Archivo de la categoría: Literatura

300, de Frank Miller y Lynn Varley

Aun dando el perfil, debo decir que nunca he sido (o que no era, hasta hace unos años) aficionado a los comics. Daba el perfil por mi gusto por cultura, lectura, curiosidades y tecnología; perfil porque muchos de mis amigos y compañeros sí eran aficionados -más que aficionados- al mundo del cómic. Pero sí debo decir que siempre vi este mundillo con un deseo de cómo me gustaría conocer un poco de esto.

Con 300, de Frank Miller, y en una preciosa edición de Norma Editorial (más tarde descubrí que es norma de la casa esa alta calidad), hice mi entrada en este género.

En ella viajamos al año 480 a.C. y conocemos al rey espartano Leónidas; nos acercamos a la dura vida de Esparta y acompañamos a ese puñado de héroes que pasaron a la historia con una derrota, la de la batalla de las Termópilas, que ha sido ensalzada y admirada a lo largo de los siglos, incluso por encima de ese rey-dios Jerjes.

Me ha encantado, como digo, la calidad de la edición; me ha fascinado el ritmo con el que se cuenta la historia y lo cercana que se percibe la acción. Muy recomendable.

<ul class="links">
<li><a href="https://www.normaeditorial.com/ficha/comic-americano/300/300/300" target="_blank">300</a> (en Norma Editorial)</li>
<li><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/300_(historieta)" target="_blank">300</a> (en Wikipedia)</li>
</ul>

Sedia-mi eu na ermida de San Simón

A mediados del siglo XIX, en Roma, en la Biblioteca Apostólica Vaticana, fue descubierto por Fernando Wolf un códice de más de doscientas hojas con cantigas gallegoportuguesas. Y, entre ellas, esta joya de Mendiño, del que no tenemos nada más:

Sedia-mi eu na ermida de San Simion
e cercaram-mi as ondas, que grandes son;
¡eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo!

Estando na ermida, ante o altar,
(e) cercaron-mi as ondas grandes do mar;
¡eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo!

E cercaron-mi as ondas, que grandes son;
non ei (i) barqueiro nen remador;
¡eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo!

E cercaron-mi as ondas grandes do mar;
non ei (i) barqueiro, nen sei sei remar;
¡eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo!

Non ei (i) barqueiro nen remador;
morrerei, fremosa, no mar maior;
¡eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo!

Non ei (i) barqueiro, nen sei remar;
morrerei fremosa no alto mar;
¡eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo!

Allí, en el corazón de la Ciudad Eterna, unos versos nos recordaban lo que sintió un monje de hace casi mil años en una pequeña isla en la más bonita de las rías.

Un soneto me manda hacer Violante, de Lope de Vega

Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto:
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aún sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.

Este conocidísimo poema del fénix de los ingenios es una muestra -para mí, asombrosa- de un dominio total sobre el lenguaje y sobre la poesía: escribe un soneto en el que se describe cómo es un soneto. Disfrutémoslo mucho.

A Margarita Debayle, de Rubén Darío

Margarita, está linda la mar, 
y el viento, 
lleva esencia sutil de azahar; 
yo siento 
en el alma una alondra cantar; 
tu acento: 
Margarita, te voy a contar 
un cuento: 

Esto era un rey que tenía 
un palacio de diamantes, 
una tienda hecha de día 
y un rebaño de elefantes, 
un kiosko de malaquita, 
un gran manto de tisú, 
y una gentil princesita, 
tan bonita, 
Margarita, 
tan bonita, como tú. 

Una tarde, la princesa 
vio una estrella aparecer; 
la princesa era traviesa 
y la quiso ir a coger. 

La quería para hacerla 
decorar un prendedor, 
con un verso y una perla 
y una pluma y una flor. 

Las princesas primorosas 
se parecen mucho a ti: 
cortan lirios, cortan rosas, 
cortan astros. Son así. 

Pues se fue la niña bella, 
bajo el cielo y sobre el mar, 
a cortar la blanca estrella 
que la hacía suspirar. 

Y siguió camino arriba, 
por la luna y más allá; 
más lo malo es que ella iba 
sin permiso de papá. 

Cuando estuvo ya de vuelta 
de los parques del Señor, 
se miraba toda envuelta 
en un dulce resplandor. 

Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho? 
te he buscado y no te hallé; 
y ¿qué tienes en el pecho 
que encendido se te ve?». 

La princesa no mentía. 
Y así, dijo la verdad: 
«Fui a cortar la estrella mía 
a la azul inmensidad». 

Y el rey clama: «¿No te he dicho 
que el azul no hay que cortar?. 
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!... 
El Señor se va a enojar». 

Y ella dice: «No hubo intento; 
yo me fui no sé por qué. 
Por las olas por el viento 
fui a la estrella y la corté». 

Y el papá dice enojado: 
«Un castigo has de tener: 
vuelve al cielo y lo robado 
vas ahora a devolver». 

La princesa se entristece 
por su dulce flor de luz, 
cuando entonces aparece 
sonriendo el Buen Jesús. 

Y así dice: «En mis campiñas 
esa rosa le ofrecí; 
son mis flores de las niñas 
que al soñar piensan en mí». 

Viste el rey pompas brillantes, 
y luego hace desfilar 
cuatrocientos elefantes 
a la orilla de la mar. 

La princesita está bella, 
pues ya tiene el prendedor 
en que lucen, con la estrella, 
verso, perla, pluma y flor. 

* * * 

Margarita, está linda la mar, 
y el viento 
lleva esencia sutil de azahar: 
tu aliento. 

Ya que lejos de mí vas a estar, 
guarda, niña, un gentil pensamiento 
al que un día te quiso contar 
un cuento.

Este precioso poema de Rubén Darío fue compuesto expresamente para Margarita, una niña que vivía en donde él estaba pasando unos días. Según me contaron -o según recuerdo- fue un poema de despedida. Me maravilla.

No sono do cuco novo

Hoy comparto con vosotros esta joya de Álvaro Cunqueiro; otro poema más descubierto gracias a Amancio Prada.

Leed y escuchad qué belleza:

No sono do cuco novo
Hai un namoro namoro,
Cu-có de alba lixeira,
Cu-có para o vento tolo.

Ai o noivado do cuco,
Namoro de gaita fina!
Na romería do sono
Romeiras de follas vivas.

Romeira unha estrela verde,
Romeira unha rá noviña,
Romeira unha frol tremante,
Romeira unha pomba fría.

Veredas de namorar
Quen as vende, quen as merca,
Na feira do seu noivado
O Cu-có soña de seda,
Veredas de namorar.

Ai o noivado do cuco,
Sono de soñar cancións,
Auga corrente romeira
Lindeiros que deixa o sol.

Maus: Relato de un superviviente, de Art Spiegelman

Esta es una obra imprescindible para todo aquel que quiera asomarse a la historia de la humanidad, retratando el holocausto nazi de una forma única. Spiegelman está relacionado muy de cerca con el contenido de la obra, ya que sus padres, Vladek y Anja, fueron supervivientes de Auschwitz, el campo de concentración que tenemos más grabado en nuestra memoria colectiva.

El autor de esta novela gráfica nos cuenta el relato de una forma muy original: por una parte, los personajes son representados por animales, según lo que sean (los alemanes son gatos y los judíos, ratones); por otra parte, el relato se desarrolla en dos lugares (Nueva York y Auschwitz) y dos tiempos (actualidad y Segunda Guerra Mundial). En la historia actual, Art dialoga con su padre; en la del pasado, se nos cuentan las miserias de aquella vergüenza.

Maus fue, además, la primera novela gráfica que recibió un Pulitzer.

Gracias, Andrea; gracias, Miguel.

Premios Nobel de Literatura en lengua castellana

Hoy vamos a hacer un pequeño recorrido por la literatura del siglo XX (y de este casi primer cuarto del siglo XXI), buscando qué premios Nobel de Literatura escribían (o escriben) en lengua castellana.

