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¿Por qué se llaman islas Filipinas?

Pues es bien sencillo, bastante más de lo que nos podemos imaginar: deben su nombre al rey Prudente, Felipe II de España.

«Filipino» es el adjetivo correspondiente a «Felipe», y no se usa solamente para estas islas, sino en otros contextos: «bibliografía filipina», «historiografía filipina».

No puedo hablar de Felipe II sin tener un recuerdo para Manuel Fernández Álvarez, un historiador maravilloso. Os recomiendo encarecidamente su obra.

El origen de la U.D. Las Palmas y de su escudo

Si os fijáis en el escudo de la U.D. Las Palmas, nos llamará la atención algo muy curioso: en él hay escudos de otros clubes -aparentemente- conocidos.

Escudo de la U.D.Las Palmas,

Identificaremos con facilidad el escudo del Atlético de Madrid, quizá el del Deportivo de La Coruña… Pues bien, ni uno, ni otro, ni seguramente ninguno conocido.

La U.D. Las Palmas se formó gracias a la unión de cinco equipos locales, como una medida de que los jóvenes talentos no se fueran a la Península. La idea era crear un club fuerte que diera solución a ese problema. Los cinco clubes eran el Club Deportivo Gran Canaria, el Atlético Club (ex Club Deportivo Santa Catalina, este escudo es el que se parece el del Atlético de Madrid), el Real Club Victoria (gracias a este club hay una corona en el escudo), el Arenas Club y el Marino Fútbol Club. Los escudos de esos cinco equipos son los que adornan el de la U.D. Las Palmas.

Contraste de catedrales

Hoy vamos a conocer dos catedrales que me resultan especialmente curiosas por la relación que tienen con su entorno, por defecto y por exceso.

Para visitar la primera de ellas viajamos hasta Manhattan, en Nueva York. Aquí podemos disfrutar de la catedral neogótica de San Patricio, St. Patrick’s Cathedral, una construcción de 100 metros de altura que queda empequeñecida por su entorno:

By Edgar El, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=60352199

Podéis verla también en este vídeo, en donde se ve con más claridad cómo los rascacielos que la rodean la convierten en una catedral que parece de juguete:

Para visitar la otra viajaremos hasta Andalucía, yéndonos hasta esa ciudad ubicada en un mar de olivos: Jaén y su catedral renacentista de La Asunción. 45 metros de altura que la convierten en una construcción de dimensiones descomunales en comparación con el resto de la ciudad:

By Maarten from Netherlands – DSC_0213, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4897909

Y comparto también con vosotros este bonito paseo por Jaén, en donde podréis apreciar la vista desde el castillo de Santa Catalina.

Siempre el mismo examen

En la carrera, ya en ese último año el que hemos -o eso creíamos- visto de todo, en la asignatura de Cibernética, teníamos un profesor que siempre ponía el mismo examen. Y, además, lo decía al comienzo del curso. La pregunta -única- del examen era la siguiente:

Cuéntame todo lo que sepas de la asignatura.

Solamente había una diferencia y una falta de certidumbre: el tiempo que el profesor dejaba para resolver tal pregunta, porque no es lo mismo que tengas media hora para responder que que tengas cinco horas.

Y, con eso, el profesor podía saber perfectamente tu dominio de esa materia.

¿Por qué las alcantarillas son (o suelen ser) redondas?

Se dice que esta era una pregunta habitual en las entrevistas para pasar a formar parte de Microsoft. Desconozco cuán cierto es eso, pero lo que sí es cierto es el interés del razonamiento tras la pregunta y la respuesta.

¿Se te ocurre por qué?

Porque así no se pueden caer por la propia alcantarilla.

Saludando al día

He estado en estos últimos tiempos curioseando el idioma de los indios Navajo. Y he aprendido algo que me ha encantado: para ellos, decir “buenos días” es parecido a realizar un saludo al día. Es interpretación mía, quizá lingüísticamente me esté columpiando muchísimo.

Lo explico mejor con un ejemplo.

“Buenos días” es “Yá’át’ééh abíní”.

“Hola, mamá” es “Yáʼátʼééh shimá”.

¿No os parece precioso?

¿Están a gusto con nosotros?

No, no me estoy refiriendo a nada trascendente. Solamente a un pequeño detalle que nos puede informar de si esa persona con la que estamos charlando quiere ir dando por concluida la conversación o no.

Fijémonos en sus pies.

Si están apuntando hacia nosotros, la conversación puede continuar. Si están apuntando en dirección a “me voy”… es que quiere irse. Vayamos dando por concluida la charla.

Ay, el lenguaje no verbal y la gran cantidad de información que nos aporta.