Condenar a alguien al ostracismo es, cómo sabréis, silenciarlo, alejarlo del lugar de debate; apartarlo, en definitiva.
El término viene de que en la Grecia Antigua se grababa en una ostra (ostrakon) el nombre de la persona que iba a ser desterrada.
Condenar a alguien al ostracismo es, cómo sabréis, silenciarlo, alejarlo del lugar de debate; apartarlo, en definitiva.
El término viene de que en la Grecia Antigua se grababa en una ostra (ostrakon) el nombre de la persona que iba a ser desterrada.
Hoy os cuento una rutina que os puede venir muy bien en vuestros estudios. Cada día, al llegar a casa (o en cualquier otro momento del día), contadle a alguien de vuestro entorno (a vuestros padres sería ideal, por varios motivos) qué habéis visto hoy en clase. Con 1-2 minutos por asignatura sobra para hacer ese primer recordatorio.
Por otra parte, es muy recomendable, al menos una vez por semana repasar lo que se ha hecho durante la semana anterior.
Con estas dos sencillas acciones, os garantizo que vuestro aprendizaje mejorará muchísimo.
Es la ría de Vigo un lugar incomparable. Mi querido padre se refería a ella, sin necesidad de más referencia, como la simpar.
Casi en el fondo (entendiendo como tal la zona más interior) de la simpar, se encuentra una zona de gran riqueza paisajística, natural e histórica: las salinas de Ulló.
El método con el que a mediados del siglo XVII se extraía la sal era asombrosamente sencillo y eficaz: se construyó un muro con unas compuertas que dejaban entrar el mar con la pleamar (ya sabéis, marea alta) pero impedían su retorno cuando llegaba la bajamar. La evaporación del agua hacía el resto: allí se quedaba la sal. Además (sin tener relación directa con la extracción de dal) existía un molino de mareas que aprovechaba la fuerza de la pleamar.
Como parte de la misma ruta, y mientras se disfrutan de vistas, de faunas y de floras, se puede acceder a las ruinas de las edificaciones de una granja que nos cuentan lo que aquello debió ser. (Con precaución, por favor, que son ruinas muy ruinas).
Será difícil confirmarlo, pero hasta donde sabemos, Ryoki Inoue, escritor brasileño de origen japonés: 1.072 novelas. Casi nada. Eso sí, no sabemos cuán extensas son.
Jeremy Grim es un instagrammer francés al que sigo por su buen humor y porque ayuda a mejorar la pronunciación (y el vocabulario) de ese idioma del que tan poco sé.
Ha publicado recientemente dos breves vídeos que me han encantado, uno con su abuela francesa y otro con su abuela italiana. Me han encantado porque en unos pocos segundos ambas muestran la idiosincrasia propia de cada pueblo.
Disfrutadlos y contadme qué os parecen.
https://www.instagram.com/reel/CW6Ifb_oG6D/?utm_medium=copy_link
https://www.instagram.com/reel/CW_J9AMoarr/?utm_medium=copy_link
No es rara la intención de querer dotar a las guerras de un encanto, de un glamour y de una magia de la que no gozan. Cuando en la película Saving Private Ryan del gran director Steven Spielberg se presenta a los soldados acercándose a las playas para desembarcar, pueden verse mareos, vómitos y, en resumen, miedo. Eso es lo que quería transmitir Spielberg: la guerra no tiene glamour en absoluto.
No es el único creador, desde luego, que ha luchado por mostrarnos eso: la canción-denuncia “Querida Milagros” de Manolo García, el “Tristes armas si no son las palabras” de Miguel Hernández o incluso esa canción de campamento de “Mi amigo José” son más muestras de lo mismo.
Presentar la guerra como algo glamouroso es irresponsable es falso y es sobre todo, criminal.
Tristes armas, si no son las palabras.
Cuando el opulento tejedor Agnolo Doni quiso conmemorar su matrimonio con Maddalena Strozzi, y encargó una obra que representara la Sagrada Familia al gran Miguel Ángel, seguramente no podía imaginar que aquel regalo pasaría a la historia.
Esta Sagrada Familia, este Tondo Doni en el que el Miguel Ángel pintor (ya sabéis que no era lo que más le gustaba hacer) plasmó a este niño Jesús con sus padres (más atrás, Juan Bautista niño, más atrás, unos cuantos personajes que se prestan a interpretaciones de los expertos).

«Nuestras cicatrices nos hacen saber que nuestro pasado fue real».
Jane Austen
Hoy os quiero hablar de uno de los mejores lugares de Twitter (tiene muchos buenos lugares, pese a lo que destacan los malos): el #claustrovirtual, un lugar en donde un buen grupo de maestros y profesores nos cuentan desventuras, aventuras, errores, aciertos y opiniones.
Si tienes hijos o te preocupan los chavales, es un lugar en el que aprenderás mucho y descubrirás unos puntos de vista quizá muy diferentes a los tuyos (me ha pasado, claro), e igualmente válidos.
Comparto hoy con vosotros este vídeo, a vista de dron, de esta preciosa localidad extremeña. No es muy diferente de lo que cualquier ave podía ver hace algunos siglos.