Castillo de Peñafiel (en Peñafiel, Valladolid, España)

En lo alto de la llamada Peña del Duero se alza el llamado Barco de Castilla, un castillo alargado, diferente a todos, que sorprende incluso antes de conocer su historia: unos 200 metros de largo por apenas 30 de ancho.

Su historia es, como tantas veces ocurre en estas tierras, la historia de una frontera. Cristianos y musulmanes se disputaron durante años el control de este lugar hasta que acabó definitivamente en manos cristianas. Aquella antigua Peña del Duero pasó entonces a ser conocida como la Peña más Fiel de Castilla.

Hoy, en su planta baja, encontramos el Museo Provincial del Vino, una presencia que resulta difícilmente más apropiada. Estamos en plena Ribera del Duero, en una tierra en la que el vino forma parte de la historia, del paisaje y de la propia manera de entender el territorio.

Pero hay algo más.

Entre estas piedras vivió Don Juan Manuel, autor de El conde Lucanor. Resulta curioso pensar que por estas mismas estancias pasó alguien que, siglos después, seguiríamos leyendo.

Y después está el paisaje.

Desde las almenas se entiende por qué este lugar fue tan importante. El Duero se extiende a nuestros pies y, durante un instante, es fácil imaginar la frontera medieval que convirtió esta peña en una pieza fundamental de la defensa de Castilla.

Si vais por la Ribera del Duero, reservad unas horas para Peñafiel. Castillo, vino, historia, paisaje y literatura caben aquí en muy pocos kilómetros.

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