Nunca fuera caballero

El extraordinario grupo manchego Espliego compuso, en 2005, una serie de canciones tomando como letra los poemas de El Quijote. Aquel disco -regalo de Clara; gracias :*- me descubrió dos cosas de golpe: al propio grupo Espliego y la belleza, sublime, de los poemas de El Quijote, la calidad de Miguel de Cervantes como poeta. Os recomiendo muchísimo esta obra, es una auténtica joya. Aquí tenéis una pequeña muestra:

Soy sólo una mujer

Soy sólo una mujer y ya es bastante,
con tener una chiva, una tartana
un “bendito sea Dios” por la mañana
y un mico en el pescante.

Yo quisiera haber sido delineante
o delirante. Safo sensitiva
y heme,
aquí
que soy una perdida
entre tanto mangante.
Lo digo para todo el que me lea,
quise ser capitán, sin arma alguna,
depositar mis versos en la luna
y un astronauta me pisó la idea.

De PAZ por esos mundos quise ser traficante
-me detuvieron por la carretera-
soy sólo una mujer, de cuerda entera,
soy sólo una mujer, y ya es bastante.

(Gloria Fuertes)

Feliz día de la mujer trabajadora.

La medida de mi madre

Hoy os invito a disfrutar de este precioso poema de Begoña Abad:

No sé si te lo he dicho:
mi madre es pequeña
y tiene que ponerse de puntillas
para besarme.
Hace años yo me empinaba,
supongo, para robarle un beso.
Nos hemos pasado la vida
estirándonos y agachándonos
para buscar la medida exacta
donde poder querernos.

Para ti, mamá. :*

La anilla

Hace ya unos cuantos años -más de una década- leí, en un Mensajero Seráfico (gracias, tía Sedes) este poema que nos invita a reflexionar, y mucho. Fueron mis padres los que me indicaron la presencia de esos versos, así que mi agradecimiento para ellos :*

Medita con humildad
cuando aquí aparques el coche:
si en destreza haces derroche
y alarde en velocidad,
modera tu vanidad
y sírvete de consuelo
que sobre este mismo suelo
cuando llegaba a esta villa
con el cordel, a esa anilla
ataba el burro tu abuelo.

(Este poema -y la anilla- están en Villadiego, en su Plaza Mayor).

Canción de amor número 2

Hoy os presento -a quienes no la conozcáis- esta bellísima joya de Amancio Prada, creada en los años setenta del pasado siglo, pero que hunde sus raíces y participa del intenso erotismo del Cántico Espiritual y del Cantar de los Cantares.

Yo tiritaba de frío
mojado por todas las lluvias
de todos los niños pobres,
de todos los mendigos.
Y tú, volcán de miel.

Yo que estaba solo al fin,
en medio de tanta gente,
buscándote, buscándote.
Y tú, como un bosque lleno de pájaros.

Llévame oculto en tu pelo,
llévame en tu cabello,
llévame junto a tus senos,
llévame.

Repósame en tus colinas amorosas,
llámame a tu fuente
donde el placer es húmedo
y corre, gacela blanca.

Tú que conoces mi cuerpo
por todos los caminos dulces
trazados con tus dedos
y con tu boca.

Lumbre de mis ojos,
cansados de luchar con la niebla,
heridos mis pies de tanto caer,
de tanto caer.
Comeré sonrisas de tu árbol.

Y como Amancio Prada es música que brota de la poesía, o poesía que brota de la música, os dejo aquí también este vídeo.

Como curiosidad final, os comentaré que la canción de amor número 1 existe… pero deben conocerla muy pocas personas. 🙂