Mayo primaveral (Poesía en Mayo, 7)

Mayo primaveral
te ves muy engalanado
eres la puerta triunfal
a tantos días floreados.

Quinto mes del calendario
el rey de los aromas
ya por todo el vecindario
todas las flores se asoman.

Días esplendorosos
nos depara el mes de Mayo
ya los árboles frondosos
visten de flores sus tallos,

Es el mes de la frescura
mes de la primavera,
siempre alegre lo saluda
la fresca y tierna pradera.

Mayo mes florecido
inspiración de cantores
apenas hoy has venido
y ya todo, me huele a flores.
Alejandro José Díaz Valero

Maio longo (Poesía en Mayo, 6)

Maio longo… maio longo,
todo cuberto de rosas,
para algús telas de morte;
para outros telas de vodas.
Maio longo, maio longo,
fuches curto para min:
veu contigo a miña dicha,
volveu contigo a fuxir.
Rosalía de Castro

A Juan Ramón Jiménez (Poesía en Mayo, 5)

Era una noche del mes
de mayo, azul y serena.
Sobre el agudo ciprés
brillaba la luna llena,
iluminando la fuente
en donde el agua surtía
sollozando intermitente.
Sólo la fuente se oía.
Después, se escuchó el acento
de un oculto ruiseñor.
Quebró una racha de viento
la curva del surtidor.
Y una dulce melodía
vagó por todo el jardín:
entre los mirtos tañía
un músico su violín.
Era un acorde lamento
de juventud y de amor
para la luna y el viento,
el agua y el ruiseñor.
«El jardín tiene una fuente
y la fuente una quimera…»
Cantaba una voz doliente,
alma de la primavera.
Calló la voz y el violín
apagó su melodía.
Quedó la melancolía
vagando por el jardín.
Sólo la fuente se oía.
Antonio Machado

Las mañanicas del mes de Mayo (Poesía en Mayo, 4)

En las mañanicas
del mes de mayo
cantan los ruiseñores.
Retumba el campo.

En las mañanicas,
como son frescas,
cubren ruiseñores
las alamedas.

Ríense las fuentes
tirando perlas
a las florecillas
que están más cerca.

Vístense las plantas
de varias sedas,
que sacar colores
poco les cuesta.

Los campos alegran
tapetes varios,
cantan los ruiseñores
retumba el campo.

Sale el mayo hermoso
con los frescos vientos
que le ha dado marzo
de céfiros bellos.

Las lluvias de abril
flores le trajeron:
púsose guirnaldas
en los rojos cabellos.

Los que eran amantes
amaron de nuevo
y los que no amaban
a buscarlo fueron.

Y luego que vieron
mañanas de mayo,
cantan los ruiseñores,
retumba el campo.
Lope de Vega

O Maio (Poesía en Mayo, 3)

Aí vén o maio
de frores cuberto …
Puxéronse á porta
cantándome os nenos;
i os puchos furados
pra min estendendo,
pedíronme crocas
dos meus castiñeiros.

Pasai, rapaciños,
calados e quedos;
que o que é polo de hoxe
que darvos non teño.
Eu sonvos o probe
do pobo gallego:
pra min non hai maio,
pra min sempre é inverno! …

Cando eu me atopare
de donos liberto
i o pan non me quiten
trabucos e préstemos,
e como os do abade
frorezan meus eidos,
chegado habrá entonces
o maio que eu quero …

Queredes castañas
dos meus castiñeiros? …
Cantádeme un maio
sin bruxas nin demos;
un maio sin segas,
usuras nin preitos,
sin quintas, nin portas,
nin foros, nin cregos.
Manuel Curros Enríquez

Romance del prisionero (Poesía en Mayo, 2)

Que por mayo era por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor;
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor;
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión,
que ni sé cuándo es de día,
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.

Romancillo de Mayo (Poesía en Mayo, 1)

Por fin trajo el verde mayo
correhuelas y albahacas
a la entrada de la aldea
y al umbral de las ventanas.
Al verlo venir, se han puesto
cintas de amor las guitarras,
celos de amor las clavijas,
las cuerdas, lazos de rabia;
y relinchan impacientes
por salir de serenata.
En los templados establos,
donde el amor huele a paja,
a honrado estiércol y a leche,
hay un estruendo de vacas
que se enamoran a solas
y a solas rumian y braman…
Campea mayo amoroso,
que el amor ronda majadas,
ronda establos y pastores,
ronda puertas, ronda camas,
ronda mozas en el baile
y en el aire ronda faldas.
Miguel Hernández

Nieve

Hoy os comparto este poema de Lola Mascarell, una poetisa que descubrí hace unos años y de cuya magia quedé prendado. Para vuestra curiosidad, se refiere a una nevada que sucedió en Valencia en 1983 y, en él, la poeta se dirige a su padre. Mirad, mirad qué belleza.

