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El desagradable arte de David Nebreda

Este post (y, sobre todo, lo que desde él se enlaza) puede herir la sensibilidad del lector (no es clickbait, así que te pido que lo tomes con precaución).


David Nebreda es un fotógrafo único. Le diagnosticaron esquizofrenia paranoide crónica cuando tenía diecinueve años. Se licenció en Bellas Artes y, en una decisión que me cuesta calificar, dejó de tomar su medicación, se recluyó entre las cuatro paredes de su domicilio de Madrid y se impuso una serie de privaciones que van más allá de lo entendible, asumible e incluso tolerable.

Practica largos ayunos, que lo mantienen en una delgadez límite. Practica abstinencia sexual. Y, como hemos apuntado, se mantiene dentro de su domicilio, sin salir. No mantiene comunicación con el exterior (radio, prensa, libros, televisión). Pero no se queda en la omisión de cuidados, sino que va más allá, provocándose heridas, amputaciones, sometiéndose a un cara a cara con sus (¿nuestros?) fantasmas y contándolo (contándonoslo) en forma de fotografías, único testigo de ese infierno de los infiernos.

“Aquí estoy, yo soy así. Soy mi dolor, mi humillación. Me manifiesto a través de mis heridas, de mis excrementos y sólo cuando tengo consciencia de que eso forma parte de mí, se revela mi verdadera identidad”

David Nebreda

Para nuestro horror, afirma que su sufrimiento es mucho mayor que lo que muestran sus imágenes.

Esto nos plantea mil preguntas. Para mí, la primera y principal, es si podemos permitir esto. Pero también nos hace cuestionarnos sobre la motivación del arte. Si arte es despertar sensaciones y sentimientos en el espectador, esto es arte. Pero quizá un arte que no podamos permitirnos.

Se ha hecho también una película inspirada en él (ADN), dirigida por Judith Cahen, en la que la propia directora se representa (sin llegar al extremo del fotógrafo que nos ocupa), se han publicado dos libros con sus fotografías y se ha realizado una exposición con su obra en París. En la sección de enlaces de este post incluyo, además de una referencia a la película, un enlace a una entrevista que nos ofrece más información.

Nunca había oído hablar de Nebreda, hasta que llegué a un tweet de @RuthKitsch (o llegó el tweet a mí). Ella lo explica mucho mejor que yo en este hilo, de donde he tomado gran parte de la información que cuento en este post. Gracias por ello, @RuthKitsch.

El himno de la Comunidad de Madrid

Quienes peinamos canas (o ya ni eso) asociamos Madrid con aquella región llamada Castilla la Nueva (Madrid, Toledo, Ciudad Real, Cuenca y Guadalajara). Pero tras el paso, a comienzos de los ochenta, al sistema actual de Comunidades Autónomas, Madrid se quedo sola (más por motivos administrativos que históricos o geográficos).

En resumen, que nos encontramos con un Madrid independiente y sin himno. Y se lo encargamos al poeta zamorano Agustín García Calvo (la letra; la música la compuso Pablo Sorozábal).

Y de su magia, su creatividad y su humor surgió lo siguiente:

Yo estaba en el medio:
giraban las otras en corro
y yo era el centro.
Ya el corro se rompe,
ya se hacen Estado los pueblos,
y aquí de vacío girando
sola me quedo.
Cada cual quiere ser cada una;
no voy a ser menos:
¡Madrid, uno, libre, redondo,
autónomo, entero!
Mire el sujeto
las vueltas que da el mundo
para estarse quieto.

Yo tengo mi cuerpo:
un triángulo roto en el mapa
por ley o decreto,
entre Ávila y Guadalajara,
Segovia y Toledo:
provincia de toda provincia,
flor del desierto.
Somosierra me guarda del norte y
Guadarrama con Gredos;
Jarama y Henares al Tajo
se llevan el resto.
Y a costa de esto,
yo soy el ente autónomo último,
el puro y sincero.
¡Viva mi dueño,
que solo por ser algo
soy madrileño!

Y en medio del medio,
capital de la esencia y potencia,
garajes, museos,
estadios, semáforos, bancos,
y vivan los muertos:
¡Madrid, metropol ideal
del dios del progreso!
Lo que pasa por ahí todo pasa
en mí, y por eso
funcionarios en mí y proletarios
y números, almas y masas
caen por su peso;
y yo soy todos y nadie,
político ensueño.
Y ese es mi anhelo,
que por algo se dice:
«De Madrid al cielo».

