Categorías
Deportes Educación

Deporte, mujeres, prostitución y coherencia

Como sabéis, incluso aunque no os guste el fútbol, hace unos días se hizo pública una noticia en la que se acusaba a varios futbolistas profesionales de -como mínimo- utilizar servicios de prostitución. Parece que podrían estar involucrados en asuntos peores, y hay quien justifica la actitud de los futbolistas diciendo que «bueno, son chavales» y que «qué pasa, que no se puede uno ir de putas». Sobra decir que ni ser chavales es excusa ni «irse de putas» es un asunto menor. Pero no quiero centrarme ahora en esos muy importantes asuntos, sino en el papel que desempeña la prensa deportiva (que en muchas ocasiones nos dan lo que queremos consumir, no lo olvidemos). Y se me ocurrió irme, un par de días después de conocer la noticia, a un periódico deportivo. Su home es la siguiente (la pongo para que os hagáis una idea de la cantidad de noticias que aparecen en ella):

completa

Y ahora os voy a enseñar todos los elementos que aparecen en esa home y que tienen relación con mujeres. Y después me decís si nos extraña que las sigamos considerando como objetos, si su papel en el mundo deportivo es tan secundario y denigrante, o si todo es perfecto y aquí estoy viendo lo que no hay.


10.29.32.00110.25.19.001

10.27.16.002

10.27.25

10.23.34

10.29.02.002

10.29.49.001

10.29.11.001

10.27.47.001

10.29.02.001

10.28.32.001

10.27.16.001

10.26.31.001

10.25.59.001

10.25.33.001

10.24.51.001

10.24.25.002

10.24.25.001

10.23.59.001

10.23.46.001

10.25.07.001

10.25.44.001

10.28.40

10.29.11.002

 

Categorías
Crianza

Porque no siempre tenemos la razón

Supongo que estaréis al tanto. Hace unos días, unos padres decidieron castigar a su hijo dejándolo solo en el bosque. Y eso hicieron. Ignoraron su llanto, su carrera intentando acercarse al coche, y sus llamadas. Cuando se arrepintieron y volvieron a buscarlo, ya no lo encontraron. Milagrosamente, ahora ha aparecido.

No quiero centrar este post en el absurdo de los castigos. Ni tampoco en el delito cometido por sus padres. Quiero centrarme en algo que desconozco pero que supongo que pasó: estoy seguro de que la idea no surgió de ambos. Y acuso, directamente, a ese concepto intocable de «darle la razón a tu pareja delante de los niños». Ni hablar. Si tu pareja se confunde, no hay ningún problema en decirle que está confundida. Con esa simple acción conseguimos dos cosas: una, enseñar a nuestros hijos que todos podemos cometer errores y que se puede disentir sin ser de forma violenta; dos, reconducir la situación evitando una injusticia hacia nuestros hijos.