¿Regularizamos la prostitución?

A finales del pasado mes de mayo, en Benidorm, unos turistas decidieron contratar una prostituta para culminar la despedida de soltero que estaban celebrando. Le pagaron cien euros y se lo pasaron de maravilla. Estupendo, ¿verdad? Ambas partes estuvieron de acuerdo y ambas partes salieron ganando: ella, cien euros que seguramente le habría costado más tiempo ganar; ellos, un rato estupendo y unas buenas risas.

¿Por qué nos cuentas esto, Carlos? ¿Qué tiene de novedoso o criticable? ¿Acaso no es libre esa mujer para hacer con su cuerpo lo que quiera? Y ya que está últimamente el tema en el candelero: te diré que sí, que debería regularse el servicio de prostitución, que deben tener sus derechos y posibilidad de sindicarse.

A finales del pasado mes de mayo, en Benidorm, unos turistas decidieron tatuar a un mendigo para culminar la despedida de soltero que estaban celebrando. Le pagaron cien euros y se lo pasaron de maravilla. Estupendo, ¿verdad? Ambas partes estuvieron de acuerdo y ambas partes salieron ganando: él, cien euros que seguramente le habría costado más tiempo ganar; ellos, un rato estupendo y unas buenas risas.

Qué indignante, Carlos. Es absolutamente vergonzoso que se aprovechen de la situación de necesidad de un pobre mendigo para pasar un rato divertido. ¿Y qué sinsentido dices de regular esas agresiones, o de crear un sindicato de agredidos? ¿Hemos perdido el norte, acaso son los mendigos objetos con los que divertirnos?

Una respuesta a «¿Regularizamos la prostitución?»

  1. Todos los días del año, en cualquier ciudad de España, unos empresarios decidieron asignar un mísero sueldo a sus múltiples empleados, para poder llevar sus tremendas y lujosas vidas… y sus vacaciones en lujas residencias de Benidorm.
    Les pagaron 735,90 euros al mes y se lo pasaron de maravilla. Estupendo, ¿verdad? Ambas partes estuvieron de acuerdo y ambas partes salieron ganando: ellos, 735,90 euros al mes que seguramente le habría costado más tiempo ganar en infinidad de otros trabajos sin contratos ni regulación horaria y por supuesto en dinero negro.; ellos, un rato estupendo y unas buenas risas a todo lujo.

    Qué indignante. Es absolutamente vergonzoso que se aprovechen de la situación de necesidad de millones de españoles o inmigrantes para pasar un rato divertido. ¿Y qué sinsentido dices de regular esas agresiones, o de crear un sindicato de agredidos? ¿Hemos perdido el norte, acaso son los mendigos objetos con los que divertirnos?

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