Adivinando el futuro

Hace unos cuantos años, cuando los bancos se peleaban por que contrataras una hipoteca con ellos, preguntamos al director de nuestro banco que qué iba a suceder cuando bajara el precio de los pisos y lo que te quedara por pagar de hipoteca fuera superior al valor del propio piso. Su respuesta fue tajante:

Eso no va a suceder.

Por aquella misma época, en una conversación con un buen amigo que se movía en el sector inmobiliario, salió el mismo tema. Y el enfoque fue completamente distinto (y coincidía con lo que el sentido común dictaba):

Se dará el caso de personas que tendrán que quedarse sin el piso y aún así no les alcanzará para pagar lo que deben de hipoteca. O que te será mejor -si pudieras- dejar el piso que estás pagando y comprarte otro, ya que el precio de un piso nuevo será menor que lo que te queda por pagar de hipoteca.

Dicho y hecho.

¿Por qué los bancos se llaman bancos?

No parece muy claro el cuándo, pero sí el porqué. Así que tenemos dos versiones, pero el hecho que ambas definen es muy similar.

La primera teoría nos lleva a la Florencia del Renacimiento: los banqueros de esa ciudad realizaban sus transacciones sobre un banco (una especie de escritorio).

La segunda teoría retrocede todavía más en el tiempo, a la época del Antiguo Imperio Romano. Los prestamistas realizaban su trabajo sobre un largo bancu (de donde deriva la palabra).