La joya de París

No diré que suele pasar desapercibida, pero desde luego no alcanza la fama de otros monumentos de París, como Notre-Dame, la Torre Eiffel, el Arco de Triunfo o el Sacré-Coeur, pero aventaja a todos ellos en perfección y belleza. La Sainte Chapelle, esa Capilla Santa destinada a albergar la más preciada de las reliquias (la corona de espinas) es el summum del gótico radiante. Este prodigio de la arquitectura no tiene prácticamente paredes, sino vidrieras que se elevan quince metros hasta los cielos.

Cuando la visitamos, mi esposa Clara -sabedora de mi debilidad por la Sainte Chapelle- me tapó los ojos con sus manos, descubriéndomelos cuando ya estábamos en el interior. No morí de esa sobredosis de belleza, pero estuve cerca, creedme.

De verdad, si visitáis París y solamente podéis admirar un monumento, que sea la Sainte Chapelle.

Gracias, Clara :*

By Koldo Iglesias Pardo [CC BY-SA 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)], from Wikimedia Commons

No empieces

Creo que es una expresión que todos -yo seguro que sí- hemos utilizado o, al menos, hemos pensado: “No empieces”. La usamos cuando alguien comienza a darnos una opinión o a comportarse de una forma que nos ha molestado en un pasado: “No empieces”.

Pocas frases se me ocurren que sean más anuladoras: es un “no digas lo que piensas”, “no des tu opinión”, “no actúes de esa manera”, “ya lo has hecho (mal) en un pasado, así que no se te ocurra volver a hacerlo”. Y es realmente anuladora porque hace que la persona que lo recibe sepa de un golpe que su opinión o su comportamiento no va a ser tenida en cuenta -aunque sea completamente procedente. Plof. De un plumazo, te callo.

Así que al menos por mi parte voy a poner todo para no volver a decirla y, sobre todo, para no volver a pensarla. Para darme cuenta de que si esa persona actúa así es porque lo considera adecuada. Y, al menos, merece ese respeto.

La Ciencia Viscosa, de Science4You

En casa nos gusta tanto la ciencia que, aunque no seamos de límites ni de normas, siempre cumplimos las Leyes de la Termodinámica. No podía ser de otro modo, con tantas y tan buenas científicas en nuestro entorno. Así que cuando recibimos el juego de Science4You de La Ciencia Viscosa nos faltó tiempo para ponernos a disfrutarlo.



Como podéis suponer por el título, este juego se centra en comprender y disfrutar la viscosidad y de las particularidades de ese estado que ni es líquido ni es sólido. La edad recomendada es de ocho años o más, pero teníais que ver qué feliz y qué hábil es Irene pipeteando. Lo han pasado de maravilla los peques, lo hemos pasado de maravilla los papás.

Los experimentos que nos propone este juego son los siguientes (además del procedimiento se incluyen, como siempre en los juegos de esta casa, las explicaciones necesarias -con su correspondiente carga teórica- para que se entienda bien qué está sucediendo):

  1. Disolución de alginato de socio
  2. Disolución de cloruro de calcio
  3. Dilución de la solución de cloruro de calcio
  4. El monstruo que se multiplica
  5. Lombrices de colores
  6. Carbón viscoso
  7. Masa loca
  8. Plastilina casera

Y como suele ser habitual, se incluyen descuentos para diferentes museos, parques y actividades relacionadas con la ciencia.

Hemos decidido sortear, en Facebook, un ejemplar de La Ciencia Viscosa (¡gracias, Science4you!) entre nuestros seguidores en Facebook que cumplan las siguientes condiciones:

  • Ser seguidor en Facebook de Science4you.
  • Ser seguidor en Facebook de El Cartapacio de Gollum.
  • Comentar este status en el que hablamos de La Ciencia Viscosa.
  • Poder recibir el regalo en una dirección de España peninsular o Portugal peninsular (bien saben los dioses cuánto lamento esta restricción).
  • Participar antes del 21 de abril de 2018, incluido (horario de España Peninsular).

Aquí tenéis un vídeo sobre este juego:

Algunos enlaces interesantes, con más información:

No es un castigo, es una consecuencia

Hace unos días leí un texto con muy buenos consejos pero que, en uno de sus apartados, utiliza la expresión “castigo o consecuencia”, como si simplemente fueran dos formas de llamar al mismo concepto. Voy a intentar explicar la diferencia, de forma que no haya dudas.

La pregunta clave es: una vez realizada la acción “punible”, ¿se puede evitar ese castigo/consecuencia [y seguir ayudando a que no se repita la acción]? ¿Sí? Entonces es un castigo. ¿No? Entonces es una consecuencia. Os lo dejo -y me lo dejo- como ejercicio. También os invito a comentar, a proponer nuevas situaciones, y a sugerir cómo resolver esas situaciones sin castigar.

  • Si no te comes todo, no vas al cine.
  • Si tardas en terminar las tareas, no te dará tiempo a ir al cine y no podrás ir.
  • Si le pegas a tus compañeros, te quedarás sin recreo.
  • Si le pegas a tus compañeros, no podrás jugar con ellos, porque les harás daño.

Patrones genéticos en la Península Ibérica

Hace un par de semanas leímos en gciencia una noticia sobre un estudio llevado a cabo por las universidades de Santiago de Compostela y de Oxford, relacionado con los patrones genéticos que se encuentran en la Península Ibérica. El gráfico que nos presentan es el siguiente:

Según interpreto en el estudio (incluyo el enlace más abajo), Portugal seguiría los patrones que se ven en Galicia. Lo que más me admira no es el mencionado ADN del Norte de África en Galicia, sino esas franjas verticales, esa similaridad genética norte-sur. Sin haber indagado más, se me ocurre que una explicación muy razonable es la de la Reconquista, cuando se iba produciendo un lentísimo desplazamiento hacia el sur. Quizá -demasiadas suposiciones- el ADN “norteafricano” en Galicia tenga relación con un menor impulso reconquistador o con las invasiones árabes de hace cuatro siglos.