Archivos de la categoría Antropología

Y sí, es posible

Minhaj Gedi Farah tenía siete meses cuando llegó, desnutrido y enfermo, al hospital del IRC en Dadaab. Tres meses de cuidados, varias transfusiones, y un complejo alimenticio obraron el milagro.

Minhaj Gedi Farah (del blog Thoughts on the passing scene)

Obviamente, salvar a un niño desnutrido no es acabar con el hambre en el mundo. Pero debería ayudar a convencernos de que sí, es posible.

El paso a la madurez de los indios Cherokee

El paso de la niñez a la madurez siempre ha sido importante en todas las culturas. En el caso de los indios Cherokee se sometía al futuro adulto a una dura prueba:

Su padre lo llevaba al bosque, al atardecer. Tras vendarle los ojos y sentarlo en una piedra, se despedían. El niño no podía sacarse la venda hasta que los primeros rayos de sol llegaran. Debía pasar las horas escuchando los ruidos de la noche, sin duda acrecentados por la imaginación. Quizá algún animal se acercara a curiosear, quizá la noche fuera especialmente fría o húmeda, pero en ningún caso podría quitarse la venda.

Cuando llega la mañana y el ya adulto se quita la venda. ¿Sabéis qué es lo primero que ve?

Por supuesto, a su padre, que había pasado la noche velando, pendiente de que a su niño no le sucediera nada.

Gracias a Bety, que me contó esta bonita historia, y a mis padres, siempre pendientes de que a su niño no le suceda nada ;-)

¿Por qué me opongo a los festejos con toros?

Como muchos de vosotros sabréis, en España es habitual realizar fiestas utilizando al toro como parte protagonista: corridas de toros, encierros y demás variantes. Debido a que es algo muy arraigado en muchas zonas, plantear su abolición siempre plantea polémicas. Me gustaría explicar aquí mi opinión, respondiendo a los argumentos más habituales de los aficionados a los toros.

Lógicamente, tengo muchos amigos y seres queridos que son partidarios de este tipo de festejos, así que he dedicado unas cuantas horas a escucharlos y a intentar explicarles por qué algo así debe ser abolido. Va con cariño para ellos, esperando que puedan llegar a entender mis argumentaciones.

Mi principal y básico argumento de por qué deben abolirse los festejos con toros (con animales, en general) es que no se puede hacer una fiesta basándose en el sufrimiento (no solamente físico) de un animal.

Paso a exponer ahora los argumentos más habituales de los taurinos, junto con mi respuesta:

  • El toro bravo es una especie que no existiría sin los festejos taurinos. El toro bravo no es una especie.
  • El toro bravo es una raza que no existiría sin los festejos taurinos. Eso no da derecho a maltratar a un animal. Y que se haya creado una raza exclusivamente para ser maltratada no habla muy bien de los creadores.
  • Los toros no sufren. Este es un argumento que he escuchado muchas veces. Obviamente, los toros tienen terminaciones nerviosas. Sufren, sí.
  • ¿Tú comes carne? Sí, como carne. Pero no quiero que se maltrate a los animales que me como. En cualquier caso, es mucho más ético matar un animal para comer que por diversión (aunque después te lo comas). En todo caso, los vegetarianos tienen muchas lecciones que darnos a los que no lo somos.
  • Se trata de comparar la inteligencia del hombre con la fuerza del animal. Acepto que el toro es un buen representante de la fuerza animal.
  • Debe mantenerse porque es arte/tradición/cultura. Nada de eso justifica el mantenimiento de las fiestas con animales. Es tradición la ablación, y no debe ser mantenida.

Supongo que en un futuro cercano ya no se realizarán festejos con animales. Quizá haya personas que se disfracen del animal correspondiente para mantener la tradición de lo que un día estuvo permitido.

No es una rubia. Es una persona.

El periódico deportivo español Marca, como parte del seguimiento que realiza de la pretemporada del Real Madrid, nos informa, con un reportaje fotográfico de Pablo García, de que los jugadores son trasladados en carrito al entrenamiento. Sin entrar en la importancia de esta noticia en sí, me gustaría hacer hincapié sobre estas dos fotografías y los comentarios que el periódico hace sobre ellas.

La primera foto es la siguiente:

Benzema trasladado en carrito

El comentario de Marca (correctísimo) es:

Benzema es conducido al campo de entrenamiento.

Me parece, como digo, completamente correcto. Alguien (el conductor, se supone que un profesional de lo suyo) traslada al jugador al campo de entrenamiento.

La segunda foto es la siguiente:

Özil trasladado en carrito

Y, claro, aquí ya cambia todo. El comentario de Marca es:

El jugador alemán del Real Madrid llegó al entrenamiento en un carrito conducido por una rubia.

!!?? ¿Por qué me dicen esto? Llega al entrenamiento igual que Benzema, conducido por un conductor, por un profesional, se supone. ¿Por qué esta falta de respeto por la profesionalidad de la conductora? ¿Por qué no ponen en la primera foto algo como “Benzema es conducido al campo por un moreno”?

¿Soy el único que ve esto completamente ofensivo?

