Foz de Lumbier, en Navarra

Hoy viajamos para disfrutar de este asombroso desfiladero, con paredes casi verticales de cientos de metros de altura (100-400), esculpido gracias al tiempo y al río Irati.

Se ha declarado como reserva natural y en ella viven colonias de buitre leonado y alimoche (en ciertas épocas del año, suponemos), dos animales maravillosos y verdaderos tesoros de la fauna ibérica.

El monasterio de Leyre, en Yesa (Navarra)

Hoy viajamos al bonito paraje de la sierra de Leyre y valle del río Aragón, muy próximo a la frontera con Aragón. Y también viajamos en el tiempo: el origen del conjunto monástico de Leyre tiene ya más de un milenio.

El monasterio de Leyre está íntimamente ligado con la historia de Navarra, de su reino, y de su antecesor el reino de Pamplona. Fue no solamente monasterio, sino también corte, lugar de refugio de la monarquía navarra en los albores del segundo milenio.

Aunque todo el conjunto -y su entorno- merecen la visita, voy a destacar algunos elementos que lo merecen:

  • Porta Speciosa: literalmente puerta preciosa. Nos recordará a la puerta de las Platerías, en la catedral de Santiago de Compostela. Parece que en ambas trabajó el mismo maestro: el maestro Esteban.
  • Cripta: sin ser subterránea ni lugar de enterramiento, es una auténtica joya. Sus pequeñas columnas son inconfundibles y la hacen única.
  • Panteón de los reyes de Pamplona: en una urna se encuentran los reyes de tres reyes de Pamplona, de los siglos IX y X.
  • Ábside y torre: estos dos elementos destilan austeridad y se encuentran en perfecta armonía. Es uno de los rincones del conjunto que, personalmente, más me agradan.

Iglesia de Santa María de Eunate

Tuvimos la suerte de descubrirla en el comienzo de la noche, recién estrenado el otoño. Aunque había leído mucho sobre ella, debo decir que nada fue comparable a poder disfrutarla en vivo: la iglesia de Santa María de Eunate, pequeña, solitaria y única, es de visita obligada para peregrinos y para amigos del románico.

Su planta es octogonal y la galería de arcos que la rodean la convierten en una joya que no nos cansamos de admirar. Desde luego, si tienes la ocasión de acercarte a Eunate, no la desaproveches.

De Gunnar Wrobel from Hamburg, Germany – Santa Maria de Eunate, CC BY-SA 2.0, Enlace

Sin entrar en cuestiones sobrenaturales, en las que soy aún más ignorante que en las artísticas, quiero dejar un último apunte sobre los significados de su nombre, que todavía la embellecen más. Eunate significa, en euskera, «las cien puertas», en lo que podría ser una alusión a esos arcos que la rodean (que no son cien, aunque sí -casi- exactamente la tercera parte). Eunate significa, en latín (aunque el «eu» nos lleva al griego), «bien nacido», en lo que podría ser una indicación que es un lugar especial.

Resumiendo: una joya que debes visitar y disfrutar.