De los objetivos de enero

A comienzos de año me marqué unos pequeños objetivos, y había establecido, poniéndome en modo cortoplacista, la idea de terminar enero cumpliéndolos.

Hago un pequeño resumen, con la intención d poder seguir cumpliéndolos:

  • cada día, un poco de inglés (¡cumplido!)
  • cada día, un poco de francés (¡cumplido!)
  • seguir mi plan de running: a medias… por ser generoso. Comencé a mitad de mes, el plan era correr 3 días por semana y he corrido 2. Para colmo, me he caído. Para más colmo, el día que me caí fue ayer, con lo cual ni me sirve de excusa para no haber cumplido el objetivo. Pondremos mejor empeño en nuestro querido febrero, si las consecuencias de la caída me lo permiten.
  • un post al día (¡cumplido!)

Seguimos, amigos. Gracias por leerme y desearme éxitos.

Pues s

Comenzamos otro año

Y otra vez los buenos propósitos y demás. Os proponemos desde aquí algo mucho más sencillo: en lugar de grandes propósitos anuales, ¿qué tal un propósito más pequeño, pero que debe cumplirse en este primer mes del año? Sugerimos alguno:

  • Leer cuatro libros.
  • Escribir un post al día en tu blog (o comenzar un blog).
  • Mejorar tu inglés.
  • Aprender a dibujar.
  • Aprender un nuevo lenguaje de programación.
  • Colaborar con una ONG de tu interés.
  • Hacer ejercicio durante todos los días del mes.

El objetivo de la educación

Muchas veces pensamos que el niño bien educado es aquel que, aun siendo niño, se comporta como un «hombrecito». En mi opinión, nada más lejos de la realidad. La educación es un carrera de fondo cuyo objetivo es que ese niño sea una gran persona toda su vida.

Las cuatro lecciones del gol de Gareth Bale

Lo habréis visto una y mil veces (y si no es así, tenéis el video en este mismo post):

Carvajal recupera un balón, Isco lo salva por los pelos ante de que se vaya fuera, Coentrao casi lo mismo… y el balón llega a Gareth Bale. Aquí tenemos la primera lección: el trabajo de equipo.

Y el buen jugador galés, una vez consigue el balón, tiene claro su objetivo (el gol) y se lanza a por él. Segunda lección: tener el objetivo claro.

Al poco, Bartra lo empuja y lo echa del campo. Aquí Bale tendría dos opciones: tirarse (con lo cual sin duda habría una tarjeta -mínimo amarilla- para Bartra) o abandonar la carrera hacia un balón casi imposible. Pero no. Aquí van dos lecciones: no dejar lugar para las quejas y no rendirse.

Como consecuencia de todo lo anterior, Bale sigue corriendo hacia el balón y lo alcanza. Bartra intenta hacerle falta en tres ocasiones más, sin éxito.

El final ya lo sabemos: gol de Bale y el Real Madrid campeón de la Copa del Rey.