El muro de México a vista de dron

Lo primero que pensó Jonathan Lee, profesor en la ciudad de Tecate, cuando escuchó que Trump quería construir un muro fue: ¿será más grueso? ¿estará electrificado? ¿tendrá dos pisos?. Porque él, cada día al abrir los ojos, lo primero que ve es la placa metálica, ocre y oxidada que levantó Bill Clinton en 1994 a 20 metros de su cama.

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Siempre que aparece un tema relacionado con fronteras me viene a la mente las preciosas y certeras palabras de Carl Sagan sobre ese «punto azul pálido» que es el planeta Tierra, colgado en el infinito.

Déjame que te cuente, de Fran Zabaleta

Hace unas pocas semanas descubrí a Fran Zabaleta y a sus vídeos. Este escritor, gran conocedor de la historia gallega, nos obsequia con unos vídeos que son una auténtica delicia. De verdad, si eres gallego o turista en Galicia (y aunque no seas ninguna de las dos cosas), te recomiendo disfrutar de la serie de vídeos «Déjame que te cuente» en la que Zabaleta recorre varios lugares de importancia histórica y nos deleita con sus explicaciones. Por ahora (enero 2017) ya tenemos el Facho de Donón, el monte Lobeira, el campamento romano de Porto, la fortaleza perdida de Castrelo de Miño, la laguna de Antela y Pena Corneira. Son todos los vídeos muy breves, lo cual los convierte en doblemente buenos.

El ángel rojo

Su nombre era Melchor Rodríguez García, y fue el último alcalde republicano de Madrid. Este anarquista detuvo las sacas de presos que se realizaban en Madrid, que terminaban con fusilamientos masivos en Paracuellos del Jarama. Se calcula que salvó la vida a más de 12.000 personas y veló por los derechos de los presos en las cárceles. Finalizada la guerra, no tuvo ningún beneficio especial y fue condenado a muerte. En ese juicio se produjo una situación curiosa (pero lógica). Habiendo preguntado el juez si alguien tenía algo que alegar, el general Muñoz Grandes (al que Melchor había salvado la vida) intervino en su favor, mostrando un listado de miles de personas que también debían la vida a el ángel rojo. Finalmente, esa pena de muerte fue anulada.

A su entierro, ya en el tardofranquismo (1972) acudieron, como no podía ser de otra manera, personas de ambos bandos: cruz sobre el féretro, bandera anarquista cubriéndolo, y sonando el himno de «A las barricadas».

Se puede morir por las ideas, pero nunca matar por ellas.

(Melchor Rodríguez García, el ángel rojo)

Nuestra memoria histórica debería tener siempre presente a personas como Melchor.

Placa a Melchor Rodríguez García.JPG
De CarlosVdeHabsburgoTrabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=38865212

En busca de la santidad

Este mapa nos indica los lugares de Europa que tienen la palabra «santo» (en cualquier lengua) en su nombre:

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Me parece muy destacable -que no sorprendente- el caso de Galicia. ¿A qué creéis que se debe? Se me ocurren algunas razones: nuestra propia idiosincrasia, la cercanía de Santiago o el menor influjo musulmán (711-1492) con respecto a otras regiones de la península. Por otra parte, esa zona de mayor «santidad» no abarca estrictamente Galicia, sino que también incluye Asturias y desde Lisboa hacia arriba. ¿Qué comentarios tenéis al respecto?

Experimento Stuka

De todos es conocido el bombardeo de Gernika, durante la Guerra Civil española. Tras él, Franco pidió a los alemanes que no volvieran a bombardear objetivos civiles (o, al menos, objetivos que no estuvieran en la línea del frente). Desafortunadamente, eso no se cumplió, y cuatro pueblos de El Maestrat, en Castellón, fueron bombardeados. Los niños pensaban -en su inocencia- que lo que soltaban los aviones no eran bombas, sino paja. Ahora se está realizando un documental que pretende mostrarnos la triste realidad de todo aquello.

Tristes guerras, si no es amor la empresa.

Diógenes, el cínico

«El insulto deshonra a quien lo infiere, no a quien lo recibe».

Esta gran verdad es atribuida a uno de los hombres más especiales que han existido: Diógenes. Contaré las dos anécdotas más conocidas, que ilustran perfectamente la forma de pensar y la estatura moral de este hombre:

Se dice que recorría -en pleno día- las calles de Atenas, con un farol, buscando a un hombre. Un hombre digno de tal apelativo, un hombre honesto. Esto me recuerda (aunque daría para otro post) a lo que buscan las personas de mi generación cuando están en busca de pareja (una búsqueda mucho más exigente que la de dos décadas atrás, por otra parte).

La otra anécdota nos cuenta que el bueno de Diógenes se encontraba tumbado y el gran Alejandro Magno, acercándose a él, le preguntó qué deseaba. La respuesta fue tan rotunda como inmediata: «apártate, quiero que me dé el sol». Cuando los acompañantes de Alejandro reprocharon aquella respuesta, recibieron también una dosis de sabiduría de parte de su señor: «Si no fuera Alejandro, querría ser Diógenes».

La Virgen de Tentudía

La historia es la misma, aunque los escenarios cambian según quién cuente la historia. La línea común es la siguiente: en una batalla entre cristianos y musulmanes, viendo que la noche se venía encima y que eso dificultaba la victoria cristiana, estos invocaron a la Virgen, con la expresión «¡Detén tu día!». La Virgen -no podía ser menos- detuvo el día y los cristianos vencieron.

Esta historia se cuenta, al menos, en la comarca de Tudía (Extremadura) y en Clavijo (La Rioja).

¿Por qué la Plaza Roja se llama así?

Todos hemos oído hablar de la impresionante Plaza Roja de Moscú. Y la asociación inmediata que hacemos con su nombre nos lleva al comunismo. Pues no. No tiene relación con el comunismo. Ni tampoco con que el color rojo sea dominante en esa plaza.

Su nombre proviene de la palabra Красная, que en ruso antiguo significa «bonita»… y en ruso actual «roja». Ese adjetivo de «bonita» se lo pusieron, en primer lugar, a la catedral de San Basilio y, posteriormente, a toda la plaza.

Es decir, la Plaza Bonita.

El origen del nombre del cóctel Molotov

Molotov, responsable de asuntos exteriores del gobierno de la URSS durante la Segunda Guerra Mundial, anunció por radio a la población finlandesa que el ejército ruso no estaba bombardeando, sino lanzando comida.

La población finlandesa reaccionó con humor, diciendo que, si Molotov ponía la comida, ellos pondrían los cócteles.

El cóctel molotov es una bomba incendiaria de fabricación casera.