Sinodal de Aguilafuente

Cuando, en el verano de 1472, en el segoviano pueblo de Aguilafuente tuvo lugar el sínodo diocesano convocado por el obispo Juan Arias Dávila, se estaba poniendo, sin saberlo, la primera piedra de una obra que duraría -que dura- durante siglos.

El registro de aquella reunión de obispos fue el primer libro impreso en España -no voy a entrar en este post en que aquello no era aún España- con la casi recién inventada imprenta que cambió el mundo. También fue el primer libro impreso en castellano. Ya que todavía es del siglo XV es, por tanto, un incunable.

El ejemplar -un libro de 48 hojas- se conserva en la catedral de Segovia, junto con otras obras del mismo impresor, Juan Parix de Heidelberg.

Cada año, en junio, se conmemora en Aguilafuente ese sínodo y la impresión de ese sinodal que fue la primera de una lista infinita de obras. Si teneis la ocasión, os animo que os acerquéis al pueblo -sea o no junio- y a completarlo con una vista a la Dama de las catedral para contemplar la obra impresa.

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