El origen de la palabra Montevideo

Existen diferentes versiones para explicar el origen de la palabra Montevideo, capital de Uruguay. La que más me sorprende es la que sostiene que significa “El sexto monte, de este a oeste”: Monte VI, de E a O. Esta versión sostiene que los españoles anotaron ese texto en un mapa, pues se referían al sexto cerro navegando de este a oeste.

Las otras versiones existentes sobre el origen del nombre se basan, o bien en el concepto “Monte-video” = “Monte-veo”, o en “Monte-Ovidio” (Ovidio era obispo de Braga, en Portugal).

Las misericordias, vía de escape para la imaginación

Muchos de los coros de las iglesias y catedrales medievales, donde los monjes entonaban sus cantos a Dios, albergan unos inesperados motivos bajo sus asientos.

Dichos asientos tenían dos posiciones diferentes (como los de muchos cines y salas de actos), según el monje estuviera sentado o de pie. Cuando estaban de pie, y debido a que podían pasar varias horas en esa postura, se apoyaban en el propio asiento, en un saliente llamado “misericordia”.

Por su parte, los tallistas y escultores de aquella época tenían como principal cliente a la Iglesia y, por ende, tenían pocas oportunidades de crear obras a su antojo. Así que usaron las ocultas misericordias como vía de escape para su imaginación, y no es extraño observar misericordias con motivos eróticos o incluso pornográficos.

Hipmunk. ¿Otro buscador de vuelos?

Hoy he descubierto Hipmunk, un buscador de vuelos. Sí, sé que hay decenas centenares de buscadores de vuelos por ahí fuera.

Pero este me ha parecido especial y os propongo que lo uséis para vuestro próximo vuelo (o para cacharrear y ver cómo funciona). Entre otras cosas:

  • Mediante un cómodo sistema de pestañas, permite tener varias búsquedas de vuelo activas.
  • Muestra los vuelos que cumplen nuestros requisitos (los mínimos: origen, destino, fecha(s), número de personas) de forma muy sencilla y directa: de un vistazo se puede observar las horas de salida y llegada, la duración, si hay transbordo (y cuánto dura).
  • Ordena los vuelos por el criterio que deseemos: por hora, por precio, por duración total (incluyendo transbordo) y por un concepto que han definido como agonía (una combinación de todos los otros parámetros).
  • Podemos ajustar los rangos horarios de consulta simplemente moviendo las líneas de los márgenes.
Ejemplo de búsqueda de vuelos en Hipmunk

Estar cuerdo en un centro para locos. El experimento de Rosenhan.

David Rosenhan, psicólogo estadounidense, pretendía demostrar que los diagnósticos de los hospitales psiquiátricos no son válidos (su experimento es de 1973).

El experimento de Rosenhan consiste, realmente, en dos experimentos.

El primero consistía en intentar que ocho personas sanas fueran dadas por enfermas. Alegaron escuchar voces y fueron diagnosticadas como enfermos mentales. A continuación, Rosenhan pasó a solicitar al personal del centro que detectaran a esos falsos pacientes. Sólo detectaron a uno. Es decir, siete personas completamente sanas siguieron siendo consideradas enfermas.

El segundo experimento es todavía más ilustrativo. Se hizo en un centro cuyos empleados ya conocían el primer experimento. Rosenhan iría introduciendo a personas sanas a lo largo de los meses, y el personal del centro debería detectarlos. Detectaron a 41. ¿Sabéis cuántos introdujo Rosenhan a lo largo de esos meses?. A ninguno.

¿Cuál es el origen de la expresión “Salvado por la campana”?

La expresión “Salvado por la campana” (que viene a significar “salvado a última hora” o “salvado cuando ya estaba todo perdido” [y produciéndose, en general, esa salvación por un hecho externo]) nos remite al boxeo. Sin embargo, no parece ser ese el origen de ese dicho.

Hace siglos, cuando era relativamente común dar por fallecidas a personas que aún estaban vivas, se propuso la siguiente solución: colocar una campana en la superficie, unida por una cuerda que llegaba hasta el cádaver (o el no cadáver). Si la persona no estaba muerta y despertaba, podía utilizar la cuerda para hacer sonar la campana y, así, salvarse.

Gracias, Clara.

El oso y el ¿madroño?

Como muchos sabréis, el símbolo de Madrid es un oso y un madroño. Por consiguiente, nos lo podemos encontrar en varios sitios: en el escudo de la Villa, en la Puerta del Sol (una de las principales plazas de Madrid) o en el escudo del Atlético de Madrid (uno de los clubes de fútbol de la ciudad), entre otros.

