Alcántara, en Cáceres

Nos vamos hoy a zonas de fronteras, de ríos, y de puentes, que los tres conceptos van de la mano con frecuencia. Alcántara se encuentra en la provincia de Cáceres, muy próximo a la frontera con Portugal. Es tan famoso su puente romano que, por ejemplo, no conocemos el llamado Puente de Segura, también romano, situado sobre el río Erjas, afluente del Tajo. Un puente que, en cualquier otra localidad, sería protagonista.

De Caligatus – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1750532

De la misma época es el puente de Alcántara, cuya magnitud y esbeltez han dado fama mundial a esta villa.

De Caligatus – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1750532

Siendo paso estratégico, fue protagonista en varias guerras, y en ocasiones alguno de sus arcos derribado para impedir el paso. Os quiero contar una anécdota preciosa, acaecida durante el cerco de Alcántara en la época de los Reyes Católicos: llegó a los oídos del rey Alfonso V de Portugal -que se encontraba cercando Alcántara- que el puente iba a ser destruido por los españoles, para impedir el paso. El buen rey portugués levantó el cerco y prometió al enemigo dar un rodeo, ya que «no quería que el reino de Castilla se quedara con aquel edificio menos».

Puentes, sí. Pero también un pequeño templo romano, también casas señoriales y castillo. También dólmenes. Y también un testimonio asombroso: el Bronce de Alcántara, la Tabula Alcantarensis. Cuenta ese bronce que el pueblo indígena de los seanocos se rindió a los romanos, que se llevaron prisioneros y animales, y dejaron el resto para que siguiera funcionando como hasta entonces: campos, leyes y construcciones.

Un destino casi obligado, Alcántara. ¿No os parece?

Palácio da Brejoeira (en Monçao, Portugal)

Este palacio (palácio en portugués) es un edificio de estilo neoclásico del siglo XIX, obra de Carlos Amarante (1834). Junto con sus jardines, bosques y viñedos forma un conjunto único. En su interior se pueden visitar varios salones que mantienen su decoración (de los llamados estilo imperio y oriental). El palacio fue mandado construir por Luis Pereira Velho de Moscoso.

Os recomendamos que os apuntéis a la visita guiada, ya que aprovecharéis mucho mejor la visita. Cuando fuimos, las visitas guiadas eran en portugués, pero eso no fue problema para el disfrute y el aprendizaje.

En las antiguas caballerizas se ubica ahora una amplia tienda de enoturismo, utilizada también para exposiciones.

No tuvimos ocasión de disfrutar de un paseo por el bosque, pero estoy seguro de que es también una actividad que merece mucho la pena, más aún si se conocen y se pueden disfrutar las especies vegetales (poco habituales en algunos casos) que allí viven.

De Joseolgon – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4546985

Medinaceli (Soria)

Visitamos hoy un lugar en el que se puede respirar la historia. Esta villa está situada en lo alto de una colina (en los últimos decenios se ha extendido también a los pies de la misma, pero la parte histórica y de la que nos ocuparemos hoy está en la colina).

El monumento más conocido de Medinaceli es, por supuesto, su arco romano, del que ya hemos hablado en este blog. Pero esta ciudad de frontera tiene mucho más que ofrecernos:

  • Castillo: la antigua alcazaba árabe, a donde se cree que vino a morir Almanzor, tras su derrota en Calatañazor.
  • Plaza Mayor: ubicada en donde estaba el antiguo foro romano, en ella destacan la alhóndiga y el renacentista Palacio Ducal, hoy museo.
  • Convento de Santa Isabel: este convento del siglo XVI permanece activo.
  • Beaterio: hoy en ruinas, fue posiblemente sinagoga.

Aunque hemos destacado esos monumentos, es realmente todo el conjunto histórico de la villa el que la hace única y la dota de belleza. Un paseo por sus estrechas calles, especialmente preparadas para el frío soriano, es una de las mejores formas de viajar en el tiempo.

El palacio de Riofrío

En las afueras de la ciudad de Segovia, además del conocidísimo palacio de La Granja, se encuentra también el palacio de Riofrío. ¿Conocéis su historia?

La esposa del rey fallecido (Felipe V), Isabel de Farnesio, había quedado relegada a la nada, y prácticamente desterrada dentro del propio reino. El rey actual no era su hijo, sino hijo de la primera esposa de Felipe. Así que ella pasó de ser reina consorte a no ser nadie. Se construyó un palacio, muy del gusto italiano, novedoso en aquella época, y que representaba un buen contraste con el palacio de La Granja. Y se le otorgó jurisdicción en aquella zona. No llegó a vivir en él, porque las circunstancias hicieron que los hijos del primer matrimonio de Felipe V fueran muriendo y que, por fin, un hijo suyo (Carlos III) pasara a ser rey de España. Así que ella pasó de no ser nadie a ser reina madre.

Un palacio lleno de encanto y de tristeza. Alfonso XII (creo que el único rey que lo utilizó) pasó allí el duelo por su fallecida esposa.