Sólo nevó una vez.
Era domingo.
Tú llegaste a mi cuarto muy temprano.
Yo corrí hasta el salón.
Mis ojos no alcanzaban la ventana
y tú me levantaste entre tus brazos.

Y mira, me decías, mira el cielo.
¿Ves los copos minúsculos flotando
por el aire, allá al fondo, en los tejados,
cubriendo las aceras y los bancos,
los árboles del parque, las cornisas?
¿Los ves? Es un milagro.
Aquí no nieva nunca.

Y yo miraba atenta, embelesada
lo mismo que miraban tus pupilas,
la ingrávida cadencia de la nieve,
el peso de las nubes.

Después de aquel domingo
he visto muchas veces la tormenta,
el rayo, el aguacero,
he visto otras heladas y otros vientos,
ninguno ha disipado aquel instante,
nunca ha vuelto a nevar sobre esta tierra.

La memoria y el mar


Este poema de Leo Ferré musicado por Amancio Prada es un regalo para los sentidos.

La marea, en el corazón,
me zarandea como un cisne.
Me muero en cada canción,
de una inocencia al aire libre.
Al fin un barco depende
de cómo atraque en el puerto.
Mi firmamento se expande,
mil años luz, y es incierto.

Soy el fantasma de luna,
que sale en noches de escarcha
para abrazarte en la bruma,
y recogerte en su marcha.
En la almadraba de Julio,
aquel atún solitario
que parecía rezar
con las perlas de un rosario.

Recuerda el perro de mar,
que libramos de condena
empeñado en enterrar
las algas sobre la arena.
Late allí también la vida,
con su pulmón de franela.
Llora el tiempo a la deriva,
frío gris que nos espera.

Me acuerdo de aquellas tardes,
corriendo sobre la espuma
como caballos salvajes,
las caricias una a una.
Oh, ángel del placer perdido,
oh, rumor de aquella cumbre.
Mi deseo y poderío,
son ya nostalgia de la lumbre.

Diablo de las noches blancas,
en su lento amanecer.
Espada del paraíso,
en el musgo del placer.
Vuelve niña de los valles,
vuelve violín de las parras
al puerto donde las calles,
cantan por los camaradas.

Oh raro perfume salino,
en el fuego de tu herida.
Yo iba ciego a mi destino,
como llama de amor viva.
En el lecho fronda fiera,
al final me sonreías.
El azul de una vidriera,
y tú mi melancolía.

Las conchas de luz, espuelas
bajo mis pies, se rompían.
Parecían castañuelas,
sonando por bulerías.
Ten piedad, dios de la piedra,
de su sino ornamental.
Cuando el cuchillo florezca,
su pecado original.

Yo notaba palpitante,
la vida que presentía
entre láminas de sangre,
de una antigua profecía.
Esa exactitud azul,
sobre ese mar nunca en calma
que me devuelve la luz,
a la memoria del alma.

Ese rumor que allí brota,
ese sol que ahora me ciega.
Estas manos que están rotas,
rumiantes manos de avena.
Ese rumor me persigue,
como un mendigo anatema.
La negra sombra que insiste,
en descifrar mi teorema.

Y como viento de Enero,
viene a golpear a mi puerta.
Ese rumor callejero,
como una música muerta.
Se hundió la mar,
se acabó, la arena bala en la playa
como rebaño infinito.
La mar, pastora, me llama,

Para Mónica.

The Handmaid’s Tale [El cuento de la criada]

Descubrimos esta serie gracias a Vane. Y nos encantó. Nos plantea un futuro tan imposible como cercano. Nos plantea una sociedad en la que la natalidad ha descendido a unos niveles alarmantes y Estados Unidos, bajo un gobierno totalitario, ha decidido reclutar a las pocas mujeres fértiles que quedan (las criadas) para que sean las encargadas de tener hijos.

Las mujeres están clasificadas en clases sociales e identificadas por el color de su vestido: las criadas visten de rojo; las esposas, de azul. Las marthas, encargadas de las tareas del hogar, visten de verde. Adicionalmente existen las tías, encargadas de entrenar y gestionar a las criadas, y los Ojos, una especie de polícia infiltrada, encargada de que todo funcione según Las Normas.

Esta serie (y este libro) nos dibujan una sociedad en la que la mujer no tiene ningún valor, más allá de su función reproductora. Y aun durante ella debe estar sometida -en todo el proceso: fecundación, gestación, nacimiento, infancia- a una serie de normas, y poniendo sus vidas en grave riesgo si no las cumplen.

En definitiva, os recomendamos su lectura/visualización.

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