Mi primer aturuxo

Yo tenía cuatro años, a lo sumo. Era la boda del hijo de mi prima. Todo estaba transcurriendo con la normalidad acostumbrada en esos casos: comida, mucha comida; risas, muchas risas; conversaciones, muchas conversaciones.

De repente, sucedió. Mi prima emitió un sonido que a la vez silenció y llenó de ruido la sala. Era un sonido que expresaba a la vez alegría y tristeza; a la vez era masculino y femenino; a la vez era ruido y música; a la vez era el bien y el mal; a la vez antiguo y moderno. Yo me quedé embobado mirándola, preguntándome que qué le pasaba a aquella señora, víctima, sin duda, de una pérdida transitoria de conciencia. El resto de los comensales no acudió en su ayuda. Nadie pareció asustarse por aquel sonido.

Así fue cómo viví yo mi primer aturuxo.

Actualización 2011-02-25:

Un aturuxo es un grito de alegría agudo, fuerte y prolongado, habitual mientras se canta o en fiestas populares.

(He tomado la definición del Novo Dicionario da lingua galega, de Obradoiro-Santillana).

Zoológicos humanos

Christian Karembeu fue un futbolista nacido en Nueva Caledonia que, en ninguno de los partidos que disputó con la selección francesa cantó la Marsellesa. El motivo es que, en la Exposición Colonial de París de 1931, uno o dos (según versiones) familiares suyos fueron expuestos en una especie de zoológico humano.

Los zoológicos humanos se pusieron de moda a finales del siglo XIX, aunque no son exclusivos de esa época (desde Moctezuma, en el siglo XV, hasta un experimento en el zoológico de Adelaida, en 2007, hay numerosos ejemplos).

Obviamente, no tenían ese nombre (“zoológico humano”) oficialmente, sino que se proponían como una forma de mostrar a los ciudadanos de la metrópoli cómo era la vida en las lejanas colonias. Se creaba una reproducción de una aldea y se traían a habitantes -en muchos casos por la fuerza- para poblarla y que fueran admirados y observados por los visitantes de la exposición/zoológico.

El efecto Pigmalión

A lo largo de mi carrera profesional me he dado cuenta de que -casi sin excepciones- si colocas a alguien en un puesto de responsabilidad, va a dar lo mejor de sí mismo, y se acabará convirtiendo en alguien digno de ese puesto.

Recientemente (por un maravilloso motivo: el nacimiento de mi hijo), he pasado a leer todo lo que pasaba ante mis ojos y estaba relacionado de un modo u otro con la crianza. Y he descubierto que, si a un niño lo tratas como una persona incapaz (“siempre haces eso mal”, “eres un desastre”, “fíjate qué bien lo hace tu hermano”) conseguirás que lo acabe siendo. En cambio, si le ayudas a ver sus verdaderas virtudes (“lo has hecho muy bien”, “qué inteligente eres”, “eres un niño muy bueno”), harás que esos aspectos positivos predominen y será cada vez mejor.

Tenemos buenos ejemplos en el deporte: el Real Madrid es un equipo que, tradicionalmente, ha sido capaz de remontar resultados y situaciones muy adversas. Eso lo sabe el equipo y lo saben sus rivales. Y eso hace que sea un rival ante el que nadie puede darse por vencedor, por mucha ventaja que hayan conseguido. Por su parte, el Barcelona está jugando el mejor fútbol de su historia. Ellos consideran que es el mejor fútbol del mundo y sus rivales también. Eso es suficiente para que tengan una importante ventaja ante cualquier rival.

Este efecto: “me creo (me ayudan a creerme) bueno, luego soy bueno” o el contrario “me creo (me ayudan a creerme) malo, luego soy malo” se conoce como “efecto Pigmalión”. Pigmalión era un escultor griego que llegó a creer que su escultura Galatea era de carne y hueso… y -gracias a la diosa Afrodita- esa creencia acabó siendo cierta.

Me puso sobre la pista del efecto Pigmalión Fati. Gracias!

La niña afgana

En junio de 1984, el fotógrafo y periodista estadounidense Steve Mc Curry hizo una foto que se convirtió en un icono mundial. Los ojos de la niña afgana, fotografiados en un campo de refugiados, se hicieron famosos y cautivaron a medio mundo.

Sharbat Gula - Fotografía de Steve McCurry - Tomado de http://blog307.wordpress.com/2007/09/26/sharbat-gula/

Años más tarde, Steve McCurry inició una búsqueda para intentar encontrar a esa niña (ya mujer). Tras algunas complicaciones y falsas aproximaciones, consiguió encontrarla. Su nombre es Sharbat Gula, madre de cuatro hijos. Vivía sin saber que su foto se había hecho famosa… y no la habían vuelto a fotografiar desde entonces.

Sharbat Gula, 2002 - Steve Mc Curry - Tomado de http://lafotodelmomento.blogspot.com/2007/08/fotos-para-la-historia-la-nina-afgana.html

Escribí un post sobre este tema en la anterior etapa de El Cartapacio. Ahora lo he reescrito.