del verbo mittĕre, que significa «enviar».

Así pues, una traducción directa sería «aquello que es enviado».

Hoy un ministro, un candidato a presidencia de una comunidad autónoma y la directora de la Guardia Civil han recibido sendas misivas con amenazas de muerte. Sirva este humilde post para manifestarles mi apoyo.

Pasiones mitológicas, en el Museo del Prado

Entre el 2 de marzo y el 4 de julio de este año 2021 se puede contemplar en el Museo del Prado una selección de pintura mitológica de los siglos XVI y XVII, con 26 obras de Tiziano, Veronese, Allori, Rubens, Ribera, Poussin, Van Dyck y Velázquez. Dentro de esta selección de obras maestras, es obligatorio destacar que, por primera vez en España desde el siglo XVI, se muestran juntas seis pinturas que Tiziano pintó para Felipe II, esas seis poesías, según el nombre que el propio pintor les otorgó.

Es innegable que la atracción por la mitología no se quedó en los antiguos griegos y romanos, sino que nos ha ido acompañando hasta nuestros días. No en vano, las pasiones que movían a aquellos son las mismas que nos mueven a nosotros. En paralelo, siempre me gusta destacar que la mitología (y la religión) tienen mucho de ciencia, ya que son el primer intento de encontrar una explicación a la creación, a la vida y a las relaciones humanas.

Tanto en la exposición como en la página web de la misma tenemos una gran variedad de recursos que nos permitirán ampliar nuestro conocimiento sobre estas pinturas y los motivos que representan.

Quienes no tenemos la suerte de poder visitar Madrid en estos días (o quienes, teniendo esa fortuna, quieren disfrutar de una mejor contemplación de las obras) podemos realizar una visita virtual, en la cual podemos acercarnos con todo detalle a alguna de las piezas de la exposición.

Es una exposición organizada por el propio Museo Nacional del Prado, la National Gallery y el Isabella Stewart Gardner Museum; los comisarios son Miguel Falomir -director del Museo del Prado- y Alejandro Vergara -jefe de conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo del Prado.

¿Cuál es el origen del término “changüí”?

En nuestra zona (península del Morrazo, en el sur de Galicia) se utiliza el término changüí para designar a un dinero extra. Puede ser el resultado de un trabajo, una propina que la abuela le da a los nietos… cualquier cosa.

Según he leído, en otras zonas se usa changüí para indicar que alguien se queda en una posición ventajosa.

En ambos casos el origen del término es el mismo, viene del inglés chance to win, oportunidad de ganar. Y, según parece, procede del lenguaje futbolero (aunque nunca lo he escuchado en ese contexto, debo decir).

Gracias, Rebe, por esta información tan interesante. :*

No son incompatibles

Bien sabéis quienes me seguís y leéis que soy persona que valora emociones, sentimientos y sensaciones. Y que aplaudo cuando un maestro o un médico es capaz de acercarse al corazón del alumno o del paciente.

Pero nunca debemos olvidar que 1) no están preparados para eso y 2) no es su misión. Pueden hacer daño -queriendo hacer el bien-, ya que no son psicólogos.

Su primera misión es, efectivamente, hacer su trabajo: trasmitir conocimientos y curar, respectivamente. Sin que ninguna de ambas cosas esté en contradicción con ser persona, respetar sentimientos, alentar a aprender (el maestro) y a tener una vida sana (el médico).

Se me ha ido la mente a esos maestros rurales de hace un siglo. Quizá si estamos hoy aquí es porque ellos hicieron ayer su trabajo.

Y vuelvo a repetir, por si se me malinterpreta: los alumnos son personas, los pacientes son personas. Y puede que en muchos casos el maestro y el médico sean los únicos humanos sanos en su vida.

Belmonte (Cuenca)

Viajamos a la provincia de Cuenca, a la localidad de Belmonte, cuna -entre otros- de Fray Luis de León, decíamos ayer.

El monumento que más destaca es su castillo, de mediados del siglo XV, y en cuya construcción trabajó Juan Guas. Ha sido un castillo utilizado, cuidado y restaurado durante siglos, y nos cuentan que su visita es más que recomendable. Por desgracia, cuando visitamos Belmonte, no pudimos entrar.

Otro edificio capital en esta localidad es su colegiata gótica, con su magnífica sillería del coro. Esta colegiata fue levantada sobre una iglesia visigótica.

El llamado alcázar viejo, palacio del infante Don Juan Manuel (no el poeta), recientemente restaurado, es ahora un hotel en el que podemos alojarnos, y se ha incluido como parte de la Ruta de Don Quijote, ruta turística y literaria que recorre varios lugares de la novela de Cervantes.

Resumiendo: Belmonte debe ser marcado en nuestro mapa de lugares que hay que visitar. Muy recomendable para un fin de semana; seguro que los niños (y sus papas) disfrutan de castillos, palacios y -cómo no- gastronomía.

Nuestra Señora de París, de Victor Hugo

Esta obra es una absoluta maravilla, un viaje al París del siglo XV, una tragedia griega escrita con dos mil años de retraso y una defensa sin tapujos de la importancia de un arte que, en la época del autor (primera mitad del siglo XIX), estaba en entredicho y sometido a demoliciones.

Si conocéis París, os encantará leer las detalladas descripciones de calles, paisajes, rincones, personas y vestiduras con las que nos obsequia Victor Hugo. Si no conocéis aún París, no me imagino mejor forma de acercarse a él que la pluma de este escritor romántico.

El propio Hugo es consciente del elevado detalle que ofrece, ya que en alguna ocasión pide explícitamente “perdón al lector” por tanta precisión y comentario. Haceos, pues, una idea.

Esta historia en la que sus principales personajes son la propia ciudad de París, la iglesia de Notre Dame, el jorobado Quasimodo, la gitana Esmeralda, el archidiácono Claude Frollo, el estudiante Pierre Gringoire y el capitán Febo de Châteaupers se ha convertido en una obra indispensable -cumbre- de la literatura francesa y universal.

Os recomiendo su lectura, ya que fui muy feliz leyéndola.

La etimología de la palabra “hecatombe”

Una hecatombe es una catástrofe, tal vez con un gran número de víctimas. Y hecatombe es también un sacrificio religioso que incluye víctimas. Y por este camino llegamos a la etimología de esta palabra, pero tenemos que viajar a la Grecia antigua y al sacrificio de los cien bueyes.

Esta palabra proviene de los términos del griego antiguo ἑκατόν (cien) y βοῦς (buey).

Me ha encantado y, como tantas, se la debo a mi querido hijo Dani. Para ti es este post.