Madrid, por Antonio Palacios

De las múltiples bellezas que alberga Madrid, las obras del arquitecto gallego Antonio Palacios destacan por su singularidad, elegancia y monumentalidad. Otra ciudad sería Madrid si no hubiera existido la intervención del porriñés Palacios.

Si me prometéis visitarlas en persona en cuanto podáis, os invito a un breve recorrido por algunas de sus obras más bonitas.

Hospital de Maudes: no puedo poner a otra en primer lugar. Muy cerca del primer hogar que tuvimos Clara y yo (con esto ya sobraría para tener esta posición), muy cerca también de la casa de Margot y familia (dos besos van para el cielo), y grandioso, en tamaño y forma.

De Luis García, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=483644

Palacio de Comunicaciones: la actual sede del Ayuntamiento de Madrid es quizá el edificio más bello de la ciudad. Me enamoré de él en un inolvidable viaje que hicimos a Madrid mis padres, mi hermana y yo, a comienzos de los 90.

De Tamorlan – Trabajo propio, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15480001

Círculo de Bellas Artes

De Tamorlan – Trabajo propio, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15480001

Casino de Madrid

‘Casino de Madrid’ (Spain), at 15 Calle de Alcala (street) in Centro district. Built in 1910.

Edificio de las Cariátides

De Carlos Delgado, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=22090649

Bien merece Madrid una visita solamente por disfrutar de estas obras, ¿no os parece?

De la tierra que ocupas y estercolas

José Ramón Marín, hombre que podemos calificar de derechas por formación e ideología, recibió tras su muerte el precioso homenaje de la Elegía, esa obra cumbre de Miguel Hernández.

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

.Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas…
de almendro de nata te requiero,:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

(10 de enero de 1936)

Tras el borrado de unos versos de Miguel Hernández por parte del Ayuntamiento de Madrid se ha hecho un llamamiento a llenar las redes con los versos del poeta pastor. He querido hacerlo destacando esta obra en la que elogia a alguien que ideológicamente bien podría pertenecer a este ayuntamiento, José Ramón Marín o su alias Ramón Sijé.

Los raqueros de Santander

En Santander, durante el siglo XIX, la zona del puerto era frecuentada por niños mendigos, buscando que su pillería o la misericordia de los demás les otorgara algo que llevarse a la boca ese día. Una diversión habitual entre la gente pudiente -y sin escrúpulos- consistía en tirarles monedas al agua para divertirse viendo cómo los pequeños hundían sus cuerpos desnudos buscando el preciado tesoro. Un bonito conjunto escultórico nos recuerda a esos raqueros, que así se les llamaba.

Santander.Estatua.Lor.Raqueros.jpg
CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=88027

Ayer -no en el XIX, sino en este siglo XXI en el que vivimos- pasó algo en Madrid que me recordó demasiado a los raqueros: unos aficionados del PSV -da igual el equipo, realmente- tiraban monedas y se burlaban de cómo las mendigas luchaban por conseguirlas. O les obligaban a hacer flexiones a cambio de dinero. O quemaban billetes delante de sus narices, riéndose al ver cómo aún así intentaban cogerlos. Siglo XIX. O peor.

Me duele la Humanidad.

Algunas curiosidades sobre la fuente del Ángel Caído

La fuente del Ángel Caído, ubicada en el Parque del Buen Retiro de Madrid, es (o eso se dice) la única estatua del mundo dedicada al diablo.

El Ángel Caído. Foto de Thermos. Wikipedia.

El Ángel Caído. Foto de Thermos. Wikipedia.

No es cierto que sea la única estatua del mundo dedicada al diablo, por dos motivos:

  1. En Turín (Monumento al Traforo del Frejus) y en New York (Rockefeller Center) hay sendas estatuas dedicados a Lucifer.
  2. Se dice que todavía no era Lucifer, sino Luzbel; aún un ángel, justamente en el momento en que cae.

Esta estatua nos regala más curiosidades, como que se sitúa exactamente a 666 metros sobre el nivel del mar. Pero la que más me gusta, con diferencia, es la que nos cuenta que, para el rostro del Ángel Caído, el bueno de Ricardo Bellver (el escultor) se inspiró en… su suegra.

Y esas flores que se ven sobre el agua, ¿qué son?

El congreso de escritores se estaba celebrando en Madrid y, en uno de los descansos, para despejarse de las sesudas conferencias, dos de ellos decidieron dar un paseo por el bonito parque del Retiro. Parados frente a uno de los estanques, se produjo la siguiente conversación:

Y esas flores que se ven sobre el agua, ¿qué son?
Esas flores, mi querido amigo, son los nenúfares de los que tú tanto hablas en tus poesías.

