Ardieron los fuegos

Con la intención gallarda de los vencejos y los lebreles
arrebatada llegaste a mí, herida en tempestades de nieves.
De un Carnaval de restos, de surcar aguas emponzoñadas,
góndolas tristes de cartón piedra y malas compañas.

Algún día dirigiremos nuestra mirada hacia atrás y veremos a cientos de miles de jóvenes -y no tan jóvenes- coreando y disfrutando de estas letras y nos daremos cuenta de que no todo estaba perdido.

De un devenir de sombras, de devaneos en la maleza;
de rasgaduras sin parpadeo, me demandabas partir en naves:
partir en naves sin peso muerto, la buena carga de los afanes
sin otras ansias que ser la flecha, ya no el arquero.

(Gracias, Manolo).

Feliz día, mamá

Mai, mira-me as mans;
las trayo buedas,
lasas d’amar…
Son dos alas
d’un biello pardal
que no puede
sisquiera bolar.

Mai, mira-me os guellos,
n’o zielo perdius
n’un fondo silenzio…
Son dos purnas
chitadas d’o fuego
que no alumbran
ni matan o chelo.

Mai, mira-me l’alma
aflamada de sete,
enxuta d’asperanza..
Ye un campo labrau
an no i crexen qu’allagas
que punchan a bida
dica qu’a matan.

Mai, mira-me a yo.
Me reconoxes, mai?
Fue o tuyo ninon…
Guei so un ome
que no se como so.
Mai, me reconoxes?

Mai, ni sisquiera tu?!!

La traducción en castellano es la siguiente:

Madre,
mírame las manos,
las traigo vacías,
faltas de amor;
son dos alas
de un viejo gorrión
que no puede
siquiera volar.

Madre,
mírame los ojos,
en el cielo perdidos
en un hondo silencio,
son dos chispas
saltadas del fuego
que no alumbran
ni matan el hielo.

Madre,
mírame el alma,
agostada por la sed,
reseca sin esperanza;
es un campo arado
donde sólo crecen aliagas
que pinchan la vida
hasta matarla.

Madre,
mírame a mí;
fui tu niño,
hoy soy un hombre
que no sé cómo soy.

Madre,
¿ni siquiera tú!

Dedicado a dos mamás fabulosas: la de mi hijo, y la mía. ¡Qué suerte tenemos!.

Conocí esta canción hace años, de la mano de Marimar y -creo recordar- de la de Nacho. Gracias :*