Esta iniciativa, dirigida por Gustavo Adolfo Bécquer, pretendía documentar todos los templos de España, con imágenes y texto.
Un obra absolutamente descomunal, una obra que requeriría una vida entera.
Los documentos (láminas y texto) se distribuían periódicamente a suscriptores. Por desgracia, el proyecto hubo de interrumpirse. Entre otros inconvenientes, los trabajadores de Correos se quedaban con las preciosas láminas.
En el aprendizaje, en el acceso al conocimiento profundo de cualquier materia (da lo mismo que sea aprender integrales o entender bien cómo funciona tu empresa), hay dos factores que nunca se pueden obviar: la evolución de lo que estamos estudiando y la puesta en perspectiva, la visión global del objeto de nuestro estudio.
Aplico hoy esto, por desgracia, a los incendios. Con tres fotografías. La primera nos habla de cómo estaban los incendios el 12.ago.2025.
La siguiente es ya de hoy: los tres incendios forman ya solamente uno.
La última es también de hoy. Ese macroincendio es uno más de muchos en la misma zona.
Como sabéis suelo dedicar los domingos a escribir sobre viajes y turismo. Hoy en día, a la hora de pensar en casi cualquier viaje que se pueda realizar por la parte oeste y noroeste de la Península Ibérica no podemos obviar los terribles incendios que están asolando grandes áreas naturales.
La naturaleza es un tesoro, el mundo rural es un tesoro. Y ya no hablo solamente de su flora, su fauna y su paisaje, sino que es -o debe ser- un generador de negocio, así que podemos usar la palabra tesoro también en el sentido económico.
No soy experto en el tema, así que no sé si realmente se podrían evitar más los incendios, si se podría evitar su propagación, si realmente están mal los cortafuegos… no lo sé.
Ahora no es momento, en mi opinión, de criticar a nuestros políticos. Pero espero que una vez por todas sepamos centrarnos en la resolución del problema y, más adelante, en el establecimiento de unas políticas que nos permitan evitar o reducir al máximo estos dramas.
Mucho ánimo y toda mi admiración para quienes estáis luchando contra este problema.
Como en ocasiones Dios sí que escribe con renglones derechos, llegue a esta canción gracias al Departamento de Clásicas del Instituto A Paralaia (de Moaña).
Lisístrata es una comedia de Aristófanes en la que las mujeres se organizan para parar una guerra, negándose a tener relaciones sexuales con sus esposos hasta que termine. Y lo consiguen. Nos habla esta obra -entre otras cosas- del esfuerzo organizado y colectivo hacia la paz.
El grupo Fillas de Cassandra recoge y eleva el legado de Aristófanes, en esta obra que habla de paz y de feminismo, ambos más necesarios hoy que nunca.
Somos distintas das que comezaron na nosa pel gardamos o o legado alén das bombas soubemos pararnos: nin sexo, nin carne, nin putos coidados.
Non asumimos o voso pecado facedes a guerra cos ollos pechados non recoñecedes nin o propio bando A ACRÓPOLE CANTA:
Varre vasoira, vasoira miña, fai moito tempo que non várre-la cociña. Varre vasoira, vasoira miña, fai moito tempo que non varres a cociña. Varre vasoira, vasoira miña, fai moito tempo que non varres a cociña. Varre vasoira, vasoira miña, fai moito tempo que non varres a cociña.
Nós que coñecemos o cariz da trampa sempre deseñada para a vosa lei. Deixade de impoñernos tódolos vosos coidados esta casa en que habitamos non é o hábitat dun rei e é que unha e outra e outra vez escoitando a vosa merda sen saber por que. Somos as fillas de tódalas que se plantaron e dixeron: QUE QUE QUE!
Varre vasoira, vasoira miña, fai moito tempo que non varres a cociña. Varre, varre, varre vasoiriña Vare, varre, vasoiriña miña A guerra, a guerra, a guerra imos parar. A guerra, a guerra, a guerra imos parar.
Xa non calaremos máis Non, non, non, non! Xa non calaremos máis Non, non, non, non! Xa non calaremos máis Non, non, non, non, non, non, non!
Varre vasoira, vasoira miña, fai moito tempo que non varres a cociña (x2) Varre, varre, varre vasoiriña Vare, varre, vasoiriña miña A guerra, a guerra, a guerra imos parar A guerra, a guerra, a guerra imos parar.
Esta mañana Irene me preguntó si sabíamos el número de personas que habían existido en la historia.
Hemos encontrado este fascinante gráfico (de Our World in Data) en el que en un reloj de arena se nos representa a nosotros, los humanos. Cada granito de arena representa a diez millones de personas. Cada día llegan catorce granos nuevos, cada día se van seis granos.
Recientemente se ha descubierto esta ventana de tres vanos -ventana trífora- en Esperante, Lugo. Como sabéis, la arquitectura brilla sobre todo en Asturias (Santa María del Naranco, San Miguel de Lillo), pero Cantabria (con su imprescindible Santa María de Lebeña) y Galicia (en donde destaca Santa Comba de Bande) también tienen expresiones de este arte.
Ahora, como comparto, tenemos un nuevo descubrimiento: una ventana de tres vanos que podría ser la más antigua de este tipo en Galicia.
No es novedad encontrarnos, cada verano, con noticias sobre incendios destruyendo nuestro patrimonio natural. Lo cierto es que es algo con lo que hemos vivido siempre: desde aquellas señales en la carretera en las que se nos recomendaba no tirar colillas por peligro de incendio y los aviones de Icona abasteciéndose en la ría hasta esta información casi en tiempo real que podemos ver en Google Maps.
Junto a esas recomendaciones básicas de no tirar colillas -o no hacer fuegos- y las más recientes que abogan por una vegetación menos tendente a arder (cuidar qué especies tenemos, limpieza, reintroducción de grandes herbívoros), siempre me pregunto si no tenemos suficiente tecnología ya como para detectar un incendio casi en cuanto comienza. Y me parece increíble, de verdad, que no la tengamos (o que no la apliquemos).
Os comparto unas imágenes de Google Maps de ahora mismo; todas están a la misma escala, de forma que se puedan comparar bien las dimensiones.
Todo mi apoyo para esos héroes que se enfrentan al fuego cada día.
Chandrexa da Queixa Ourense – EspañaYeres León – EspañaMontaña Palentina Palencia – EspañaAlvao Vila Real – Portugal
Suelo dedicar los domingos para hablar sobre algo que me encanta: viajar. Viviría viajando, si pudiera. Para poder seguir viajando y, sobre todo, para que sigan existiendo lugares dignos de ser visitados, debemos cuidar mucho, muchísimo, el fenómeno del turismo.
Desconozco si tiene sentido fijar un tope de número de turistas en una determinada zona. Puede tenerlo. Pero, mientras eso no llega (y aunque llegue), os animaría a que, cuando viajéis a un sitio:
apoyéis la economía local: dadle todo el beneficio posible a lo autóctono: comprad los bocadillos en el bar, escoged productos típicos en la tienda de siempre, si queréis tener alguna pieza de ropa o algún utensilio de la zona, dirigíos al pequeño fabricante o al artesano.
respetad el entorno y las formas de vida y costumbres: no aparquéis en cualquier sitio, no os burléis ni molestéis; vosotros sois los intrusos en ese ecosistema.
aprended, disfrutad, comprended: estáis disfrutando de una oportunidad que quizá no pueda repetirse. Aprovechadla.
Estas indicaciones son un pequeño grano de arena que ayudará a todas las partes.