Molly Malone

Dicen que, en las frías y húmedas noches de Dublín, todavía se puede escuchar el sonido de las ruedas de la carretilla de Molly. Pero, si te vuelves para verla, desaparece y jamás volverás a escucharlo.

Estatua de Molly Malone - Fotografía de Marimar Costa Portela

Molly Malone era una bella jovencita que se dedicaba, al igual que sus padres, a vender pescado y marisco por las calles de Dublín. Cayó enferma, sufrió unas altas fiebres, y murió en la calle. Se dice que su fantasma todavía pasea por los mismos lugares. Con esta historia se escribió una bonita canción (Cockles and Mussels) que se ha convertido en el himno oficioso de Dublín.

Os dejo tres versiones de la canción: la primera es de The Dubliners; la segunda de Erin Hill (me ha parecido preciosa y cargada de sentimiento); la tercera está en gaélico, es de Damien Leith. También he puesto la letra, al final del post.



In Dublin’s Fair City
Where the girls are so pretty
I first set my eyes on sweet Molly Malone
As she wheel’d her wheel barrow
Through streets broad and narrow
Crying cockles and mussels alive, alive o!

Chorus
Alive, alive o!, alive, alive o!
Crying cockles and mussels alive, alive o!

She was a fishmonger
But sure ‘twas no wonder
For so were her father and mother before
And they each wheel’d their barrow
Through streets broad and narrow
Crying cockles and mussels alive, alive o!

Chorus

She died of a fever
And no one could save her
And that was the end of sweet Molly Malone
But her ghost wheels her barrow
Through streets broad and narrow
Crying cockles and mussels alive, alive o!

Chorus

¿De dónde vienen los nombres de las notas musicales?

Pablo el Diácono fue un historiador y monje benedictino, que nació y vivió en lo que hoy es el Norte de Italia. Compuso un himno a San Juan Bautista:

Ut queant laxis
Resonare fibris
Mira gestorum
Famuli tuorum
Solve polluti
Labii reatum
Sancte Ioannes

La primera sílaba de cada verso pasó a nombrar cada nota musical. Inicialmente sólo había seis: Ut-Re-Mi-Fa-Sol-La; posteriormente se añadió la nota Si. Para facilitar el solfeo, se cambió el nombre Ut por Do.

Gracias a mamá y a Clara 🙂

Sino a quien conmigo va

Desde bien pequeño me ha fascinado este romance y su misterio. Ahora lo escucho desde la voz azul de Amancio Prada y llegan a mí recuerdos del libro de lectura del colegio, de desayunos con prisas, de ir y volver a clase de la mano de mamá, aprendiendo más en esos caminos que en la propia escuela, de olor a gomas Milán, a bocadillos de jamón York para el recreo, de sueños ya cumplidos y de sueños por cumplir. El mérito, entre otros, del Conde Arnaldos:

Por tu vida, el marinero / dígasme ora ese cantar.
Respondióle el marinero / tal respuesta le fue a dar:
Yo no digo mi canción / sino a quien conmigo va.

Para ti, mamá :*