¿Sabrías decir si eres hombre o mujer?

Os propongo un sencillo experimento mental. Imagina que no sabes cuál es tu sexo, que no sabes si eres hombre o mujer. Imagina también que no tienes forma de saberlo (no puedes ver tu cuerpo, no te lo pueden decir, no te puedes hacer un análisis para saberlo). ¿Crees que sabrías decir si eres hombre o mujer? Por supuesto, no estoy diciendo si sientes más atracción por un determinado sexo que por otro. Simplemente estoy preguntando si sabrías si eres hombre o mujer.

¿Lo sabrías? Yo creo que no.

Pregunta por Ángela

Una idea excelente y -creemos- muy efectiva la del condado de Lincolnshire (Reino Unido). #NoMore es una campaña que se llevó a cabo hace unos meses, promoviendo un cambio cultural en contra de los abusos sexuales y de la violencia sexual. Y esta iniciativa en concreto es tremendamente sencilla: un cartel en los baños de pubs y discotecas en los que se recomienda acercarte al mostrador -si algo no está yendo como se esperaba con tu cita- y preguntar por “Ángela”. El personal del local ya sabrá que hacer (solicitar un taxi, reconducir la situación con discreción, etc).

Póster informativo sobre “Ask for ‘Angela'”

Si eres mujer, eso ya será motivo de crítica

“And ladies and gentlemen, this is why we don’t hire any females unless we need our dicks sucked or our food cooked.”

Ésta es la respuesta de un usuario a la periodista Lynsey Hipgrave, tras opinar sobre el penalti de Messi en el pasado Barcelona-Celta. No quiero entrar aquí en lo acertado o errado de su opinión, ya que es lo de menos. Lo de más -y, por desgracia, no es nuevo- es la crítica recibida solamente por ser mujer.

Machismo en el feminismo

En la entrega de los premios Ciutat de Barcelona 2016, la poetisa Dolors Miquel recitó el poema “Mare Nostra”, que podéis escuchar aquí mismo. Según ella indica, es un canto a la maternidad y a las mujeres. Más allá del nivel literario del poema (en algunos momentos -como cuando utiliza la palabra “vagina”- me recuerda mucho al “caca, culo, pedo, pis” de palabras prohibidas de los niños); más allá del nivel literario, como digo, me ha sorprendido en un texto que pretende ser -al menos- amigable con la mujer el uso de la expresión “hijos de puta”. Pocos insultos menos machistas se me ocurren. Adjunto también un link a un excelente post de Ibone Olza, de hace unos años.

Canción de amor número 2

Hoy os presento -a quienes no la conozcáis- esta bellísima joya de Amancio Prada, creada en los años setenta del pasado siglo, pero que hunde sus raíces y participa del intenso erotismo del Cántico Espiritual y del Cantar de los Cantares.

Yo tiritaba de frío
mojado por todas las lluvias
de todos los niños pobres,
de todos los mendigos.
Y tú, volcán de miel.

Yo que estaba solo al fin,
en medio de tanta gente,
buscándote, buscándote.
Y tú, como un bosque lleno de pájaros.

Llévame oculto en tu pelo,
llévame en tu cabello,
llévame junto a tus senos,
llévame.

Repósame en tus colinas amorosas,
llámame a tu fuente
donde el placer es húmedo
y corre, gacela blanca.

Tú que conoces mi cuerpo
por todos los caminos dulces
trazados con tus dedos
y con tu boca.

Lumbre de mis ojos,
cansados de luchar con la niebla,
heridos mis pies de tanto caer,
de tanto caer.
Comeré sonrisas de tu árbol.

Y como Amancio Prada es música que brota de la poesía, o poesía que brota de la música, os dejo aquí también este vídeo.

Como curiosidad final, os comentaré que la canción de amor número 1 existe… pero deben conocerla muy pocas personas. 🙂

El mosto de granadas gustaremos

No es extraño, aunque pudiera parecerlo (los prejuicios rara vez ayudan), encontrarse con referencias eróticas en algunos textos religiosos. Vamos a centrarnos hoy en el sublime Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz, el “medio” fraile Juan de Yepes, con el que Teresa de Jesús cambió la iglesia.

“El mosto de granadas gustaremos”.

El Cántico Espiritual ha sido -sigue siendo- objeto de estudios, análisis y tesis doctorales. Yo no soy más que un admirador de esta obra maestra, que me ha acompañado -me acompaña- a lo largo de mi vida, actualizándose y actualizándome. Quiero con esto decir que mi conocimiento sobre el Cántico y sobre San Juan de la Cruz es mínimo: se han escrito más de dos mil obras sobre este santo, y no solamente en el ámbito de la catolicidad, sino también relacionándolo con otras religiones o filosofías: el islam o el budismo zen, por ejemplo.

La parte principal de esta obra fue escrita mientras San Juan de la Cruz estaba en prisión, en el convento de los padres carmelitas de Toledo; me gusta siempre extraer dos lecciones de este hecho: la primera, que la creatividad no tiene por qué estar reñida con las condiciones de comodidad de las que nos rodeemos (aunque ayudan, desde luego); la segunda, la capacidad de la Iglesia (o de parte de ella) de señalar con dedo acusador a su propia punta de lanza (esto no solamente sucede en la Iglesia, es prácticamente lo habitual con quien osa por adelantarse).

