Picasso: tan agarrado como orgulloso

La anécdota que se cuenta nos dice que había terminado la cena en aquel restaurante. Y llegó la hora de pagar. Y nuestro Pablo vio la ocasión de ahorrarse la cena, proponiéndole al dueño del local hacer un dibujo y dar con ello pagada la cena. Una vez terminado, el restaurador le pidió al artista que lo firmara. La respuesta nos cuenta todo:

Quiero pagar la cena, no comprar el restaurante.

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