1904José EchegarayEspaña«en reconocimiento a las numerosas y brillantes composiciones que, en una manera individual y original, han revivido las grandiosas tradiciones del drama español».
1922Jacinto BenaventeEspaña«por la feliz manera en que ha continuado las tradiciones ilustres del drama español».
1945Gabriela MistralChile«por su poesía lírica que, inspirada por poderosas emociones, ha convertido su nombre en un símbolo de las aspiraciones idealistas de todo el mundo latinoamericano».
1956Juan Ramón JiménezEspaña«por su poesía lírica, que en idioma español constituye un ejemplo de elevado espíritu y pureza artística».
1967Miguel Ángel AsturiasGuatemala«por sus logros literarios vivos, fuertemente arraigados en los rasgos nacionales y las tradiciones de los pueblos indígenas de América Latina».
1971Pablo NerudaChile«por una poesía que con la acción de una fuerza elemental da vida al destino y los sueños de un continente».
1977Vicente AleixandreEspaña«por una creativa escritura poética que ilumina la condición del hombre en el cosmos y en la sociedad actual, al mismo tiempo que representa la gran renovación de las tradiciones de la poesía española entre guerras».
1982Gabriel García MárquezColombia«por sus novelas e historias cortas, en las que lo fantástico y lo real se combinan en un mundo ricamente compuesto de imaginación, lo que refleja la vida y los conflictos de un continente».
1989Camilo José CelaEspaña«por una prosa rica e intensa que con una compasión moderada forma una visión retadora de la vulnerabilidad del hombre».
1990Octavio PazMéxico«por una apasionada escritura con amplios horizontes, caracterizada por la inteligencia sensorial y la integridad humanística».
2010Mario Vargas LlosaPerú«por su cartografía de las estructuras de poder y sus imágenes mordaces de la resistencia del individuo, la rebelión y la derrota».
Listado de Premios Nobel de Literatura en lengua castellana. Fuente: Wikipedia.
Peter Angritt, CC BY-SA 4.0 https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0, via Wikimedia Commons

Mazinger Z y la mitología clásica

Quienes disfrutamos en nuestra niñez de Mazinger Z y además tenemos la suerte de disfrutar con el conocimiento de la mitología griega vamos a encontrar en este proyecto de investigación de Eva María Valero Carou, en el I.E.S. Infanta Elena (Jumilla), en el que comparan dioses, héroes, bestias mecánicas y lugares de Mazinger Z con su contraparte mitológica. Gracias a este vídeo, en el que se puede ver un resumen de dicho trabajo, presentado excelentemente por la propia autora y por la tutora Ana María Zamora Manzanares, podemos acercarnos a este planteamiento. Es un vídeo sumamente enriquecedor y que os recomiendo ver.

Para Dani.

Tragicomedia de Calisto y Melibea, de Fernando de Rojas

Es decir, la obra conocida como La Celestina, en honor a su personaje principal. Quizá, junto con Don Quijote y Don Juan, los tres personajes literarios que con más intensidad han pasado a nuestra cultura popular.

La tragicomedia nos cuenta que Calisto se enamora (o encapricha) de Melibea y, tras ser rechazado por ella, utiliza a Celestina (antigua prostituta y actual regente de un prostíbulo) para que use sus tretas y su magia para conseguir el amor de Melibea. Su criado Pármeno, que ya conocía a Celestina, intenta disuadirlo, con nulo éxito. Los personajes acaban falleciendo trágicamente.

Pero no quería hoy hablar tanto del argumento o de sus maravillosos personajes, como de los papeles del antiguo autor. El autor de la Celestina (aparentemente el bachiller Fernando de Rojas) nos cuenta que lo que se narra en la obra estaba en unos papeles que él encontró (esos mencionado papeles del antiguo autor); en ellos estaría el primer acto de la obra.

[…] las cuales hallé esculpidas en estos papeles, no fabricadas en las grandes herrerías de Milán, mas en los claros ingenios de doctos varones castellanos formadas. […] Y por que conozcáis dónde comienzan mis mal doladas razones acordé que todo lo del antiguo autor fuese sindivisión en un acto o cena incluso, hasta el segundo acto, donde dice: «Hermanos míos», etc.

La Celestina, ed. Francisco J. Lobera et al., Real Academia Española, Madrid, 2011. Pp. 6-8

Ni están de acuerdo los expertos en que este sea el verdadero origen de la obra (recordemos que no son extrañas, en la literatura, estas referencias a haber encontrado unos papeles antiguos: lo usan, por ejemplo, Cervantes y Umberto Eco), así que bien podría ser un recurso del autor.

Para ubicarnos en el tiempo, recordemos que esta obra se escribe a finales del siglo XV, que obtuvo un éxito asombroso durante el siglo siguiente, y que se declaró prohibida en 1792.

Si no la habéis leído, os la recomiendo. Y a los que la leímos hace décadas… también nos la recomiendo.