“Allí me dio su pecho,
allí me enseñó ciencia muy sabrosa;
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa”

Bien, pues dentro de esta obra -versión libre del Cantar de los Cantares de la Biblia, libro prohibido durante años y también cargado de amor-, en la que se refleja el amor de la amada hacia el amado (amor de la Iglesia hacia Cristo) nos encontramos con expresiones -todo el Cántico es una joya- que emanan un erotismo brillante y vibrante:

“Allí me mostrarías
aquello que mi alma pretendía;
y luego me darías
allí tú, vida mía,
aquello que me diste el otro día”

Por último, considero importante reseñar que no hay antítesis entre erotismo y religiosidad (ni pretende este post fomentarla, desde luego) sino que ambos son parte de la misma espiritualidad, del mismo corazón acelerado, del mismo amor. Ambas se complementan y ambas son necesarias.

Recordar el Cántico, hablar sobre él, será para mí siempre recordar y hablar sobre Amancio Prada. Dice este trovador que él no le puso música al poema, que solamente se la extrajo. Os dejo con un pequeño fragmento de esta interpretación de su obra, junto con la Escolanía de Segovia.

Planificación innegociable

Tanto Arturo como yo somos aficionados a la naturaleza; nos habíamos conocido hace poco, pero pronto empezamos a hablar de que teníamos que quedar para hacer una ruta de senderismo. El viernes, al despedirnos en la oficina, quedamos para el día siguiente. Tempranito. A las 8.00 iniciaríamos nuestra ruta.

Y llegó el sábado. A las 7.45 estábamos en la cafetería de debajo de su casa, analizando con detalle el camino a seguir y tomándonos un opíparo desayuno.

Comenzamos la ruta. Los primeros kilómetros fueron bien, pero Arturo estaba cada vez más fatigado. Y a la hora y media de haber comenzado me dijo que no quería seguir. Intenté disimular mi enfado y lo animé. Un poco a regañadientes, siguió intentándolo un rato más. Pero a la media hora se plantó. “No sigo”, me dijo. Y aquí ya no aguanté más. “No, Arturo; estamos haciendo la ruta que hemos planificado, tú mismo la sugeriste. Y llevamos dos horas caminando, así que ahora vamos a continuar”. Me miró como si no entendiera nada e hizo ademán de dar la vuelta. Lo cogí del brazo e hice que continuara caminando -reconozco que de forma un poco brusca. Y vaya que si completamos la ruta: nos costó un poco más de lo planificado inicialmente y el bueno de Arturo acabó con un tobillo torcido y los pies deshechos. Pero la acabamos. Porque lo habíamos planificado.

Y nunca más volvimos a tener la buena relación que teníamos antes, ni quiso volver a hacer otra ruta conmigo. Y no entiendo por qué.

El placer de la lectura

Hoy os presento un experimento que me ha parecido precioso. Una chica se sienta a leer un fragmento de un libro. Tranquilamente. Mientras avanza en la lectura, es estimulada sexualmente (de forma oculta para el espectador), y el camino por el libro se entrecruza con el camino hacia el orgasmo.

Como no podía ser de otro modo, este experimento ha sido criticado. Y ha sido criticado por querer etiquetarse como arte. Para mí, desde luego, sí es arte. Es arte porque habla del placer y porque produce placer en quienes lo vemos. Es arte porque no deja al espectador indiferente. Es arte porque es original.

Personalmente, me encantan dos cosas: la primera es que, por mucho que la protagonista quiera abstraerse del placer que la está transportando al orgasmo, no puede; la segunda es que se entrecruzan dos bonitos placeres: la lectura y el sexo. ¿Quién da más?

Este experimento es del cineasta y fotógrafo Clayton Cubitt.

Spreadsheets: tu vida sexual convertida en una hoja de cálculo

Sí, cada vez los móviles tienen más relación con todos los aspectos de nuestra vida. Y, como no podía ser de otra manera, también con nuestra vida sexual. Es habitual encontrarse con aplicaciones con posturas sexuales; incluso hay alguna aplicación que permite tener sexo a distancia. Hoy os voy a hablar de Spreadsheets, una aplicación que monitoriza nuestra actividad sexual, registrando los movimientos y los decibelios (no graba audio ni vídeo, simplemente se queda con esa información). Al terminar, genera un informe, en donde se puede ver un gráfico del ruido generado, la duración o el número de “embestidas”.

Con esos datos, realiza estadísticas que aportan información interesante sobre el tema. Por ejemplo, España está entre los países con mayor actividad sexual. Y la duración media de cada experiencia sexual es de 3m22s (en España; en los demás países no difiere demasiado: el récord superior del top 10 lo tiene Australia, con 4m02s; el inferior, China, con 2m40s). La hora preferida para practicar sexo son las 7:45.

La información privada se puede compartir (o no) con quien se desee.

Me enteré de la existencia de Spreadsheets en el Muro de Facebook de Mar Monsoriu, siempre repleto de información interesante.

De putas (con perdón) a señoras

Hay una obra del pintor veneciano Vittore Carpaccio, tradicionalmente conocida como “Las dos cortesanas”, que representa a dos mujeres, solas, sentadas. El cuadro recibía el nombre de “Dos damas venecianas” aunque era conocido, como digo, por “Las dos cortesanas”.

Vittore Carpaccio 079

Y sios parece injusto que el hecho de que dos mujeres estén tranquilamente sentadas y por ello ya reciban el apelativo de “cortesanas” por los expertos en arte, seguro que os indigna saber que cuando se descubrió que el cuadro estaba a medias, y que en su parte superior se representaba una escena de caza en una laguna, el título pasara a ser “La espera”.

La presencia de los maridos ha convertido, de repente, a dos prostitutas en dos ejemplares esposas.

Feliz día de la Mujer.

Hablamos de esto en la Primera Época de El Cartapacio.