Grado en Historia del Arte

Como sabéis, los miércoles suelo escribir sobre arte en este humilde blog. Hoy he decidido curiosear sobre las materias que se imparten en un Grado de Historia del Arte, en concreto en el de la Universidad Complutense de Madrid.

Es maravilloso poder aprender y disfrutar de todo esto, ¿no creéis?

No voy a detallar todo el plan (podéis verlo en el enlace que adjunto), pero sabed que hay asignaturas como «Velázquez», «Goya» o «Picasso»; además de, por supuesto, asignaturas más esperables como «Arquitectura y ciudad en la Edad Moderna» o «Arte español del Renacimiento».

Es una de las carreras que me encantaría estudiar. Ojalá algún día, después de Matemáticas, que también me encantaría.

Picasso: tan agarrado como orgulloso

La anécdota que se cuenta nos dice que había terminado la cena en aquel restaurante. Y llegó la hora de pagar. Y nuestro Pablo vio la ocasión de ahorrarse la cena, proponiéndole al dueño del local hacer un dibujo y dar con ello pagada la cena. Una vez terminado, el restaurador le pidió al artista que lo firmara. La respuesta nos cuenta todo:

Quiero pagar la cena, no comprar el restaurante.

El chimpancé pintor

Hoy os voy a hablar de Congo, un chimpancé al que le encantaba pintar. Y no solamente le encantaba, sino que lo hacía realmente bien. Sus obras fueron comparadas con las de Kandinsky y compradas por Miró o Picasso.

Se le dejaba total libertad y se realizaron diferentes experimentos, para comprobar que su obra no obedecía al puro azar. Por ejemplo, si se le interrumpía y, al cabo de un tiempo, se le permitía volver a pintar, continuaba donde lo había dejado. (Como es natural, si se le interrumpía, nuestro artista se molestaba).

¿Sabéis cuál es -a mi entender- el detalle más significativo y uno de los factores que hizo que las obras de Congo fueran excepcionales? Que, saltándose todas las normas habituales de experimentos con animales, el etólogo que llevó a cabo estos experimentos (Desmond Morris) le dejó total libertad en su proceso creativo, como decía. Total libertad: No se utilizaron con él premios (ni, por supuesto, castigos).

¿De verdad no hemos aprendido nada de este experimento? Sin premios ni castigos, un mono crea obras del nivel de los grandes de la pintura.