¿Por qué decimos “mucha mierda” para desear suerte en un estreno?

Es costumbre que, antes de un estreno teatral, se desee a los involucrados “mucha mierda”. El motivo no está en las supersticiones a las que son tan aficionados algunos famosos, sino que es bastante más real:

Cuando, hace ya muchas décadas (siglos, incluso) se estrenaba alguna obra teatral, se podía medir su éxito por el número de carros de caballos que se veían en los alrededores del teatro. Los caballos hacían sus necesidades en la calle y la dejaban llena de … mucha mierda.

El día en el que un balón paró una guerra

Nos encontramos en 1914, en el frente de la Gran Guerra (más tarde llamada Primera Guerra Mundial). Es el día de Navidad y se está disputando un partido entre británicos y alemanes.

Los disparos ya no los efectúan las armas, sino las piernas; los contraataques ya no causan heridas y, cuando alguien cae al suelo, puede volver a levantarse, muchas veces ayudado por el rival.

La noche anterior, la Nochebuena, la Noche de Paz, ambos ejércitos decidieron parar. Lloraron juntos a sus muertos, entonaron juntos villancicos, juntos rieron y, seguramente, juntos se preguntaron que qué hacían allí.

Aquel día de Navidad, aquellos chicos, en vez de matarse, decidieron jugar juntos. Dicen que ganó Alemania 3-2. El resultado, obviamente, es lo de menos.

La noticia llegó a oídos de los mandamases, y ya nunca más se permitió tal desfachatez: los años siguientes ordenaron iniciar ataques el día anterior y cambiaban a menudo a los soldados de frente, para que no se hicieran amigos de los rivales.

Me enteré de este bonito hecho gracias a Alfredo Relaño. Gracias!

Nacho y Clara me comentaron que había una película sobre este tema. Gracias!. Os dejo con el trailer:

Google Circles, ¿la nueva red social de Google?

Parece que Google está trabajando para lanzar -no de forma inminente- Google Circles, una nueva red social que pretende reforzar el concepto de “círculo”, entendido como “grupo”: círculo de compañeros de trabajo, círculo de aficionados de nuestro equipo de fútbol, círculo de familia… El concepto, de entrada, me parece muy adecuado; más aún si esos círculos permanecen como invisibles para los no miembros: un compañero de trabajo no tiene por qué saber a quién tengo de contactos en mi círculo de amigos.

Por otra parte, se comenta que servirá como los desarrolladores podrán interactuar con la plataforma utilizando estándares abiertos, lo cual, sin duda, permitirá la creación de un sinfín de aplicaciones.

Google había tenido dos incursiones que tocaban de pasada el concepto de “red social”: Google Buzz (similar a Twitter) y Google Wave (similar a un correo electrónico “avanzado”). Posiblemente Google Circles nos ofrezca los resultados de lo mucho que habrán aprendido los ingenieros de Google con esos dos “fracasos”. Por otra parte, sabemos que el mundo de las redes sociales está cobrando cada vez más importancia a la hora de posicionar un sitio web en los resultados de Google. Además, gracias a que Google sabe mucho de nosotros, maneja el concepto de nuestro “círculo social” y de nuestro “contenido social”. Es obvio que Google no cierra los ojos ante el “fenómeno social”.

No puedo terminar este post sin preguntarme dónde queda ahora nuestra querida Diáspora, un intento -esperemos que más que un intento- de construir una red social sin los problemas -de privacidad, entre otros- de Facebook. Nos queda saber cómo se comportará Google con la privacidad.

El origen de la palabra Montevideo

Existen diferentes versiones para explicar el origen de la palabra Montevideo, capital de Uruguay. La que más me sorprende es la que sostiene que significa “El sexto monte, de este a oeste”: Monte VI, de E a O. Esta versión sostiene que los españoles anotaron ese texto en un mapa, pues se referían al sexto cerro navegando de este a oeste.

Las otras versiones existentes sobre el origen del nombre se basan, o bien en el concepto “Monte-video” = “Monte-veo”, o en “Monte-Ovidio” (Ovidio era obispo de Braga, en Portugal).

Las misericordias, vía de escape para la imaginación

Muchos de los coros de las iglesias y catedrales medievales, donde los monjes entonaban sus cantos a Dios, albergan unos inesperados motivos bajo sus asientos.

Dichos asientos tenían dos posiciones diferentes (como los de muchos cines y salas de actos), según el monje estuviera sentado o de pie. Cuando estaban de pie, y debido a que podían pasar varias horas en esa postura, se apoyaban en el propio asiento, en un saliente llamado “misericordia”.

Por su parte, los tallistas y escultores de aquella época tenían como principal cliente a la Iglesia y, por ende, tenían pocas oportunidades de crear obras a su antojo. Así que usaron las ocultas misericordias como vía de escape para su imaginación, y no es extraño observar misericordias con motivos eróticos o incluso pornográficos.

Hipmunk. ¿Otro buscador de vuelos?

Hoy he descubierto Hipmunk, un buscador de vuelos. Sí, sé que hay decenas centenares de buscadores de vuelos por ahí fuera.