No sé quiénes eran estos dos escritores, pero siempre me imagino como protagonistas de esta historia a Unamuno, por su fina y sabia ironía, y a Rubén Darío, por su ínclito y ubérrimo gusto por las esdrújulas.

Hablamos de esta anécdota en la Primera Época de El Cartapacio.

Calle Princesa, pero… ¿qué princesa?

Hay una conocida calle en Madrid denominada «Calle de la Princesa». Para los que no lo sepan, añado que es muy común en Madrid eliminar las preposiciones y los artículos a la hora de referirse a las calles, y hablan casi como en telegrama (así «Calle de la Princesa» se convierte en «Calle Princesa», o «la Plaza de España» se convierte en «Plaza España»).

Una conocida calle de Madrid es, como decía, «la Calle de la Princesa». La princesa a la que se dedica esta calle es Isabel de Borbón y Borbón, conocida como «La Chata».

Infanta Isabel de Borbón y Borbón

Infanta Isabel de Borbón y Borbón (de Wikimedia Commons)

Isabel de Borbón y Borbón fue Infanta de España, condesa de Girgenti y -en dos ocasiones- princesa de Asturias (es decir, heredera a la Corona española). Fue una infanta muy querida por el pueblo y hasta hoy llegan las muestras de afecto por esta princesa. Podemos disfrutar de un monumento suyo en Madrid, en el Paseo Rosales y en La Granja de San Ildefonso. Una de las habitaciones del palacio de La Granja está dedicada a ella.

He averiguado esto gracias al blog «De Madrid al cielo».

Para Clara :*

El oso y el ¿madroño?

Como muchos sabréis, el símbolo de Madrid es un oso y un madroño. Por consiguiente, nos lo podemos encontrar en varios sitios: en el escudo de la Villa, en la Puerta del Sol (una de las principales plazas de Madrid) o en el escudo del Atlético de Madrid (uno de los clubes de fútbol de la ciudad), entre otros.

El madroño (Arbutus unedo) es un arbusto o árbol cuya forma no es muy parecida a la que suele mostrar el escudo:

Fotografía de un madroño

Fotografía de Giancarlo Dessi - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Arbutus_unedo_g1.jpg

Sin embargo, hay un árbol muy habitual en el centro de España, cuya forma sí se corresponde con la que suele usarse para representar el árbol del escudo de Madrid:

Fotografía de un pino

Fotografía de Rae Boe - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Rom_circo_maximo_01.jpg

El pino manso (Pinus pinea), como vemos, es muy parecido al «madroño» que vemos en escudos de Madrid:

Fotografía del Oso y el Madroño de la Puerta del Sol, Madrid

Fotografía de Tomás Fano - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Oso_y_Madro%C3%B1o_%28Antonio_Navarro%29_Madrid_05.jpg

¿Podría ser que se caiga por los suelos uno de los grandes mitos, y que debamos hablar a partir de ahora de «El oso y el pino» en lugar de «El oso y el madroño»?. Escuché esta argumentación hace ya unos años, y me parece completamente razonable.

Actualización: 2011-03-01
Gracias a vuestras contribuciones en los comentarios y por otros medios, veo que -al menos en Madrid- se ha extendido la idea de que realmente sí es un madroño. El hecho de que las personas de Madrid tengan tan clara esa explicación me hace pensar en que… ha habido que buscar una explicación (señal inequívoca, a mi entender, de que el madroño generaba dudas).

Inicialmente, el escudo de Madrid fue un oso (realmente, una osa). Solo. Sin madroño, sin pino, sin nada (hablamos del año 1211). Unos años después (1222), se puso fin a un pleito entre la Villa de Madrid y el Cabildo Eclesiástico, que asignaba los bosques a la Villa y los pastos al Cabildo. Ese fue el motivo por el que se añadió un árbol al escudo de Madrid, con el oso de pie apoyado en el tronco (y un pasto al Cabildo, con el oso paciendo). Es decir, son dos elementos (el oso y el árbol) independientes, que no indican que el oso tenga que comer los frutos del árbol. Se desconoce cuándo se comenzó a decir que el árbol era un madroño. Lo que sí se sabe es que por esta zona no había madroños en abundancia.

Muchas gracias por vuestro interés y por vuestros apuntes, que son los que han llevado a mejorar el post.