El madroño (Arbutus unedo) es un arbusto o árbol cuya forma no es muy parecida a la que suele mostrar el escudo:

Fotografía de un madroño
Fotografía de Giancarlo Dessi - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Arbutus_unedo_g1.jpg

Sin embargo, hay un árbol muy habitual en el centro de España, cuya forma sí se corresponde con la que suele usarse para representar el árbol del escudo de Madrid:

Fotografía de un pino
Fotografía de Rae Boe - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Rom_circo_maximo_01.jpg

El pino manso (Pinus pinea), como vemos, es muy parecido al “madroño” que vemos en escudos de Madrid:

Fotografía del Oso y el Madroño de la Puerta del Sol, Madrid
Fotografía de Tomás Fano - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Oso_y_Madro%C3%B1o_%28Antonio_Navarro%29_Madrid_05.jpg

¿Podría ser que se caiga por los suelos uno de los grandes mitos, y que debamos hablar a partir de ahora de “El oso y el pino” en lugar de “El oso y el madroño”?. Escuché esta argumentación hace ya unos años, y me parece completamente razonable.

Actualización: 2011-03-01
Gracias a vuestras contribuciones en los comentarios y por otros medios, veo que -al menos en Madrid- se ha extendido la idea de que realmente sí es un madroño. El hecho de que las personas de Madrid tengan tan clara esa explicación me hace pensar en que… ha habido que buscar una explicación (señal inequívoca, a mi entender, de que el madroño generaba dudas).

Inicialmente, el escudo de Madrid fue un oso (realmente, una osa). Solo. Sin madroño, sin pino, sin nada (hablamos del año 1211). Unos años después (1222), se puso fin a un pleito entre la Villa de Madrid y el Cabildo Eclesiástico, que asignaba los bosques a la Villa y los pastos al Cabildo. Ese fue el motivo por el que se añadió un árbol al escudo de Madrid, con el oso de pie apoyado en el tronco (y un pasto al Cabildo, con el oso paciendo). Es decir, son dos elementos (el oso y el árbol) independientes, que no indican que el oso tenga que comer los frutos del árbol. Se desconoce cuándo se comenzó a decir que el árbol era un madroño. Lo que sí se sabe es que por esta zona no había madroños en abundancia.

Muchas gracias por vuestro interés y por vuestros apuntes, que son los que han llevado a mejorar el post.

Mi primer aturuxo

Yo tenía cuatro años, a lo sumo. Era la boda del hijo de mi prima. Todo estaba transcurriendo con la normalidad acostumbrada en esos casos: comida, mucha comida; risas, muchas risas; conversaciones, muchas conversaciones.

De repente, sucedió. Mi prima emitió un sonido que a la vez silenció y llenó de ruido la sala. Era un sonido que expresaba a la vez alegría y tristeza; a la vez era masculino y femenino; a la vez era ruido y música; a la vez era el bien y el mal; a la vez antiguo y moderno. Yo me quedé embobado mirándola, preguntándome que qué le pasaba a aquella señora, víctima, sin duda, de una pérdida transitoria de conciencia. El resto de los comensales no acudió en su ayuda. Nadie pareció asustarse por aquel sonido.

Así fue cómo viví yo mi primer aturuxo.

Actualización 2011-02-25:

Un aturuxo es un grito de alegría agudo, fuerte y prolongado, habitual mientras se canta o en fiestas populares.

(He tomado la definición del Novo Dicionario da lingua galega, de Obradoiro-Santillana).

Cómo viví el 23-F

Os preguntaréis por qué hablo del 23 de Febrero el día 24. Pues porque mi primera noticia sobre el golpe de estado se produjo el día 24. Yo tenía 9 añitos y vinieron mis padres a mi habitación a decirme que había pasado algo que podía habernos llevado a una guerra. No veo mejor forma de explicar a un niño lo que pudo haber pasado. Esa fue mi vivencia de aquel día, aunque han sido los años los que me han permitido ver la importancia y gravedad del momento.

Para ubicarnos, es importante ser conscientes de que sólo llevábamos cuatro años de democracia y que sólo habían transcurrido treinta y dos años desde la Guerra Civil Española. Todo muy reciente. Todo aún en pañales.

Y todo lleno de misterios: ¿quién había organizado aquello?. ¿Lo sabía el Rey?. ¿Era Tejero un organizador o un mandado?.

A lo largo de estos treinta años, nos han inundado con información sobre el 23-F. Me quedo con la valiente actitud, defendiendo la Democracia, de Gutiérrez Mellado, Adolfo Suárez, Santiago Carrillo y Manuel Fraga; curiosamente cuatro personas que habían demostrado más que simpatía por regímenes no democráticos. De todos modos, creo que debemos considerar a todos los diputados presentes como unos héroes que contribuyeron a preservar un sistema que acababa de comenzar.

Aquella noche sirvió para que nos creyéramos que sí, que esta vez nuestra Democracia iba en serio. Conviene recordar cada día que lo que tenemos ahora no siempre fue así.

La palabra antónima de sí misma

Existe una palabra en castellano que significa a la vez una cosa y la contraria, por culpa de una mala interpretación: nimio.

He aquí las definiciones de la Real Academia de la Lengua Española:

nimio, mia.

(Del lat. nimĭus, excesivo, abundante, sentido que se mantiene en español; pero fue también mal interpretada la palabra, y recibió acepciones de significado contrario).

1. adj. Dicho generalmente de algo no material: Insignificante, sin importancia.

2. adj. Dicho generalmente de algo no material: Excesivo, exagerado.

(En la primera época de El Cartapacio se comentó también este mismo tema).