Pero este me ha parecido especial y os propongo que lo uséis para vuestro próximo vuelo (o para cacharrear y ver cómo funciona). Entre otras cosas:

  • Mediante un cómodo sistema de pestañas, permite tener varias búsquedas de vuelo activas.
  • Muestra los vuelos que cumplen nuestros requisitos (los mínimos: origen, destino, fecha(s), número de personas) de forma muy sencilla y directa: de un vistazo se puede observar las horas de salida y llegada, la duración, si hay transbordo (y cuánto dura).
  • Ordena los vuelos por el criterio que deseemos: por hora, por precio, por duración total (incluyendo transbordo) y por un concepto que han definido como agonía (una combinación de todos los otros parámetros).
  • Podemos ajustar los rangos horarios de consulta simplemente moviendo las líneas de los márgenes.
Ejemplo de búsqueda de vuelos en Hipmunk

Estar cuerdo en un centro para locos. El experimento de Rosenhan.

David Rosenhan, psicólogo estadounidense, pretendía demostrar que los diagnósticos de los hospitales psiquiátricos no son válidos (su experimento es de 1973).

El experimento de Rosenhan consiste, realmente, en dos experimentos.

El primero consistía en intentar que ocho personas sanas fueran dadas por enfermas. Alegaron escuchar voces y fueron diagnosticadas como enfermos mentales. A continuación, Rosenhan pasó a solicitar al personal del centro que detectaran a esos falsos pacientes. Sólo detectaron a uno. Es decir, siete personas completamente sanas siguieron siendo consideradas enfermas.

El segundo experimento es todavía más ilustrativo. Se hizo en un centro cuyos empleados ya conocían el primer experimento. Rosenhan iría introduciendo a personas sanas a lo largo de los meses, y el personal del centro debería detectarlos. Detectaron a 41. ¿Sabéis cuántos introdujo Rosenhan a lo largo de esos meses?. A ninguno.

¿Cuál es el origen de la expresión “Salvado por la campana”?

La expresión “Salvado por la campana” (que viene a significar “salvado a última hora” o “salvado cuando ya estaba todo perdido” [y produciéndose, en general, esa salvación por un hecho externo]) nos remite al boxeo. Sin embargo, no parece ser ese el origen de ese dicho.

Hace siglos, cuando era relativamente común dar por fallecidas a personas que aún estaban vivas, se propuso la siguiente solución: colocar una campana en la superficie, unida por una cuerda que llegaba hasta el cádaver (o el no cadáver). Si la persona no estaba muerta y despertaba, podía utilizar la cuerda para hacer sonar la campana y, así, salvarse.

Gracias, Clara.

El oso y el ¿madroño?

Como muchos sabréis, el símbolo de Madrid es un oso y un madroño. Por consiguiente, nos lo podemos encontrar en varios sitios: en el escudo de la Villa, en la Puerta del Sol (una de las principales plazas de Madrid) o en el escudo del Atlético de Madrid (uno de los clubes de fútbol de la ciudad), entre otros.

El madroño (Arbutus unedo) es un arbusto o árbol cuya forma no es muy parecida a la que suele mostrar el escudo:

Fotografía de un madroño
Fotografía de Giancarlo Dessi - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Arbutus_unedo_g1.jpg

Sin embargo, hay un árbol muy habitual en el centro de España, cuya forma sí se corresponde con la que suele usarse para representar el árbol del escudo de Madrid:

Fotografía de un pino
Fotografía de Rae Boe - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Rom_circo_maximo_01.jpg

El pino manso (Pinus pinea), como vemos, es muy parecido al “madroño” que vemos en escudos de Madrid:

Fotografía del Oso y el Madroño de la Puerta del Sol, Madrid
Fotografía de Tomás Fano - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Oso_y_Madro%C3%B1o_%28Antonio_Navarro%29_Madrid_05.jpg

¿Podría ser que se caiga por los suelos uno de los grandes mitos, y que debamos hablar a partir de ahora de “El oso y el pino” en lugar de “El oso y el madroño”?. Escuché esta argumentación hace ya unos años, y me parece completamente razonable.

Actualización: 2011-03-01
Gracias a vuestras contribuciones en los comentarios y por otros medios, veo que -al menos en Madrid- se ha extendido la idea de que realmente sí es un madroño. El hecho de que las personas de Madrid tengan tan clara esa explicación me hace pensar en que… ha habido que buscar una explicación (señal inequívoca, a mi entender, de que el madroño generaba dudas).

Inicialmente, el escudo de Madrid fue un oso (realmente, una osa). Solo. Sin madroño, sin pino, sin nada (hablamos del año 1211). Unos años después (1222), se puso fin a un pleito entre la Villa de Madrid y el Cabildo Eclesiástico, que asignaba los bosques a la Villa y los pastos al Cabildo. Ese fue el motivo por el que se añadió un árbol al escudo de Madrid, con el oso de pie apoyado en el tronco (y un pasto al Cabildo, con el oso paciendo). Es decir, son dos elementos (el oso y el árbol) independientes, que no indican que el oso tenga que comer los frutos del árbol. Se desconoce cuándo se comenzó a decir que el árbol era un madroño. Lo que sí se sabe es que por esta zona no había madroños en abundancia.

Muchas gracias por vuestro interés y por vuestros apuntes, que son los que han llevado a mejorar el post.