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Crianza

Estoy cuidando a mis nietos

Esta mañana íbamos con mucho retraso para clase (era la hora de entrar y aún estábamos saliendo de casa). Como teníamos mucha prisa, yo no estaba tan tranquilo como de costumbre, e iba con la mano en la espalda de Dani, empujándolo hacia el coche.

No puedo justificar mi actitud; por mucha prisa que tuviera, esa no es forma de tratar a nadie (¡aunque sea sumamente habitual!) y menos a un ser querido, y menos a un hijo. Algunas personas me han comentado que realmente no fue para tanto, pero bueno, para mí (y, sobre todo, para Dani) sí lo es.

Traigo este caso para contaros la preciosa lección que me dio Dani al verse empujado así: «Papá, ¿no ves que si me haces eso, yo se lo voy a hacer a mis hijos?»

Efectivamente, al cuidar a nuestros hijos, de algún modo, estamos también cuidando a nuestros nietos. Cada gesto que tenemos con nuestros hijos llega mucho más allá de la infancia y de la edad adulta de nuestros hijos (que no es poco): nuestros nietos y las siguientes generaciones también estarán afectadas -para bien y para mal- por nuestro comportamiento.

Y creo que esto me ha dado la respuesta a una pregunta que ha rondado mi cabeza desde hace mucho: ¿es posible ser buen abuelo sin ser buen padre? Pues creo que es evidente que no, porque al ser padre, estás siendo abuelo.